Serra Ferrer bendice al Betis de Pellegrini en la vuelta a casa de la Champions
El técnico balear recuerda las históricas noches ante Mónaco, Liverpool y Chelsea en 2005
Han pasado casi 21 años desde la última vez que el Betis disputó un partido de la Champions League como local. Fue el 6 de diciembre de 2005, frente al Anderlecht, en un Benito Villamarín que por entonces llevaba el nombre de Manuel Ruiz de Lopera. Desde aquella derrota por 0-1 hasta el encuentro de esta noche frente al Oporto en La Cartuja, el conjunto verdiblanco ha recorrido un largo camino que le ha permitido regresar a la máxima competición continental de la mano de Manuel Pellegrini. Un soñado regreso, que ha costado sangre, sudor y lágrimas, y que celebra especialmente Lorenzo Serra Ferrer, el entrenador que hizo realidad el sueño de la primera participación en la Liga de Campeones para el conjunto verdiblanco y que, más de dos décadas después de aquella histórica presencia que dejó una eliminación temprana, pero partidos memorables, contempla con optimismo las posibilidades del equipo que dirige el Ingeniero. "Es una alegría poder ver al Betis en la categoría más importante del fútbol europeo y mundial. Ya tuvo una entrada fantástica con el primer partido y ahora esperemos que tenga esta continuidad", asegura en una entrevista exclusiva para MARCA y Radio MARCA Sevilla el técnico balear, protagonista de dos de las etapas más exitosas de la historia reciente del club y que también ejerció posteriormente como máximo responsable de su parcela deportiva. Serra Ferrer, que conquistó la Copa del Rey de 2005 y llevó al Betis por primera vez a la Champions, comparte con Pellegrini un lugar privilegiado en la historia del banquillo verdiblanco. El chileno ha superado sus registros de partidos y victorias, ha sumado otro título copero y ha llevado al equipo hasta su primera final europea, en la Conference League. Pero ambos son, sin duda, dos entrenadores que han marcado época en el club y que ahora quedan unidos de nuevo por la máxima competición continental. Y el mallorquín no escatima elogios hacia el trabajo de su 'sucesor'. "Me está gustando, no solamente en este arranque, sino la temporada pasada, y viene con una estabilidad y unas sensaciones muy positivas. Yo creo que esto se podrá mantener porque la plantilla es amplia y el criterio de Pellegrini está muy aceptado y gusta. Aparte de tener la posibilidad de conseguir un resultado positivo a favor, esto también influye mucho y todas las cosas están bastante bien ordenadas y cohesionadas", explica. La fortaleza del beticismo es otro de los factores que Serra considera fundamentales para entender el crecimiento del equipo y sus posibilidades de competir en Europa. "Esto es como consecuencia del trabajo que están haciendo, que es muy bueno, y después la seguridad que da el beticismo en cualquier grada, no solamente en el Benito Villamarín. Si puede respaldar a su equipo, juegue donde juegue, responde, y el entusiasmo que transmite es una fuerza inmensa para todos los futbolistas que la perciben, la aprecian y la necesitan". Después de su estreno en la fase de liga imponiéndose al Lille en Francia el pasado mes de septiembre con doble remontada incluida, el Betis afronta frente al Oporto su primer compromiso como local en esta nueva edición de la competición estrella de la UEFA con el objetivo de seguir sumando puntos que le acerquen a las eliminatorias. Y Serra Ferrer cree que el equipo de Pellegrini tiene argumentos suficientes para lograrlo. "Yo creo que el primer partido ya demostró su personalidad, su categoría y su buen hacer. Francia no es un país donde el fútbol no tenga un peso relevante. Creo que para este partido contra el Oporto el público estará ilusionado, entusiasmado y sabrá transmitir lo necesario para que el jugador se lo crea, aguante y resuelva. Tiene muchas posibilidades de meterse en el top 24 y después a ver cómo compagina esto con LaLiga, que de momento lo está haciendo de cine", señala. El exentrenador verdiblanco considera que la experiencia acumulada por los futbolistas y por el propio Pellegrini puede resultar decisiva para afrontar las exigencias del calendario. "Es cierto, y aparte la experiencia, porque quieras o no en la cabeza de cada uno de los jugadores están marcados todos los partidos de Champions. También los grandes duelos como Betis-Real Madrid o Betis-Barcelona, que pronto se va a jugar. Vamos a ver si todo esto tiene aguante, que creo que sí, porque esta plantilla tiene una experiencia muy grande de equipos que han llegado hasta el fondo y también del propio entrenador, que conoce muy bien la categoría". Serra Ferrer conoce bien lo que supone competir entre los mejores equipos del continente. En septiembre de 2005, durante su segunda etapa al frente del Betis, condujo al conjunto verdiblanco a su primera participación en la Champions después de superar al Mónaco en la eliminatoria previa. El 13 de septiembre de aquel año llegó el estreno en la fase de grupos, con una derrota por 1-2 frente al Liverpool, vigente campeón de Europa, en un estadio que vivió una noche histórica. En aquel equipo estaban, entre otros muchos nombres recordados ya para siempre por la afición bética, Toni Doblas, actual entrenador de porteros de Pellegrini; Fernando, uno de los ayudantes del Ingeniero; Joaquín, hoy consejero del club; y Capi, entrenador del Betis C. Cuatro protagonistas de aquella primera aventura europea que siguen vinculados a la entidad verdiblanca y que podrán vivir desde dentro este esperado regreso de la Champions a casa. Serra recuerda especialmente lo complicado que resultó abrirse camino entre los gigantes del continente. "Es muy complicado, muy difícil; cuando te acercas, ellos pegan un acelerón y te dejan dos kilómetros atrás", reflexiona sobre la distancia que separaba entonces al Betis de las grandes potencias europeas. El sorteo tampoco ayudó. El equipo quedó encuadrado en un grupo con el Liverpool de Rafa Benítez, el Chelsea de José Mourinho y el Anderlecht. Pese a la dificultad, los verdiblancos consiguieron derrotar al conjunto londinense en una noche que permanece en la memoria del beticismo. "Se conjugaron bastantes cuestiones positivas en las cuales la pasión era tan fuerte que todo el mundo estaba conectado. Encima le jugamos bien, le respondimos bien con el carácter y la practicidad con la que solíamos jugar. Había futbolistas que marcaron una diferencia bastante pronunciada y, aparte, marcó el gol un chico de la cantera, Dani, lo que a todos nos llenó de satisfacción y orgullo. Fue una noche inolvidable", rememora. Aquel triunfo frente al Chelsea fue uno de los momentos culminantes de una participación en la que el Betis terminó tercero de grupo, por detrás de los dos conjuntos ingleses, y continuó su recorrido continental en la Copa de la UEFA. "Hubiéramos podido tener un poquito más de suerte porque también le empatamos en el campo del Liverpool a cero, jugamos bastante bien y muy sólidos. No se pudo porque creo que el Chelsea y el Liverpool manejaban unas plantillas tremendas. Nosotros hicimos un buen papel por ser la primera vez, pero nos pesó mucho el inicio del partido contra el Liverpool, que nos marcaron, y después ya fue muy complicado remontar ese resultado", recuerda Serra. Antes de medirse a Liverpool, Chelsea y Anderlecht, el Betis tuvo que superar una complicada eliminatoria previa contra el Mónaco. Una cita que Serra Ferrer recuerda por las dificultades que hubo que resolver para que Ricardo Oliveira pudiera participar, por un problema con una cláusula de su contrato que el jugador quería resolver con el presidente, y que terminó convirtiendo al delantero brasileño en uno de los grandes protagonistas de la clasificación. "Es verdad que a veces suceden cosas donde no te las esperas ni te las imaginas, porque en estas situaciones es creer o no creer. En aquellos tiempos también quizás pocos creían lo que suponía jugar la Champions. La previa fue difícil porque el Mónaco venía de participar en esta competición varias veces y de llegar prácticamente a la final. Pero es verdad que en aquellos momentos tuvimos que convencer a don Manuel para que entendiera y aceptara que estas situaciones solamente pasan pocas veces. Se pudo arreglar y solucionar, jugó y además jugó muy bien porque marcó los dos goles". Una situación que, según explica, obligó al propio entrenador a implicarse personalmente para encontrar una solución. "Es verdad que no teníamos la organización que ahora mismo se tiene y a veces uno tiene que alargar la ilusión y potenciarla hasta estos extremos. Se hizo con toda la ilusión que pude y aparte también de convencer al jugador". El técnico balear conserva un recuerdo extraordinario de aquella temporada, en la que el Betis tuvo que compaginar numerosas competiciones y afrontó un calendario inédito para el club. "Fue una experiencia muy buena y muy positiva, y continuamos la competición europea a través de la que en aquellos tiempos era la UEFA. Fue un gusto poder experimentar tantas competiciones: la Supercopa del país, la previa de Champions, la Liga y la Copa del país. Estuvimos en varias competiciones y aquello fue una situación extraordinaria con buenos jugadores de talento como Assunção, Oliveira, Edu, los brasileños, más Joaquín y Fernando. También estaban los canteranos de la casa, prácticamente todos lo eran, y fue una experiencia magnífica para ellos que los curtió. Estuvo muy bien y, aunque hemos tardado mucho tiempo, el Betis es un equipo grande y sabrán mantener esta situación". Entre los futbolistas del Betis actual, Serra Ferrer se detiene especialmente en la figura de Isco, uno de los grandes referentes del equipo de Pellegrini. El exentrenador verdiblanco se rinde al talento del malagueño y a su capacidad para manejar los partidos. "El ritmo y pausa, o pausa y ritmo, que él impone y de la manera que lo hace, sea pasando, triangulando, cambiando de orientación o regateando, demuestra tantas cualidades... Y que el futbolista esté muy motivado para demostrarlo es fantástico. Es un regalo para la vista, para el entrenador y para los compañeros que lo tienen al lado". Más de dos décadas después de aquella primera aventura, Serra Ferrer vuelve a mirar a la Champions con ilusión. Esta vez desde fuera del banquillo y lejos ya del club en el que fue una leyenda y donde vivió tres etapas de mucho éxito en roles diferentes, pero con la confianza de que el Betis de Pellegrini tiene los argumentos necesarios para prolongar su camino entre los mejores de Europa.
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