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Wednesday, September 23, 2026

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El informe sobre la situación económica del Barça: atención a las nóminas

Así está la carrera del club hacia la sostenibilidad

· 2,163 words· updated September 23, 2026 at 07:44 AM

El FC Barcelona se embarcó hace cinco años en la mayor inversión patrimonial de su historia: Espai Barça. Y no será hasta dentro de otros cinco cuando su impacto positivo será pleno. La junta directiva trabaja con el horizonte de 2030-2031, temporada para la que se han marcado un triple objetivo: alcanzar unos ingresos de explotación récord de 1.450 millones de euros, rebajar la deuda financiera a 2.500 millones y conseguir un ebitda recurrente de 370 millones de euros. “Ahí esperamos que el patrimonio neto ya no sea tan negativo”, confió hace unos días Ferran Olivé, la persona a la que Joan Laporta encargó pilotar las finanzas del club tras un turbulento arranque de mandato. El vicepresidente aprovechó sus intervenciones en la última asamblea de compromisarios para insistir en que “rotundamente no será necesaria una nueva financiación” y que “necesitamos la fuente de ingresos del estadio para solucionar la deuda y equilibrar el patrimonio neto”. Y, si bien los retrasos e imprevistos han elevado el coste en más de 500 millones de euros, enfatizó en que la célebre frase de Johan Cruyff debería evolucionar hacia “el dinero en el campo y para el campo”. El presupuesto original del Espai Barça que los socios aprobaron en aquel lejano referéndum de 2014 ascendía a sólo 600 millones de euros. “Estaba totalmente infravalorado”, recordó Joan Laporta en 2021 cuando presentó su actualización del mayor plan patrimonial en la historia del club. Entonces, se elevó la estimación a un máximo de 1.500 millones de euros. Cinco años después, todo apunta a que el coste total de la transformación del hub blaugrana en Les Corts se irá muy por encima de los 2.000 millones de euros. El fondo de titulización finalmente ha quedado reservado para la reconstrucción del Spotify Camp Nou y todo su entorno, con una inversión que pasa de 1.500 millones a 1.800 millones de euros por ahora. Las razones que se esgrimieron son varias: desde el contexto geopolítico (la invasión de Ucrania por parte de Rusia, el conflicto de Israel con Palestina, la situación de Oriente Medio…), hasta las dificultades para encontrar mano de obra o la quiebra del proveedor que aportaba un tercio del acero. Pero también el mayor faseado de las obras respecto a lo previsto, con cambios de estadio frecuentes, la construcción de un parking lateral no previsto o ampliar los metros cuadrados para las zonas comerciales de hospitality o las concesiones de restauración. Pese al mayor endeudamiento asumido, el club mantiene que no se han sobrepasado ninguna de las líneas rojas que se marcaron en 2021: no hay hipoteca sobre las instalaciones del club, no va contra recursos a bienes de la entidad, los socios no deben cubrir los riesgos y la devolución continúa respaldada únicamente por los nuevos ingresos que genere a futuro el estadio. Ahora bien, sí hay un cambio sustancial: a partir de ahora, los primeros 100 millones de negocio adicional irán a repagar deuda y sólo a partir de ahí habrá entrada de caja adicional en las arcas del club para fortalecer su tesorería. En cuanto al calendario de vencimientos, Olivé recordó que ya “hemos refinanciado en torno a 500 millones de euros para llevarlos a largo plazo” y que existen “vencimientos en 2028, 2030 y 2032 que ya estamos planificando que se puedan refinanciar”. En su opinión, se podrá “hacer a un precio más bajo, porque es más fácil encontrar inversores a medida que el estadio está más acabado y eso permite que los diferenciales que obtenemos sean mejores”. Uno de los mayores problemas que está provocando el retraso de las obras es la posición de tesorería. Cada mes que el Spotify Camp Nou no puede funcionar a pleno rendimiento respecto al plan original -finales de 2025- es un mes en el que el Barça debe tirar de la caja de su negocio ordinario para afrontar los costes financieros de la operación. “Hemos necesitado quemar caja para hacer frente a los intereses que vencían del fondo de titulización para la construcción del Espai Barça. Este retraso -se esperaba acabar el estadio en 2025- ha hecho que pongamos dinero de la caja operativa del club; en condiciones normales, con este ebitda tendríamos una caja equilibrada”, admitió Olivé. La posición de tesorería del Barça se situó en 92 millones de euros de promedio entre 2014-2015 y 2019-2020. Entre 2021-2022 y 2025-2026, este importe se disparó hasta unos 279 millones de euros. Y, sin embargo, es precisamente el calendario de devolución de la deuda el que está provocando situaciones de tensiones de caja y la necesidad de fraccionar pagos de la operativa diaria del club, como el primer pago al Newcastle United por el fichaje de Anthony Gordon. Por eso se han pedido adicionalmente 210 millones de euros en bonos a diez años respaldados con los derechos de televisión. La mitad, 105 millones, ya se colocaron en julio, “aprovechando una buena oportunidad en los tipos de interés”, apuntaban desde el club la semana pasada. Olivé recordó ante los compromisarios que se trata de la misma estructura que se siguió con las operaciones de 2021 y 2024, ante la necesidad de “proveer liquidez para la operativa habitual”. De hecho, hay 157,5 millones que no se pagarán hasta 2036 y los otros 52,5 millones se devolverán entre 2032 y 2036. Los vencimientos de 2026 y 2027, correspondientes a las emisiones anteriores, se prevé que también se busquen refinanciar. La junta directiva de Joan Laporta admitió por primera vez que la construcción del nuevo Palau Blaugrana no está incluida en la financiación obtenida inicialmente para el Espai Barça, ampliada ahora hasta 1.800 millones de euros para cubrir las desviaciones presupuestarias del Spotify Camp Nou. En su lugar, el plan pasa ahora por dar con un operador externo que asuma el coste de las obras a cambio de quedarse con la explotación durante un determinado periodo de tiempo. Olivé defendió que “es como se están haciendo prácticamente todas las arenas en el mundo”, con “empresas constructoras a las que se hace una cesión de suelo por 20, 35 o 50 años para poderlo operar”. En cierto modo, lo que ya ocurre con el Valencia Basket y el Roig Arena, donde el club es el arrendatario principal del complejo, pero no su gestor. “Ya tenemos varias ofertas”, aseguró, sin precisar si seguirían por la vía del promotor inmobiliario o partners especializados. “No implicará deuda y no impactará en la financiación del Espai Barça”, aseveró Laporta en una de sus intervenciones. A fecha de hoy, el proyecto específico del nuevo Palau ha exigido 7,5 millones, de los que 1,4 millones se registraron en el último año. En el presupuesto inicial se contempló un coste de unos 420 millones de euros, con la idea de que el recinto fuese multidisciplinar para poder albergar tanto eventos deportivos, como espectáculos musicales y otras actividades de ocio y corporativas. Se desconoce si esa cifra se revisará, sea al alza o a la baja, y si la potencial llegada de la NBA a Europa impactará en el diseño y la inversión requerida. En cuanto a plazos, Olivé avanzó ante los socios que “no tenemos un calendario específico”. “Lo urgente”, razonó, es terminar los trabajos del Spotify Camp Nou -algo previsto para 2028-, y a partir de ahí se abordaría la cuestión del pabellón. En una entrevista en La Vanguardia, los nuevos arquitectos del Palau señalaron que “la idea, si todo va bien, es que quizás en 2029 tenerlo ya construido. Depende mucho también de la licencia, que en Barcelona puede tardar un año largo”. Barça Vision fue la tabla de salvación del club para poder inscribir todos los fichajes realizados en 2022. Sin embargo, aquella jugada contable y en clave de fair play financiero de LaLiga está siendo una losa en la posterior recuperación económica. Olivé admitió que aquella valoración de 408 millones de euros aceptada por Socios y Jaume Roures no respondía tanto a la realidad de un plan de negocio, sino que era “la que se necesitó en aquel momento para poder tener un equipo competitivo”. Su contabilización permitió cerrar los ejercicios de 2021-2022 y 2022-2023 con beneficios y recuperar algo de límite salarial. Sin embargo, el derrumbe del mercado de los NFT, las dudas con el cripto y la fallida salida a Bolsa de la reconvertida Barça Vision en Barça Media hicieron mella. “Esta valoración se ha ido deteriorando progresivamente y el valor actual es de 115 millones de euros, del cual nosotros tenemos un valor de compañía de 73 millones”, reconoció Olivé. Esta situación explica por qué los tres últimos ejercicios presentan unas pérdidas netas acumuladas de 215,1 millones de euros, pese a que el negocio ordinario ya ha entrado en positivo. ¿Continuará impactando esta situación a futuro? En principio, no. “Con nuestros auditores, creemos que este habrá sido el último deterioro que aplicaremos a la compañía, porque este año prevemos que ya dará beneficios, y esa es la condición sine qua non para frenarlo”. A nivel accionarial, hoy ya sólo continúan en el propio club, con una participación cercana al 64%, Aramark, Vestigia y Socios. Uno de los desafíos de la junta de Joan Laporta es poder mantener el cumplimiento de los ratios financieros requeridos por LaLiga y UEFA. Las pérdidas acumuladas desde 2019-2020 ascienden a 396,4 millones de euros y el patrimonio neto es negativo en 168,2 millones, según datos extraídos de Intelligence 2P, la unidad de estrategia e inteligencia de mercado de 2Playbook. La situación ha afectado al nivel de apalancamiento asumido por el Barça, pero también ha exigido aprovechar el respaldo de algunos de sus principales activos para demostrar su solvencia. Sin ir más lejos, se aprovechó la solvencia financiera de BLM -su brazo de retail- para conseguir un préstamo subordinado de 90 millones de euros a finales de 2025. Más allá de la liquidez otorgada -se devuelve entre 2027 y 2030-, lo importante fue su impacto en términos regulatorios. “Dadas sus características, puede computarse como patrimonio neto consolidado a 30 de junio de 2026 a efectos del artículo 70 de la normativa UEFA Licensing and Financial Sustainability Regulations, del artículo 76 del Reglamento de Licencia UEFA de Clubes masculinos y del Artículo 10 del Libro X del Reglamento General de LaLiga”, apunta el Barça. La masa salarial del Barça se encuentra en su nivel más bajo en relación con los ingresos totales, pero también en comparación con la cifra de negocio (excluidos traspasos y extraordinarios). En total, el coste de la plantilla deportiva creció un 6,6% interanual en 2025-2026, hasta 549,4 millones de euros. Esta cifra equivale al 52% de la facturación total y al 55% de la cifra de negocio, muy lejos del 70% que la UEFA establece como gasto máximo. Además, es un importe aún lejano al promedio de más de 600 millones que se registró en el periodo 2017-2023. De cara a 2026-2027, el presupuesto contempla que la suma de salarios deportivos y amortizaciones por fichajes se situará en niveles récord, con 636 millones de euros, equivalente a un 53% del total. La paradoja que quiso enfatizar el tesorero blaugrana: ese mismo importe suponía un 76% de los ingresos de explotación. “El incremento va en línea con los ingresos del club”, defendió Olivé. “Es un equipo muy joven y exitoso que debemos preservar a nivel salarial; tendremos incrementos de salario en las renovaciones porque no queremos que se vayan para preservar este círculo virtuoso”, argumentó. La masa salarial, eso sí, tiene una composición muy diferente de un año a otro. Las renovaciones de algunas de las principales figuras del primer equipo y los refuerzos que han ido llegando han hecho subir el gasto salarial deportivo en un 13,1%, hasta 490,7 millones de euros en 2025-2026. Un nivel de gasto similar al de los dos años previos a la pandemia. Por el contrario, las amortizaciones por fichajes se recortaron un 27,8% interanual, hasta 58,7 millones de euros. Es el importe más bajo desde 2025-20216. Esta temporada, el objetivo de la junta directiva de Laporta es que el Barça cierre ya con un beneficio neto, que rondaría el millón de euros. Para ello, el club deberá cumplir con un presupuesto que estira los ingresos hacia un nuevo récord de 1.195 millones de euros, un 13% más interanual. En este incremento será clave el nuevo Spotify Camp Nou, que pasa a ser la segunda línea de negocio del club, superando a la pata audiovisual. El estadio deberá aportar 285 millones de euros, un 27% más respecto a 2025-2026, mientras que la televisión se prevé que apenas aporte un millón más que la pasada temporada, con 247 millones de euros. En esta ecuación se pronostica, como es habitual entre los grandes clubes de Europa, alcanzar los cuartos de final de la Champions League. Asimismo, el buen momento de la cantera azulgrana y las oportunidades de mercado casi doblarán las plusvalías por traspasos, por donde prevé facturar 74 millones de euros el club esta temporada, un 72% más que a cierre de 2025-2026.

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