El Bernabéu se marcha preocupado
La contracrónica del Real Madrid - Inter de Milan
El Bernabéu se marchó preocupado. Porque el resultado dijo una cosa y el partido contó otra muy distinta. El equipo italiano fue superior en casi todo: tuvo más balón, dio más pases, generó más ocasiones y manejó durante muchos minutos el ritmo del encuentro. Ganó casi todas las estadísticas. Todas menos la única que realmente importa, la de los goles. Y ahí el Madrid volvió a agarrarse a esa capacidad casi inexplicable para sobrevivir cuando peor pinta tiene la noche. Especialidad de la casa en Champions. Brahim, Courtois y Mbappé fueron la excepción al tono gris del Madrid y también la mejor noticia. Eléctrico y atrevido el malagueño. Salvador Tibu. Y letal Kylian. Pero ya. El resto dejó demasiadas preguntas para una noche de Champions que terminó con victoria, pero sin celebración completa. Y entre esas preguntas vuelve a aparecer Vinícius. Hay ‘runrún’ con el brasileño y el Bernabéu ya no disimula cuando algo no le gusta. Sigue lejos de su mejor versión y cada pérdida empieza a generar murmullos en una grada que espera mucho más de él. El portero del Inter firmó en el Bernabéu el peor error de su carrera tras perder el balón ante Fede Valverde dentro del área pequeña. Recibió el balón, intentó un regate... y al uruguayo solo le hizo falta entrar en contacto con la pelota para convertir esa presión en gol. Error garrafal del portero que dará la vuelta al mundo, pese a que luego protagonizaría dos de las paradas de la noche. Primero con el pie a Mbappé, luego desde el segundo a Bellingham. Un dos en uno de muchísimo mérito en la primera parte que repetiría, otra vez con Jude, en la segunda. Pese a todo, seguro que no olvida la pifia en el 2-0. La noche en el Bernabéu valió la pena por la jugada de Brahim en el minuto 58. El malagueño recibió el balón en el vértice del área y llegó a línea de fondo tras dos regates espectaculares, uno de ellos arrastrando el balón de tacón. Puro Brahim, que fue más genial aún asistiendo a Bellingham. Un pase que fue pura magia, picando el balón por encima del portero. Fallaría la ocasión Bellingham, con paradón de Josep Martínez, y Brahim se quedaría sin la asistencia de la noche. Para las estadísticas, el primer gol de Kylian sí que lleva su sello tras robar la pelota y dejar solo al francés para hacer el 1-0. El mejor del Madrid ante el Inter. El Inter fue una máquina de generar fútbol, sobre todo en la primera parte, pero le condenaron los errores individuales. Dos pérdidas de balón que dieron lugar a los dos goles del Real Madrid, sometido en todos los aspectos del juego. La posesión fue para el Inter, que tuvo el balón el 63% del tiempo (70 al descanso). 577 pases del equipo italiano, por 305 del Madrid. Más córners también para el Inter: diez a tres. También ganó más duelos y robó más balones el equipo interista. Pero lo que cuentan son los goles y el Madrid marcó dos en la primera parte y el Inter solo uno en la segunda. Eso sí, el Bernabéu se dio cuenta de lo que había... Cómo no se va a enfadar Mbappé cuando le quieren culpar de los males del Madrid... o de los males del pasado del PSG. Kylian hace temporada tras temporada lo que tiene que hacer, que es marcar goles. El delantero empezó la noche levantando el trofeo de máximo goleador de la última Champions y a los 14 minutos ya estaba marcando el primero en esta edición. Un gol, por cierto, con el que igualaba los 71 tantos en Champions de Raúl González. Si todos los jugadores del Madrid hicieran su trabajo como Mbappé... Courtois hizo seis paradas de gol ante el Inter, abortando cualquier opción de remontada del equipo italiano. El belga firmó intervenciones de todos los colores y confirmó una noche más que es el mejor portero del mundo. Una buena noticia a medias, claro, porque el Inter desnudó en demasiadas ocasiones el entramado defensivo del equipo blanco. Courtois, que nada pudo hacer en el gol del Inter, evitó una noche de pesadilla. Hay ‘runrún’ con Vinicius en el Bernabéu. El brasileño sigue sin encontrar su mejor versión y la paciencia de la afición madridista empieza a agotarse. No hubo una pitada masiva, pero sí se escucharon voces discordantes cada vez que perdió el balón, y fueron unas cuantas. También en el campo se escuchó música de viento. En la primera parte logró arrancar los aplausos de la grada por pelear una pelota junto a la banda, pero aquella acción aislada no sirvió para maquillar otro partido gris. Vinicius busca reencontrarse mientras el Bernabéu, de momento, espera… aunque ya empieza a hacerlo con cierto ruido de fondo. La Champions arrancó en el Santiago Bernabéu sin la clásica lona de las estrellas en el centro del campo. Raro, raro. Cuesta creer que se le olvidara a la UEFA o que se quedaran sin voluntarios para levantarla. Un misterio que sorprendió a los presentes en el Bernabéu pero que no restó mística al inicio del encuentro.
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