Skip to content
Gigantum.net
Soccer

El Heliodoro despide a De Miguel en un adiós que une a todo el fútbol entre lágrimas, recuerdos y dolor

El Tenerife celebra un solemne homenaje al delantero fallecido en el que estuvieron representados todos los clubes de Primera y Segunda

· 750 words· updated November 7, 2026 at 03:04 PM

El Heliodoro Rodríguez López volvió a ser una familia. Sin fútbol, sin goles que celebrar y sin un balón que echar a rodar. Con el corazón encogido y un nombre que resonó en las gradas como si todavía estuviera sobre el césped, el de Jesús de Miguel. El Tenerife despidió este sábado, en un acto que prácticamente duró dos horas, con representación de todos los clubes de Primera y Segunda división, a uno de los suyos en un homenaje cargado de emoción, de dolor, de lágrimas, de recuerdos y de ese cariño que permanece cuando alguien se marcha demasiado pronto. Las largas colas para acceder al estadio anticiparon la dimensión del sentimiento blanquiazul. La amenaza de la tormenta Bruna, sin embargo, impidió que el recinto se llenara. Muchos optaron por quedarse en casa, pero quienes acudieron encontraron un Heliodoro diferente. El silencio reinó durante buena parte del acto, interrumpido únicamente por aplausos que brotaban desde el alma. Y, de pronto, el nombre de Demi. Coreado con fuerza, sin necesidad de que hubiera un balón en juego. Porque también hay días en los que la afición acude al estadio para algo mucho más importante que el fútbol. La puerta 9, el dorsal que defendió Jesús de Miguel, se convirtió en un océano de flores. Un lugar de encuentro para quienes quisieron dejarle un último mensaje, una despedida o simplemente permanecer unos minutos junto a su recuerdo. Allí, entre bufandas, camisetas, velas y ramos, el Tenerife encontró una manera de abrazar a quien ya no podrá volver a vestir su camiseta. Enric Gallego, capitán del equipo, puso voz al dolor de un vestuario todavía incapaz de asumir la ausencia. “Es muy difícil estar aquí. Nadie está preparado para estar aquí en un momento como este, ni encontrar las palabras para despedir a alguien que estuvo hasta el otro día en el vestuario”, reconoció antes de dejar una promesa que atravesó el estadio, “siempre serás uno de los nuestros”. El delantero quiso recordar al futbolista, pero también a la persona que había detrás de la camiseta. A ese compañero “natural y cercano” que seguirá presente cada vez que el equipo entre en el vestuario o salte al campo. “Los partidos terminan, las temporadas pasan y las camisetas se defienden. Tú seguirás formando parte de nuestras vidas para siempre”, añadió para agradecer a la afición y al club su manera de acompañar al equipo. “Esto es mucho más que un club. Es una familia”. Felipe Miñambres, presidente del Tenerife, recordó al Jesús de Miguel que conocía mucho antes de su llegada a la isla. Un futbolista tímido, introvertido, de los que parecen no estar, pero siempre están. “Era alguien cercano para los que lo necesitaban. Era una persona que no pedía, sino de las que daban”, evocó. “Su timidez desaparecía dentro del área, donde ya no habrá más goles, pero sí un recuerdo que permanecerá para siempre”. Rayco García, máximo accionista de la entidad, tampoco encontró palabras suficientes para explicar una pérdida que ha golpeado a toda la familia blanquiazul. Agradeció la atención médica recibida, el respaldo del fútbol nacional e internacional y el cariño de una afición que ha demostrado estar a la altura de las circunstancias. También tuvo palabras para la UD Las Palmas y Miguel Ángel Ramírez, en un gesto de agradecimiento que trascendió cualquier rivalidad. Y, sobre todo, dejó una promesa. Carla, la hija de Jesús, nunca estará sola. El Tenerife se encargará de que conozca quién fue su padre y lo que significó defender aquella camiseta. “No vamos a permitir que le falte de nada”, aseguró, emocionado, antes de trasladar al vestuario el orgullo de toda una isla. La jornada terminó con el mensaje de una familia profundamente conmovida por tantas muestras de afecto. Cada palabra, cada abrazo y cada gesto habían servido para aliviar, siquiera por un instante, un dolor imposible de medir. “Cuando el dolor se comparte, el amor se multiplica”, recordaron los familiares en una misiva que fue leída por el conductor del acto, José Manuel Pitti. Y eso fue precisamente lo que sucedió en el Heliodoro Rodríguez López. Tenerife compartió su tristeza, se abrazó en el recuerdo y convirtió una despedida en una declaración de cariño. Jesús de Miguel ya no estará en el vestuario ni volverá a celebrar un gol con el conjunto blanquiazul. Pero su nombre seguirá teniendo un lugar en las gradas, en la puerta 9 y en el corazón de quienes, este sábado, le dijeron adiós sin dejar de sentirlo cerca.

Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.

Saturday, November 7, 2026

© 2026 Gigantum.net. Content gathered automatically from external sources; rights to each text belong to whoever originally published it.