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Soccer

Mourinho, general hacia arriba y padre hacia abajo

En copa de balón

· 418 words

Hay una imagen del partido ante el Villarreal que dice más que cualquier comparecencia, entre otras cosas porque Mourinho ha decidido que, por ahora, su silencio también es un mensaje. Bellingham dibuja una jugada de las que hacen época, Vinicius la remata y el brasileño, que venía del ya famoso tirón de pelo a Saliba, encuentra el gol que necesitaba como el comer. Luego llegaría la anulación. El debate está en la polémica arbitral, pero esa carrera dice mucho. Mourinho recorre la banda entera para abrazarse a los suyos y dejarle algo al oído a Vini. En esos metros cabe toda la distancia entre los dos ‘Mous’ que conviven en el mismo traje. El primero es el general, el que se espera que sea. Vive cada partido en el filo de la gestualidad, en un tira y afloja constante con el cuarto árbitro. No pisa la sala de prensa, un gesto inequívoco de un desencanto que recorre el club de arriba abajo, desde la presidencia hasta aquel aficionado blanco, convencido de que la única forma de defenderse de Negreira, y de todos los que con él fueron, es escenificar el hartazgo. Nunca fue cómodo vivir en el Madrid cuando la pelotita no entraba, pero la radicalización de ahora es otra cosa. Ese papel no le es ajeno a Mou. El segundo es el padre, el que entiende que este vestuario no se gobierna a gritos. Ancelotti ganó lo que ganó con una mano en el hombro. Zidane sostuvo en su segunda etapa a una plantilla en transición a base de complicidad. Del Bosque convirtió la normalidad en método y el método en dos Copas de Europa. El futbolista del Madrid responde mejor a la comprensión, a la mano izquierda y a sentir que su entrenador está con él cuando el mundo entero lo señala. Vini, después de demasiados meses en la picota y un banquillazo, necesitaba un abrazo y una frase al oído. Si Mourinho quiere volver a ser The Special One, no lo será por sus guerras hacia fuera, sino por lo que consiga sacar de sus jugadores desde dentro. Ese es su dilema. Hacia arriba, una casa que le reclama carácter, frontalidad y que dé la cara en la batalla institucional. Hacia dentro, su propia exigencia de construir una máquina de ganar contra un Barça hecho y mejorado. Hacia abajo, un vestuario con particularidades, que solo se conquista desde la confianza. Equilibrar las tres cosas, en plena tempestad, es el verdadero reto de su segunda etapa.

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Wednesday, October 14, 2026

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