El hombre que sabía demasiado del Balón de Oro: las lágrimas de Modric, Benzema en la camilla, el sobre del agente, el enfado de Cristiano...
Pascal Ferré cuenta en su libro los secretos mejor guardados tras 26 años siendo el primero y el único en conocer, como director de France Football, quién era el ganador
Pascal Ferré ha atendido a pocos medios. MARCA es el primero en español para hablar de su libro, La face cachée du Ballon d'or (La cara oculta del Balón de Oro). En 1986 llegó a la redacción de France Football y desde 1996, como director, fue el máximo responsable del preciado galardón, hasta 2023, cuando se marchó al PSG como director de comunicación, cargo que ya ha abandonado también. Ahora vive más tranquilo, sin duda, y con tiempo para contar todo lo que puede del premio que más rumores y expectativas, a veces frustradas, crea entre los futbolistas. PREGUNTA: Por los años que ha estado como responsable, ¿cómo vivió la guerra Messi y Cristiano por el Balón de Oro? RESPUESTA: Entre 2008 y 2017 lo monopolizaron, pero porque eran los mejores del mundo. Eran dos extraterrestres. P. ¿Quién hacía más lobby, el entorno de Messi o el de Cristiano? R. Es cierto que en el mundo de Cristiano y sobre todo del Madrid, sabían qué había que hacer, dentro de las reglas de juego. Son instituciones que hacen que sientas su peso en el fútbol y en este trofeo, porque el Madrid se aferró al Balón de Oro desde el principio, con Di Stéfano, después Kopa, y con el Barça hubo que esperar hasta Luis Suárez hasta 1960, por lo que existe una relación especial con los clubes españoles. P. Y Florentino Pérez, ¿le hizo llegar lo que había que hacer, entre comillas? R. No, el Balón de Oro es una máquina de rumores y hay muchas mentiras. Como presidente de un gran club le gusta el trofeo, pero como a otros presidentes le explicábamos lo que esperamos para la gala, pero nunca me dio un mensaje ni lo hizo pasar indirectamente. P. Pero un agente sí que le dejó un sobre, nunca supo lo que había dentro... ¿no es cierto? R. Sí, es verdad, un agente quiso quedar conmigo. Su representado estaba nominado, claro, y después de explicarme y venderme los méritos me pidió que si podía vender, entre comillas, su candidatura entre el jurado. Yo lógicamente le dije que no. Después, me tuve que levantar un momento de la mesa para atender una llamada, y cuando regresé, ya no estaba, pero sobre la mesa había un sobre. Lo cogí y lo dejé en la recepción. No sé qué había. La verdad es que me he vuelto a cruzar alguna vez con ese agente y nunca me habló del sobre ni me dijo qué había dentro. P. Usted era el primero y el único en saber el ganador y se encargaba de llamarle, ¿qué llamada le hizo más ilusión o le pareció la más justa? R. Ha habido dos llamadas que marcaron más que las otras. La primera cuando llamé a Luka Modric para decirle que había ganado en 2018. Unas semanas antes fui a verlo, pero como a todos los otros candidatos, para decirles que los votos se estaban ya contando y que si era el ganador le llamaba en torno a una fecha, para que estuviera atento y planificar ya los encuentros. Una vez que se terminaron los votos, llamé a Luca Modric, pero no me respondió. Unos minutos después me llamó y se lo anuncié. Allí, de repente, hubo un silencio en el teléfono. Luego lloraba y me decía que era formidable. Unos días después, cuando le fui a ver para la entrevista, me confesó que cuando le llamé no pudo descolgar el teléfono porque no podía hablar de la emoción. La otra fue cuando llamé Karim Benzema. Lo que me extrañó es que estuvo muy frío, como si no le importara mucho. Luego unos días después, me pidió disculpas y me explicó lo que había pasado. Me dijo que estaba en la camilla dándose un mensaje, que tenía ganas de gritar pero que no podía, porque estaba entre sus compañeros pero sabía que debía guardar el secreto. P. Usted ya no estaba al frente del Balón de Oro con el famoso incidente con el Madrid y Vinicius, que no asistieron a la gala. ¿Cómo lo vivió y cómo habría reaccionado? R. Esa fue la primera vez en que, en principio, el ganador no se sabía hasta que se daba a conocer en la gala. Pero por lo que sé, ese secreto no se respetó, el Madrid se enteró de eso y se enfadó bastante, pero es difícil para mí hablar de este tema porque yo ya no estaba ahí. P. ¿Le parece una buena idea no desvelar el ganador hasta el final? R. Es una buena idea de los organizadores porque garantiza más emociones y suspense para la ceremonia. Pero creo que a la vez para los jugadores, los entornos o los clubes no es muy práctico, pero pienso que sí que fortalece el aspecto mágico del Balón de Oro. P. Su incidente con Cristiano ya es pasado, ¿por qué se enfadó con usted? R. Por aquel entonces hacíamos algunas entrevistas a diferentes medios para hablar de Balón de Oro y esa semana hice una al New York Times en la que conté que el sueño de Cristiano era ganar a Messi en Balones de Oro. Creo que no estuve muy acertado, puede ser, pero tampoco era un secreto que es alguien super competitivo. No me dijo nada, pero luego en redes me contestó, y la verdad es que quedaba como un mentiroso ante millones de seguidores en redes sociales. Pero bueno, no es tan grave. P. ¿Cómo ve las campañas de Mbappé o Lamine diciendo que merecen el Balón de Oro? R. Sinceramente pienso que la campaña de Kylian es gigantesca con respeto a la de Lamine. Para mí, un Balón de Oro no se reclama, se merece. Y por haber hablado con algunos jurados con los que todavía estoy en contacto, estas cosas no tienen ninguna influencia. Son gente totalmente independiente, con experiencia y no necesitan saber por qué votar a uno u a otro. Sinceramente, creo que la campaña de Kylian no ha servido para demasiado. Pero veremos el 26 de octubre, en la noche de los resultados. P. ¿Cree que Kylian lo merece? R. Es un gran jugador, pero este año yo no votaría por él siendo un enorme jugador. Porque en la lista de los 30 nominados fue de los pocos que no ha ganado títulos con su club. Me parece raro ser el mejor jugador del mundo sin ganar nada en la temporada. Es un gran jugador, obviamente, pero no estoy seguro que el oro vaya a alguien que no ha ganado ningún trofeo colectivo tanto en su país como en la Copa del Mundo. El fútbol sigue siendo un deporte de expresión colectiva y el hecho de no llegar a ganar significa que no hemos sido suficientemente fuertes. Es mi reflexión.
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