Y Hjulmand se cargó la racha
La contra crónica del Stuttgart-Atlético
Llegó el Atlético a Alemania después de ganar seis partidos seguidos y de despejar, parecía, el mal fario a domicilio. Por medio, un derbi ganado con solvencia y la esperanza de ir ya hacia arriba. Todo esto saltó por los aires en el Arena Stuttgart. En 46 segundos, dos ocasiones clarísimas. Luego, un equipo superior por intensidad y fútbol. Y empate, claro. La primera desde Anfield a primeros de septiembre. El primero para comprobar que Europa, de momento, le queda grande a este Atlético... aunque el que se cargó la racha de triunfos fue Hjulmand con una entrada durísima cuando los de Simeone volaban para remontar. La primera, a los 24 segundos, tras un error grosero de Llorente. La segunda, e los 46 segundos, en un balón desde la frontal. Así, en 46 segundos, Jan Oblak volvió a demostrar los motivos que le convierten en uno de los mejores del mundo. El Khannouss puede dar fe de ello tras ver como una mano abajo, de portero de élite, le dejó sin el que habría sido uno de los goles más tempraneros de la Champions. Stiller, poco después, también sufrió los rigores de un portero de altísimo nivel. Y llegó el gol 50 de Julián con la rojiblanca. Y llegó lo que se esperaba desde el 29 de abril. Y llegó en forma de golazo. Y llegó tras un baño del Stuttgart en la primera parte. Y llegó con una celebración con rabia de la Araña, que empieza a salir del túnel... y lo que lo necesita el Atlético. La gran duda era Pubill o Le Normand. Sin el Cuti, Simeone se pensó poner a Robin. Por su capacidad aérea, pero también porque el ex del Almería no está al espectacular nivel de la temporada pasada. Cometió un par de errores en la salida del balón impensables el curso pasado. Y a la tercera llegó el gol... Cuando el Atlético había conseguido igualar el partido y controlarlo, un cruce de cables de Hjulmand lo puso todo cuesta arriba. Un entradón ilógico, en la medular, dejó al equipo rojiblanco con 10 por culpa del danés, que no se pensó la consecuencia de semejante entrada. El Stuttgart dejó una grata impresión. Equipo físico, que aprieta de lo lindo, que vuela, pero que también sabe jugar al fútbol. Y en buena medida es gracias a El Khannouss, que no es un desconocido, pero que está para cotas más altas. Sería sorprendente que no diera el salto a un equipo más grande. El Atlético, de hecho, ya le tuvo en su agenda... Es fútbol, es Alemania. El recital que dio la grada del Arena Stuttgart es para el recuerdo, como el tifo que sacaron antes del arranque del partido. Son muchos años ya y muchos partidos europeos, pero pocas veces se ha visto una demostración igual desde el fondo de un estadio. Se puede animar sin violencia y sin agresividad. Qué lujazo.
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