España debe reaccionar para evitar una tragedia
Le quedan cuatro partidos en un camino de clasificación que se ha convertido en tortuoso
España afrontaba las Ventanas de clasificación de agosto con una ventaja que le hacía pensar que, con dos triunfos, habría obtenido el pase de forma virtual. Esa ventaja se ha esfumado de un plumazo. O, mejor, de dos. Las dos derrotas sufridas por España han hecho algo de mella. La primera porque fue en casa, ante Portugal y jugando mal. En un partido que, como dijo el seleccionador Chus Mateo, no se compitió como se esperaba y debía. La segunda llegó en la prórroga, con polémica arbitral, en Grecia. Dolieron más estas razones que el juego de España, (o sus errores), más cercano a la idea que el seleccionador quiere imponer. El resultado final es que España ya no es líder de su grupo, algo que ocurre por primera vez en esta clasificación. Lo es Ucrania que aun jugando en el exilio está dando pasos hacia el Mundial. Y Georgia, que en el partido ante España en Tbilisi se jugaba la vida, ha igualado el balance de la selección. La parte positiva es que con ambas selecciones, España tiene ganado el 'average' para posibles empates. Que tal y como se ha puesto el grupo de igualado, eso es un tesoro. Es cierto que España ha perdido su colchón, sigue teniendo cierta red de seguridad pero cada vez más frágil. Sin embargo sigue con las opciones en su mano. Conviene no perder la confianza en este grupo: "Estoy relativamente tranquilo porque quedan cuatro partidos y creo que va a salir bien, estoy absolutamente convencido de ello", decía Chus Mateo tras el partido. El seleccionador ha sido valiente. En dos partidos muy exigentes quiso ver jugadores que no estarán en las próximas Ventanas, pero que serán muy protagonistas en los grandes torneos del futuro. Eso ha pagado un peaje: jugadores nuevos (dos debuts), muy jóvenes y con poca experiencia que por primera vez compiten juntos a este nivel. Chus Mateo sigue con su plan a pesar de las tres derrotas seguidas que suma. "La ventaja que teníamos se ha reducido, pero nadie dijo que iba a ser fácil, ni tan siquiera cuando íbamos 5-0". En noviembre España tendrá que visitar Montenegro y recibir a Grecia en sus dos primeras finales. En febrero vendrán otras dos con visita a Portugal y partido en España ante Montenegro. La situación ahora puede parecer peliaguda, lo es, pero en esos cuatro partidos ya no habrá jugadores NBA y, quizá, tampoco de Euroliga. Eso significa que entran de nuevo en juego las clases medias y ahí, España, es superior, como ha demostrado en las Ventanas que se han ido jugando. Quiere decir que, por ejemplo, Portugal no jugará con Queta o Prey, y Grecia posiblemente sin Dorsey, Calathes o Mitoglou. Para ellos perder a esos jugadores es casi decisivo. España tiene grandes jugadores que no están afectados por ser de NBA o Euroliga que pueden garantizar competitividad y talento al máximo nivel. Es posible que en el aficionado se haya instalado un poso de negatividad hacia este equipo, el formado por los jóvenes talentos que este año poblarán la NBA, sin embargo Chus Mateo, la FEB y muchos de los que nos subimos a este barco, están convencidos de que es el plan idóneo para volver a estar en la élite del baloncesto mundial de donde salimos hace algunos años. Eso sí, lo primero que tiene que hacer España es reaccionar para evitar la tragedia que sería no clasificarse para el Mundial. 26 de noviembre Montenegro - España Portugal - Ucrania Grecia - Georgia 29 de noviembre España - Grecia Ucrania - Montenegro Georgia - Portugal 26 de febrero Portugal - España Grecia - Ucrania Montenegro - Georgia 1 de marzo España - Montenegro Ucrania - Portugal Georgia - Grecia 1. Ucrania, 6-2 2. España, 5-3 3. Georgia, 5-3 4. Portugal, 4-4 5. Grecia, 4-4 6. Montenegro, 4-4
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