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Soccer

Merino no necesita cuerda

En copa de balón

· 375 words

Con la herida abierta por la tremenda cornada inglesa (0-7), Slaven Bilic, seleccionador croata, se disfrazó de Simeone –pantalón negro y camisa negra–, pidiendo complicidad con gestos ostensibles a la grada de Split. También lo hizo metafóricamente, inoculando intensidad a raudales a un equipo que salió con sangre en el ojo, ganando duelos, amedrentando desde el choque fuerte y el taco afilado. Croacia volvió a sacar ese gen competitivo que siempre caracterizó a los Modric, Perisic, Kovacic, Gvardiol y compañía. Durante un buen rato, la selección de De la Fuente no se reconoció a sí misma y pasó las de Caín. Varias imprecisiones defensivas en la salida del balón pudieron costar la primera derrota en tres años. España ya es oficialmente la selección a batir del mundo, por temida, respetada y por una jerarquía ganada. Pedri cogió la manija de verdad y el balón empezó a correr de manera inversamente proporcional a los jugadores croatas, que notaron el esfuerzo del endiablado ritmo y excitación del primer tiempo. El equipo ajedrezado se colocó en dos líneas, como si estuviese encima del tablero, casi dentro de su área. Allí emergió la brutal productividad de Merino. Es impresionante la incidencia que tiene en los partidos. En el lugar donde el 90 por ciento de los futbolistas se ponen nerviosos, Merino tiene la pausa que distingue a los elegidos. No hay nadie que descubra los recovecos en defensas superpobladas. En este largo parón nunca fue titular. Jugó 109 minutos y en Croacia decidió con dos golazos de crack mundial. El primero, desde la tranquilidad, y el segundo, desde la sutileza de un control para elegidos. Ya importaba un rábano si Lamine había jugado 10 minutos más de los 270 a los que se había comprometido, de palabra, Luis de la Fuente. O si la expulsión de Perisic es de las que se les suele pitar a los grandes. Al reloj de Mikel Merino no hace falta darle cuerda. Le puso un broche de oro a cuatro partidos, que tienen el gran valor de no dejarse llevar tras ganar un Mundial. España, unas veces divierte, otras enamora y, en el peor de los casos, como en Croacia, gana. El parón más largo fue otro gran regalo de esta selección eterna.

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Wednesday, October 7, 2026

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