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Lo único que no me gustaría ser en un Clásico

La opinión de Amalio Moratalla

· 456 words

En un Barcelona-Real Madrid, y mucho más en este que tenemos a la vuelta de la esquina, ejercería de lo que fuera con tal de pisar el césped. ¡Qué maravilla de Clásico nos espera! No es uno más. Es uno de esos partidos entre dos de los grandes transatlánticos del fútbol mundial que tenemos la suerte de disfrutar en nuestra Liga. En juego hay, por un lado, el prestigio que significa ganarlo y, por otro y más importante, los tres puntos. Para el Barça, en caso de ganarlo, sería media Liga y para el Madrid, sería engancharse a ella. La estadística histórica dice que nueve puntos no se remontan. Podría darse el empate y las cosas seguirían igual con muchos partidos pendientes. En fin, que se avecina un Clásico peculiar, distinto y muy relevante. Para la reflexión, dejo lo siguiente: estos tres puntos en juego son casi más importantes para el futuro de la Champions que para la Liga. Y me explico. Si el Barcelona ganara, estar a nueve puntos del Madrid le permitiría tener que hacer menos rotaciones de los jugadores relevantes en la competición europea. Siempre hemos dicho que pelear en dos frentes tan fuertes como Liga y Champions –la Copa del Rey es otro cantar– desfonda y te obliga mucho a la hora de los esfuerzos, viajes y demás exigencias de tus mejores jugadores. Hace nada vivimos cómo el Barcelona no pudo con el PSG en París (4-2), pese a haberlo ganado todo hasta ese momento. Para mí, dejar a Rodri fuera del equipo titular, por ejemplo, fue una de las claves, pero Flick veía de reojo el Clásico y entendió que debía dosificar por la importancia de la posible estocada a la Liga. Y Mou, jugando en el Bernabéu y ante un rival de menos entidad –los alemanes del Leipzig–, hizo algo parecido con alguno de sus hombres. La diferencia es que ganó con facilidad (4-1), lo que le permitió engrasar piezas para el Clásico. Y aunque todos dijeron que lo prioritario era el partido europeo, mentían. Lo relevante para estos dos clubes es lo que va a pasar el domingo. Quizá la llave de lo que resta de campaña… Y, por cierto, estoy acabando estas líneas, querido lector, y no le he dicho lo que no me gustaría ser en este Clásico, que era mi promesa del titular. Pues se lo digo: el árbitro. No he mirado quién pita, pero, tal y como está el patio, le deseo suerte y pido respeto hacia él. Creo en su rectitud de intención y profesionalidad. Y, sobre todo, si hay un perdedor, que no le eche la culpa al árbitro, que, en este momento, estará soñando con el arbitraje perfecto. No tengo duda alguna.

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Friday, October 23, 2026

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