La metamorfosis del nuevo Sevilla
Los hispalenses son el tercer equipo de la Liga con más fichajes, saneando el límite salarial
El primer mercado de fichajes con José Ignacio Navarro al frente de la dirección deportiva del Sevilla ya forma parte de los libros de historia del club. Tras el adiós de Antonio Cordón en mayo, su mano derecha asumió el mando en un escenario de extrema complejidad financiera. El reto ofrecía escaso margen de error, con un límite salarial sobrepasado y una plantilla que aún arrastraba sueldos de Champions. Dos meses y medio después, en Nervión le han dado la vuelta a la situación completando su verano más agitado en siete años. Con un total de 21 operaciones realizadas (11 de entrada y 10 de salida), se trata de la segunda ventana con más movimientos en el Sevilla desde la temporada 2019-20, con aquella revolución liderada por Monchi. Si se tiene en cuenta el regreso de Alfon tras su cesión en el Villarreal, es el conjunto de LaLiga con mayor número de refuerzos, solamente por detrás de Racing (14) y Getafe (13). El objetivo era reconstruir un equipo mermado en lo deportivo y lastrado en lo económico. El plan exigía pulso firme con tal de sanear las cuentas, así como capacidad de adaptación para encontrar las piezas necesarias intentando mejorar la competitividad. El resultado es una metamorfosis que debe permitir a la entidad hispalense retomar el camino hacia la sostenibilidad financiera. El punto de partida del Sevilla requería una renovación profunda. Respecto al curso anterior han salido un total de 14 futbolistas, sin contar las cesiones de Rafa Mir y Adrià Pedrosa. Entre estas bajas, ocho superaron los 1.000 minutos la pasada campaña (Gudelj, Sow, Azpilicueta, Alexis, Mendy, Juanlu, Akor Adams y Oso) y solo tres ostentaban el estatus de titulares indiscutibles: Gudelj, Sow y Akor. Además de la marcha de otros que terminaban contrato como Nyland o Januzaj, se encontró acomodo a Tanguy Nianzou (Lille) o Joan Jordán (Estrela Amadora), dos de los jugadores con mayor salario. En el apartado de traspasos, el Sevilla ha ingresado más de 40 millones de euros por jugadores, una cifra más que llamativa para un equipo que venía de eludir el descenso por solo un punto. Las ventas de Akor Adams al Venezia (16,8 millones fijos más 7 en variables), Juanlu Sánchez al Bournemouth (11+2 millones), Djibril Sow al Genoa (4 millones) y Oso al Estrasburgo (10 millones) han supuesto una inyección vital en las arcas del club, otorgándole recursos necesarios para acometer la deseada reforma. Pese a las restricciones económicas, la planificación deportiva se movió con agilidad para aportar mimbres básicos desde el primer día. Antonio Cordón ya había encarrilado a coste cero las llegadas de Juan Iglesias (Getafe) y Arouna Sangante (Lille), a las que José Ignacio Navarro agregó bajo las mismas condiciones a Jon Guridi (Alavés). A esta base de jugadores experimentados se unió el regreso del mejor del equipo en la última temporada, Odysseas Vlachodimos. Esta segunda cesión del griego es, sin duda, una de las mejores noticias para los sevillistas. El gran desembolso del Sevilla se utilizó para la delantera con el fichaje de con Robbie Ure. Sus registros goleadores con el Sirius llamaron la atención de muchos clubes europeos, pero los nervionenses trabajaron con discreción y se adelantaron a todos, firmándolo por 6,5 millones de euros fijos más 2,5 millones en variables. A la contratación del delantero le siguió la del centrocampista Giorgi Kochorashvili, procedente del Sporting de Portugal a cambio de 4,5 millones; otro perfil que conoce el fútbol español y que llega avalado por García Plaza. Otra de las decisiones de la dirección deportiva ha sido rejuvenecer la plantilla con vistas a futuro. Invirtiendo menos de 3 millones de euros, ha apostado por futbolistas jóvenes con mucha proyección como Fran González (Real Madrid) y Julio Díaz (Atlético de Madrid). A ellos se suma el aire fresco que siempre aporta la gente del filial, con la consolidación de Manu Bueno -por fin con dorsal del primer equipo-, el crecimiento de Nico Guillén y la revelación de Miguel Sierra. Todo ello ha rebajado la edad media de la plantilla de 29,6 a 25,8 años. La venta de Oso al Estrasburgo activó las alarmas en el tramo final del mercado, mientras aún quedaba por el ataque con otro delantero. El Sevilla sondeó múltiples opciones, pero encontrado soluciones precisamente en el fútbol francés, que tan prolífico le ha resultado históricamente. En las últimas horas concretó las cesiones Félix Correia (Lille) y Lucas Stassin (Saint-Étienne). De esta forma, no solo compensa la pérdida de Oso en el extremo, sino que cumple la petición de García Plaza para poder alinear a dos puntas desde el inicio. Sin embargo, el verdadero bombazo del 'deadline' saltó a pocos minutos del cierre. Para sorpresa de todos, el Sevilla hizo oficial la llegada de Youssouf Fofana, cedido por el Milan sin opción de compra. Después de romperse su fichaje con el Olympique de Lyon por problemas con las inscripciones, la secretaría técnica reaccionó con celeridad para aprovechar la oportunidad apuntalando el centro del campo con el internacional francés. Una guinda a la altura de un mercado sobresaliente. El primer éxito de la dirección deportiva que encabeza José Ignacio Navarro se basa en la ingeniería financiera. El Sevilla arrancó el verano con el límite salarial severamente excedido y ha finalizado la ventana habiendo alcanzado margen suficiente para inscribir en tiempo y forma a las 11 incorporaciones. Ha aligerado drásticamente el coste de la plantilla, donde ahora muy pocos jugadores superan los dos millones de euros brutos. Curiosamente, ha sido el verano en el que el Sevilla ha adquirido futbolistas con mayor valor de mercado acumulado en las últimas cinco temporadas. Con 79,3 millones de euros, supera con creces los 23,2 millones de euros del pasado ejercicio, los 40,5 millones del anterior e incluso los 60,6 millones de la último en que disputó competición europea. Un bloque que pretende sentar las bases de un proyecto estable a largo plazo.
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