El duro proceso de aprendizaje que necesita España
La selección reúne a muchos jugadores nuevos y no ha jugado partidos de preparación
Un proverbio europeo de la Edad Media decía 'Roma no se construyó en un día', es decir, las cosas grandes e importantes no se logran de inmediato. Y eso es aplicable a la selección española de baloncesto. Analizando el talento que se ha logrado reunir, el que está disputando las Ventanas de clasificación, y el que no ha podido venir, surge la idea de que algo grande está en construcción. Pero como Roma, requiere su proceso, cuanto más controlado, mejor. Precisamente en ese camino de aprendizaje de un equipo extraordinariamente joven, incluso con algunos de sus veteranos, las lecciones más duras y complicadas pueden ser las más valiosas, las que preparen cuando lleguen momentos grandiosos y mucho más complicados. Las Ventanas FIBA ofrecen un buen muestrario de esas lecciones. Pasó ante Georgia en julio y de nuevo ante Portugal este pasado viernes. La derrota en Tbilisi fue más por cómo se produjo que por el hecho de perder. Dominar un partido en territorio hostil durante 34 minutos de baloncesto excelso, y perderlo al final con una prórroga forzada y ganada por Georgia. El partido perdido ante Portugal es diferente: había un ambiente festivo, quizá demasiado, y una peligrosa sensación de superioridad ante un rival que supo sacar provecho de la situación. De ambos tropiezos, el equipo tiene mucho que aprender para el futuro. "Es un partido propio de equipos que no están cohesionados lo suficiente", analizaba Chus Mateo al final del partido ante Portugal. "Nos faltan horas de vuelo y espero que las vayamos cogiendo poco a poco". Tiene razón el seleccionador. Hizo debutar a dos jugadores como Aday Mara y Baba Miller, y algunos jugadores llegaron con casi tres meses sin competir. Luego está la baja de Santi Aldama, un catalizador de esta selección. España, a diferencia de otros equipos, no ha jugado ningún partido de preparación (Francia y Serbia, por ejemplo, se midieron dos veces entre sí). En realidad, Chus Mateo está obligado a utilizar partidos de competición como ante Portugal y Grecia casi como preparación, porque está construyendo un equipo, a la vez que se juega la clasificación para el Mundial. Malabares sobre un alambre. Hasta ahora el camino no ofrecía obstáculos ganando los primeros partidos desde que el nuevo staff técnico se hizo cargo de la selección hace un año. Han llegado dos derrotas y algo de preocupación en el ambiente de cara a la clasificación para el Mundial. La sensación es que ante Portugal se perdió una gran oportunidad de dejar casi sellado el pase, pero la realidad es que España sigue siendo líder de su grupo y tiene ganado el average ante Ucrania y Georgia. La selección sigue con sus opciones intactas para estar en Qatar en 2027. "Tenemos que pasar página y preparar el partido ante Grecia aprendiendo de las lecciones que nos va dando este proceso", decía el seleccionador. El partido ante el equipo heleno ha cobrado un mayor dramatismo. Básicamente porque se va a acudir a la cueva de un animal, siempre peligroso, y herido de muerte. Grecia, en el OAKA, se crece ante su afición hostil, y ese será el ambiente que se encuentre la joven selección española. Más aprendizaje. Las Ventanas FIBA dan para hacer un Máster en crecimiento baloncestístico. Los griegos, tras su derrota ante Ucrania y con un vestuario incendiado, necesitan imperiosamente la victoria ante España. Perder sería desastroso y casi un anticipo a quedarse fuera del Mundial. Pero ahora España también tiene que ganar en Atenas para evitar líos y acudir a las Ventanas de noviembre en Montenegro y recibiendo a Grecia con algo más de colchón. Una derrota española tampoco sería una tragedia, como en el caso de Grecia, pero añadiría dudas y eso no es bueno. La selección necesita rodaje, ya bien sea en partidos de preparación o en las Ventanas de clasificación, como es el caso: "Los jugadores no están en la mejor forma posible para estos partidos tan importantes, pero no es excusa. Es lo que toca y tenemos que asumirlo", decía Chus Mateo. El seleccionador tiene en sus manos un equipo que es un tesoro, pero le tiene que dar forma. Ya le hemos visto jugar con la idea que tiene su arquitecto, pero conseguir que eso ocurra 40 minutos en un partido, ya es cuestión de tiempo y de madurar el proyecto. Al fin y al cabo, 'Roma no se construyó en un día'.
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