Skip to content
Gigantum.net
Soccer

Su señoría se puso las botas: de jugar con Osasuna al crimen de Yesa

Después de estrenarse con el primer equipo rojillo a los 18 años, pero de abandonar el fútbol a los 23 por las lesiones, Javier Martínez Tabernero se ha convertido en juez titular

· 1,493 words

La cita con MARCA se retrasa, porque ha llegado un caso de violencia de genero. “Para eso estamos siempre de guardia”, asegura su señoría. Ejea de los Caballeros (Zaragoza) tiene dos juzgados de primera instancia e instrucción en la misma dirección. El titular de uno de ellos es Javier Alfonso Martínez Tabernero, que, entonces tenía 28 años, ocupó la plaza en febrero. Hacía poco más de un lustro que se había retirado del fútbol, en el que, entre otras, defendió la camiseta del primer equipo de Osasuna. “Parece una trayectoria corta, pero a mí se me ha hecho larga. Son como dos vidas diferentes, un cambio brutal. Pasas de entrenar tres horas al día a meterte en tu habitación 14 para estudiar las oposiciones”, explica una vez finalizado el juicio en audiencia pública. “Yo empiezo la carrera de Derecho a los 18 años, compaginándola con el fútbol y casi por inercia, porque me coincidían mejor los horarios que por ejemplo en una Ingeniería Mecánica, que era mi primera idea. Pero me empieza a gustar y en las prácticas de tercero ya veo que encaja en mi manera de ser y en lo que puedo aportar”. Javier vivía y vive en Huesca, pero toda su familia es de Pamplona y de hecho nació allí. No resulta extraño, así, que a los 14 años, después de formarse en la Escuela de Fútbol Oscense y en el Peñas Oscenses, recibiera con especial ilusión, entre todas las que tenía, la oferta de Osasuna. Los dos primeros años se desplazaba para entrenamientos y partidos, “tenía la sensación de que vivía en el coche”, hasta que por fin pudo afincarse. Todo iba bien, o todo parecía ir bien. Y el 17 de octubre de 2015, mayor de edad apenas por unos meses, futbolista del Promesas aún, se estrenó como futbolista del primer equipo en el tramo final de un partido contra el Albacete. Para tomar la alternativa, no pudo tener mejor padrino. Porque entró en el campo sustituyendo a una leyenda como Nino, 35 años por aquel entonces. “La verdad es que hasta que no estás dentro y compartes el vestuario con este tipo de gente no te das cuenta del nivel al que se juega. Todo lo hacía bien... y eso igual desde fuera no se ve”. Una semana después, Javier viajó a Tenerife pero no tuvo minutos. Dos semanas después, fue titular ante el Girona. “En el momento igual no lo valoras, pero ahora ya con el tiempo, aunque quede un poquito más borroso, lo recuerdas con cariño y sobre todo con orgullo. Al final debutar en Segunda con 18 años es una recompensa a un trabajo bien hecho, con todos los obstáculos que han ido saliendo y que has procurado sortear”. Aquel partido contra la escuadra gironí marcó un antes y un después: “Las lesiones me han lastrado siempre. Yo me acuerdo de que la primera vez que me lesioné tenía unos 12 años, igual menos, y mi entrenador ya andaba loco. O sea, es algo contra lo que he luchado toda mi vida... sin éxito. Pero después de aquel encuentro me empiezo a dar cuenta de que mi cuerpo no me sigue. Lo aguanto haciendo un esfuerzo físico muy alto, porque al final es Segunda, pero después me pego una semana en la que no puedo cambiar de ritmo, y a la siguiente sigo igual, mientras veo que otros compañeros van como aviones”. Martínez terminó saliendo de Osasuna para pasar por el Cerceda, por el Izarra y por el Real Unión... “Un club histórico en el que se portaron como señores conmigo y en el que la verdad empecé bien, pero ahí lo de las lesiones ya fue exacerbado, de no conseguir muchas veces ni completar tres entrenamientos. Llegó un momento en que decidí dejarlo. Me querían renovar, pero les dije que no podía más. Que mi salud mental no aguantaba. Y lo respetaron”. ¿Y por qué tanta lesión? “Me han propuesto muchas explicaciones... pero la realidad es que yo seguía lesionándome. Tengo una pierna más corta que otra, pero tampoco parece suficiente. Lo probé todo: fisioterapia, rehabilitaciones, tratamientos, cambio de plantillas... en Osasuna me desviaron a un fisio muy bueno, Jurdan Mendigutxia, que además es experto en isquios y que me permitió cierta regularidad, pero mi cuerpo no daba para competir”. Javier jugó el último partido en diciembre de 2020. Tenía 23 años. En enero de 2021 se encerró en su habitación. “Si soy sincero, cuando dejo el fútbol era tal el hastío, era tal la frustración, que empezar a estudiar y a llevar una vida sedentaria me parecía hasta bien. Me sentaba y pensaba: ‘Aquí no me voy a lesionar’”. Curiosamente, adelgazó: “Paso de entrenar tres horas al día, más luego gimnasio por la tarde, a de repente nada. Estudiaba seis días a la semana, librando uno, y esos seis eran de muchas horas. Así que apenas me daba un paseo... o ni eso. Además comía para marcar los tiempos de estudio, pero no porque tuviera hambre, y luego está toda la tensión de la oposición... Me convertí en un palo. Pasé de 78 o 79 kilos a unos 66 o 67 el día que aprobé“. Ese día tardó casi tres años en llegar, noviembre de 2023, en todo caso mucho menos de lo que suele tardar en ese tipo de oposiciones. Javier iba a ser juez: “Sin el fútbol tengo muy claro que yo no hubiera aprobado. Esa capacidad de tolerar la frustración, esa resiliencia... sobre todo aceptar que tú haces tu trabajo y que luego muchas cosas no dependen de ti. Se ha implementado como forma de pensar eso de ‘si quieres, puedes’. Pero no, si quieres a veces no puedes. En cualquier caso tú tienes que hacer tu trabajo e intentarlo con todo”. A partir de ahí, un año de formación en la Escuela Judicial de Barcelona, seis meses de prácticas (“estás con un magistrado que ya ha tomado posesión, pero aún no puedes firmar sentencias”), seis meses de destino provisional (”todavía no estás dentro de la carrera, pero ya puedes firmarlas”)... y por fin la oferta de plazas y la elección por orden de nota. En su caso sólo salió una para Aragón, la de Ejea, y tuvo la suerte de elegirla por delante de muchos otros. En febrero de 2026, Javier Martínez se convertía en juez titular. “Es bonito empezar aquí, porque al final el trato resulta mucho más cercano. Es un juzgado de pueblo, en el que estamos dos jueces y tienes competencias de todo. De instrucción, de violencia de género, de familia, de civil... y entonces ves muchas cosas. Hay gente para la que el conflicto jurídico es casi lo de menos, lo que necesita es contar su historia y que alguien la escuche. Eso este juzgado te lo permite. Al final la Justicia tiene unos medios deficientes, tanto personales como materiales, y hay una sensación y una situación un poco de atasco”. Uno de los primeros casos que lo esperaba tenía lo suyo. La aparición de restos humanos en el embalse de Yesa correspondía en principio al partido judicial de Ejea: “En un primer momento la verdad es que da respeto. Tú has estudiado y te has preparado, pero te surgen dudas. Desde la perspectiva profesional era un reto y lo afronté con entusiasmo. Y con mucho trabajo. Lo asumes como parte de tu oficio. Tienes 28 o 29 años, pero eres juez y debes tomar decisiones”. Terminó inhibiéndose, pero para entonces ya se había investigado y ya se había decretado prisión provisional sin fianza: “Al principio teníamos sólo el cuerpo del delito, pero no sabíamos dónde se había perpetrado el homicidio. Entonces la norma dice que el juez competente será el del partido judicial donde se hayan encontrado vestigios del delito. Luego ya avanzamos en la investigación y se revelaron indicios sólidos de que se había perpetrado en Pamplona. Entonces el fuero preferente es el del lugar en el que se comete el delito”. A Javier, por lo demás, le preocupan las acusaciones de politización de la Justicia: "Igual es meterme en camisa de once varas, pero se está realizando un ataque ya continuo hacia las decisiones judiciales, por parte de determinados sectores políticos, y lo considero muy grave. El juez en una torre de marfil, viendo las cosas desde arriba, es una figura que tampoco vale ya, pero lo importante de las sentencias es que estén motivadas y fundadas en derecho. No se resuelve bien o mal, sino fundado en derecho". - "¿Y en el fútbol? ¿Falta justicia en el fútbol?" - "Si nos metemos en lo que es el campo durante 90 minutos, yo creo que no. El fútbol es bastante duro y bastante justo en general. El verde no miente". Javier, que estuvo más de cuatro años sin tocar una pelota, se ha reenganchado en el Almudévar, de Tercera RFEF. “Empecé bien la temporada... pero ya me he roto el isquio”.

Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.

Saturday, October 17, 2026

© 2026 Gigantum.net. Content gathered automatically from external sources; rights to each text belong to whoever originally published it.