Sin salario ni equipo, entrena con plátanos y azucarillos... y pide un deseo: "Si no ayudan, lo pierdo todo"
Amaniel Desta, una oportunidad mundialista para no dejar de soñar: cuarto en el Tour de Ruanda y uno de los jóvenes más constantes del calendario africano, buscará en el Mundial de Canadá un escaparate para los equipos europeos de cara a 2027
Canadá como punto de inflexión. El joven ciclista etíope Amaniel Desta acude a la cita con la selección de su país y con una incertidumbre a cuestas: el Team Amani, el equipo que le vio crecer y le abrió las puertas de la alta competición, no seguirá en 2027. Se apaga la casa que lo cobijó y toca buscar otra donde seguir pedaleando el sueño. Ese sueño tiene nombre de continente: Europa. Pero Desta no emprende la búsqueda con las manos vacías ni con la sola fuerza de la ilusión. Lleva en la maleta argumentos que se escriben en las carreteras. Su cuarto puesto en la general del Tour de Ruanda fue el gran resultado de su temporada y algo más: un punto de inflexión. Allí se midió con corredores de los mejores equipos de desarollo y salió con la cabeza alta, lo justo para que algunos ojos se posaran en él. A lo largo del año ha sostenido además una regularidad rara en un corredor tan joven, siempre cerca de los mejores, siempre entre los jóvenes que se dejan ver. Esa constancia pesa todavía más si se mira el camino recorrido para lograrla. “Mi experiencia en Team Amani ha sido muy buena para desarrollar mis habilidades y competir al más alto nivel”, explica a MARCA. Porque la ruta no ha sido llana. Ha habido caídas, fracturas y una escasez que se ha colado en lo más elemental: la comida, el techo, el transporte. “Ha habido momentos en los que no tenía suficiente dinero para la comida, el alquiler, el transporte o incluso para poder disponer de los medios necesarios durante los entrenamientos, llegando a situaciones de tener que entrenar con un simple plátano y azucarillos para poder completar el entrenamiento”, relata. Amaniel sabe que la línea de salida no es la misma para todos. Que hay jóvenes que arrancan con el viento a favor y otros que lo hacen de cara. “Hay una gran diferencia entre las oportunidades que tiene un joven ciclista africano y las que tiene un ciclista de mi edad en Europa. Los corredores europeos tienen mejores condiciones para entrenar, más apoyo y mucha más experiencia en competición. Nosotros no tenemos las mismas oportunidades”. Por eso la desaparición del Team Amani es un golpe duro. Pero un final también puede ser un comienzo. “Los corredores africanos no tenemos suficientes oportunidades para dar este salto y son muy limitadas. Pero aprovecharé la oportunidad si encuentro a alguien que quiera ayudarme”. Ahí entra el Mundial Sub-23 de Canadá, que para Desta será mucho más que una carrera: una ventana abierta al mundo, con equipos, directores deportivos y ojeadores mirando al otro lado del cristal. Quiere que esa mirada le encuentre en forma. Quiere demostrar, pedalada a pedalada, que lo de esta temporada no fue casualidad, que hay base y hay piernas para dar un paso más. Llegará a tierras canadienses tras meses de trabajo y de obstáculos que muchos de sus rivales ni imaginan, con un propósito sencillo: competir, disfrutar de vestir la camiseta de su país en un Mundial y llamar la atención de quien esté dispuesto a apostar por él en 2027. “Les pediría a los equipos que son reacios a contratar a un ciclista africano que nos den una oportunidad”. Porque un contrato en 2027 no sería solo un cambio de maillot. Sería la diferencia entre seguir y quedarse a un lado del camino. “Personalmente, conseguir un contrato en 2027 significa mucho para mí. Si no me ayudan ahora, puedo perder mi objetivo”. Amaniel Desta no pide que le regalen nada. Pide una oportunidad. La de entrenar en mejores condiciones, la de correr con regularidad en Europa, la de seguir creciendo. Y, sobre todo, la de demostrar que el talento no entiende de fronteras. Primero, Canadá. Después, si la fortuna y los equipos acompañan, Europa. Y Amaniel está dispuesto a pedalear hasta ella. Desta acaba de cumplir 21 años -nació el 19 de septiembre de 2005- y su realidad competitiva también ayuda a entender esa brecha. Team Amani, registrado en Ruanda y formado por corredores de distintos países africanos, no dispone del mismo calendario ni de la misma estructura que los grandes equipos de desarrollo europeos. Su programa se construye alrededor de un número más reducido de carreras internacionales y cada oportunidad tiene un valor enorme. El Tour de Ruanda fue el gran escaparate de su temporada: Desta terminó cuarto de la general, a 3:13 del vencedor, y además fue distinguido como mejor corredor africano y mejor joven africano. Para jóvenes como él, competir fuera de África supone además afrontar desplazamientos, costes y una logística que condicionan la cantidad y la calidad de las carreras que pueden disputar. Mientras muchos talentos europeos pasan la temporada encadenando pruebas con equipos de desarrollo, concentraciones y competiciones frente a estructuras WorldTour, el calendario africano ofrece menos ocasiones para mostrarse ante quienes toman las decisiones. El propio Team Amani nació con esa filosofía: crear una plataforma que permita a corredores de países como Etiopía, Ruanda, Uganda o Kenia competir a un nivel superior y acercarse al ciclismo profesional. El Mundial de Canadá representa, por tanto, una de esas pocas ventanas en las que Desta puede medirse en el mismo escenario y bajo la misma mirada que los mejores jóvenes del mundo.
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