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Caso Manchester City: el colonialismo cambia de sentido

El deporte fue una importante vía de propaganda y penetración cultural... y lo sigue siendo

· 997 words

El colonialismo y el imperialismo siempre han existido. En la segunda mitad del siglo XIX fueron los países que antes se industrializaron quienes más y 'mejor' practicaron esta particular modalidad de relaciones internacionales. Esquemáticamente, se basaba en que cuando un país con la suficiente potencia militar y económica encontraba un territorio del que entendía que podía extraer rendimiento, lo ocupaba de grado o por fuerza y procedía a explotarlo. Esta 'ocupación' podía desarrollarse según variadas formas. No siempre era imperativa la sustitución de las estructuras políticas. En realidad y con lógica se escogía la forma de dominio menos onerosa para la potencia colonial, y en ello tenía también parte la influencia cultural. Si nos centramos en el Imperio Británico, el más extenso y exitoso -para la metrópoli- de la época, junto a las cañoneras y acorazados de la Royal Navy, los fusiles Martini-Henry y los Casacas Rojas estaba también la propaganda. Y en ella tenía un importante papel una actividad recientemente 'inventada' en las Islas Británicas: el 'sport'. En este siglo XIX del que hablamos en el Reino Unido se habían inventado, o al menos desarrollado y reglamentado, actividades como el foot-ball, el lawn-tennis, el golf, el boxing, el cricket y alguna modalidad más. Y no se ocultaba -más bien se destacaba- que la conversión de juegos en deportes reglamentados era también una forma de educación. En origen, para la propia sociedad -una sociedad muy clasista, pero eso es otra historia- pero rápidamente sus impulsores se dieron cuenta de que también podían valer para 'educar' a otros a la manera británica, o inculcarles veladamente un concepto de superioridad cultural. Si se trataba de esto, las modas vendrían de París pero el 'sport', que empezaba a ser actividad de primera importancia mundial, venía de Londres: los reglamentos y el material, que se compraba en Lillywhite's. Y eso significaba reconocer de facto la superioridad británica en una actividad que rápidamente ganó popularidad mundial. Sí. El deporte era una via de penetración cultural. Pacífica. Los diplomáticos y comerciantes británicos no perdían la ocasión de acrecentar el prestigio y el atractivo del Imperio con partidos de foot-ball para las clases populares o elegantes sesiones de lawn-tennis, concursos hípicos, o explicando cómo se podía disponer algún paraje para jugar al golf para los potentados locales. A veces se hacía apostolado. Otras veces simplemente los locales trataban de acercarse e imitar los usos y costumbres de los 'maestros'. Y el Imperio ganaba prestigio. La era de colonialismo occidental directo acabó a mediados del siglo XX. Y por no extendernos mucho, señalaremos que hubo colonizados que comprendieron los resortes de la actividad y, cuando pudieron, los usaron. Y, recordemos, uno de esos resortes, uno de los más efectivos, fue la penetración cultural a través del deporte. Vamos ahora a finales del siglo XX y principios del XXI. El dominio de la producción y suministro de petróleo fue un objetivo tardío del colonialismo pero acabó volviéndose el más importante. Cuando hubo de ponerse fin al colonialismo clásico las 'potencias' hicieron lo posible por seguir, en la práctica, manejándolo, pero la Crisis del Petróleo de 1973 demostró que quien ahora lo poseía se había dado perfecta cuenta de su poder. De un modo u otro seguimos viviendo consecuencias de aquel momento. Y el mecanismo del colonialismo seguía vigente. La potencia militar ya no entraba directamente en la ecuación pero, a cambio, el capital ganaba mucha importancia. Y algunos estados antaño directa o indirectamente colonizados ahora, a caballo de la riqueza petrolera, tenían mucho dinero. Suficiente para, si querían, reproducir antiguos esquemas. La Humanidad tiene cinco lenguajes comunes: dinero, política, arte, sexo y deporte. Y el deporte tiene elementos de todos los demás. A finales del XIX y principios del XX vimos como una serie de estados con ciertas dificultades para ser admitidos en los estándares del Primer Mundo -que requiere, además de riqueza, cierto grado de desarrollo humano y derechos individuales- se apercibieron de que el deporte seguía siendo una gran herramienta de penetración cultural y de mejora de imagen. Un deporte que, además se había desarrollado muchísimo como negocio. Dos y dos siguen siendo cuatro. En poco tiempo empezamos a ver Juegos Olímpicos en China, Fórmula 1 en Rusia, mundiales de fútbol en el Golfo Pérsico, candidaturas olímpicas sólidamente respaldadas, regias sedes de competiciones de cualquier deporte, modernísimas instalaciones de ensueño y un maná económico sobre el deporte procedente de eso que se dio en llamar 'el petrodólar': inversiones en infraestructura, inversiones en clubes -de fútbol, sobre todo- y competiciones, patrocinios, circuitos de golf de nuevo cuño, exhibiciones fastuosas... Pero en estas ha llegado el caso del Manchester City, como en su día llego a menor escala del PSG. Tienen a mano los detalles. El club, que creció exponencialmente con dinero inyectado desde Emiratos Árabes, es ahora reo de haber cometido mil irregularidades que le pueden llevar a una seria sanción. En el Reino Unido se ha constatado que los financiadores emiratíes no han colaborado demasiado en las investigaciones. Y desde Emiratos se ha dicho que si esa sanción es muy dura se pueden comprometer futuras inversiones en la economía británica: es decir que exigen que se respete su forma de hacer las cosas, que es la que ya vemos. ¿Les suena el modo de actuación? No hay cañoneras ni regimientos ni ametralladoras Gatling... pero hay millones. Quizá haya a quien le tome por sorpresa enterarse de que todo ese dinero que llovía del cielo sobre la industria del deporte no era, en realidad, gratis. Juzgue cada cual si podía o puede tener una finalidad fácilmente equiparable a aquella penetración cultural de hace unos 150 años y si el colonialismo, impulsado ahora más por el capital que por las cañoneras -al menos en algunos sitios- ha cambiado de sentido. El hecho es que después del 'festival' de hace 20 años ahora empiezan a retirarse inversiones como las del riquísimo LIV Golf saudí, mientras otras tienen, como vemos, problemas. Al final, la historia no se detiene…

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Saturday, October 3, 2026

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