Vinicius se difumina
Cero regates en sus dos últimas titularidades, Roma y Leipzig
El pasado 10 de octubre, Vinicius salía desde el banquillo en el partido entre Real Madrid y Villarreal en el Bernabéu. En sólo 20 minutos, completó dos regates y armó la jugada del segundo gol blanco, antes de que llegara la acción que lo cambió todo. Un tirón del pelo a Saliba, desvelado por el VAR, anuló ese tanto, que anotó el propio Vini, y derivó en una sanción de cuatro partidos de la que ya se ha cumplido uno, el pasado domingo ante el Sevilla. Vini no jugará tampoco en Barcelona. Sí lo hizo ante el RB Leipzig, un partido en el que no intentó ni un solo regate, la esencia de su juego, en 70 minutos. Tampoco lo hizo en su anterior titularidad, ante la Roma, partido en el que jugó 59 minutos con igual balance: cero regates intentados. A Vini se le vio desnaturalizado ante el Leipzig. No encaró y no sonrió, dos rasgos inherentes a la persoanlidad y el fútbol del brasileño, que nunca ha cambiado, ni siquiera en los entornos más hostiles. Este miércoles, sin embargo, el brasileño se le vio apagado, casi triste. Una circunstancia que pasó inadvertida y que incluso mereció un comentario comprensivo por parte de José Mourinho, que sabe que necesita al brasileño en su mejor nivel. El técnico del Madrid quiso extenderse sobre la cuestión. “Si está triste, eso es una cosa muy personal. Vosotros podéis tener una percepción, pero creo que solo él os puede decir abiertamente lo que siente o no. Como entrenador, estoy contento del partido que ha hecho. De Vinicius siempre se espera más y que sea individualmente decisivo, pero hizo un partido que a mí me ha gustado. De los tres atacantes, era el que tenía una responsabilidad mayor desde el punto de vista del equilibrio defensivo del equipo. El lateral derecho del Leipzig era un jugador que venía entre líneas y él lo ha cerrado muy bien. El balón entró solo una vez por la zona central. Después, en situación ofensiva, no fue desbordante, pero fue equilibrado. No perdió balones y tuvo una acción en la que el portero hizo una gran parada". "El cambio -prosiguió el entrenador del Madrid- no es un cambio de un entrenador que no está contento, es un cambio de un entrenador que tiene un banquillo rico. En el cambio sabía que podía dar otra velocidad al partido con gente como Diomande o Endrick. Sabía que tenía este banquillo y vosotros os tenéis que habituar porque va a pasar muchas veces que yo saque a un jugador que no está mal para meter a un jugador que me aporte cosas diferentes. Entiendo la cuestión sobre si necesita el apoyo de todos, que creo que sí. El que pita cuando jugamos fuera de casa es una inyección de motivación, pero cuando es en tu casa te hace daño. Yo, como entrenador, estoy contento con lo que ha hecho”. El regate es consustancial a un jugador de banda como Vini, y por ahí le está llegando también una presión extra al brasileño. Yan Diomande, que puede jugar por ambos costados, ha encarado ya 47 veces en lo que va de temporada, con una tasa de éxito del 66%. Vini, por su parte, lo ha intentando en 38 ocasiones, con un 42% de acierto. Todo ello con más de 800 minutos de juego, por los 565' del costamarfileño. Diomande tendrá ocasión de seguir mejorando sus números en los tres próximos partidos de Liga (Barcelona, Racing y Valencia), que Vini no jugará por sanción. Su regreso al campo se producirá el 4 de noviembre, en el partido de Champions ante el AEK en Atenas. Será entonces cuando se podrá comprobar si lo de Roma y Leipzig es coyuntural en el juego del brasileño, del que en el Madrid nadie duda.
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