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"A Mourinho la moviola le da la razón y el césped se la quita"

El borde del área, por José Luis Hurtado

· 409 words

En su segunda legislatura Mourinho ha colocado la temporada en el punto de cocción donde mejor se desenvuelve. El del verano era un Mou de mentirijillas, un maestro de yoga temporal que parecía el Quique de 'Verano azul'. Ahora se espera cada rueda de Prensa suya con la banda sonora de Reservoir Dogs. Tras la extraña comparación de Tebas había expectación por ver si se hablaba en Núremberg, pero no, la comparecencia se desarrolló en Valdebebas, un barrio que no existía en los años 40. Ahí apareció Mourinho, sin afeitar, con la palabra top que utliza siempre, con el panel de anunciantes detrás y una botella de agua delante. El entrenador respondió a diez preguntas de las que se deben hacer en las que dejó unos 30 titulares. Cuando Mourinho piensa una respuesta y chasquea la lengua es que se viene un tornado. No quería entrar en lo que expresó Tebas y por eso, menos mal, sólo le dedicó dos minutos. La conclusión es que sugirió que lo suyo era de psicólogo. Luego sacó su lado animal doméstico. Al madrileño también se le denomina gato. El origen de ello dispensa diversas teorías. El Madrid siempre ha sido muy gatuno. El Gato de Odessa fue el renombre otorgado a García Remón tras parar allí dos penaltis al Dinamo de Kiev. Luego, al malogrado Miguel Ángel, felino orensano, también se le conocía como El Gato. Mourinho es el hombre del gato. En su primer mandato comparó a Higuaín con un perro y a Benzema con un gato. Ahora, en la tempestad, entre “preguntas divertidas” y “opinionistas”, Mourinho habla de gatos escondidos, seres que aparecen y desaparecen en las jugadas polémicas. Existió un respiro cuando Mourinho se vistió de Panenkita y repasó amplia y tácticamente el partido de Roma. Fue el momento en el que se aprovechó para mirar el móvil y el Ipad porque ¿a quién le interesa el fútbol y por dónde jugaba Wesley? Se estaba allí por otro motivo. El fútbol es un estorbo. Así estaba el asunto cuando se le requirió por el doble pivote Valverde-Tchouaméni, doble pegote según un compañero. Mourinho aprovechó para hablar de Inteligencia artificial. Eso es lo que desea el madridismo, inteligencia en esa zona de fogones de los partidos. A Mourinho le da la razón la moviola y se la quita el césped. Era el momento de terminar la contienda matinal. “Y ya está, chao”, finiquitó el portugués. Pues eso. Top. Ya está.

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Sunday, October 18, 2026

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