Cuando Unai cuelgue los guantes
Cuestiones mías
Sin chuleta, sin guion preconcebido, con bajas pulsaciones –aparentes–, con alto calado en cuanto a mensaje, sin olvidarse de nadie –pasado, presente y futuro– y dejando claro que, a pesar del olimpo que en ese momento pisaba, los pies siempre sobre la tierra. Unai Simón, nombrado el mejor portero del mundo –que no sé si lo es, porque este tipo de clasificaciones son siempre subjetivas–, demostró por qué está donde está y, más que con sus paradas domingo a domingo (que esas ya las vemos), por su categoría personal, su sensatez y su saber estar. Un tipo equilibrado al que ya habría que ir convenciendo para que, cuando cuelgue los guantes, se dedicase a formar a chavales y chavalas que se quieran divertir aprendiendo el oficio de portero. En sus manos, sin necesidad de guantes, le dejaría yo muy tranquilo a mis hijos sabiendo que, si no logra que sean internacionales, saldrán buenos deportistas, buenos porteros y buenas personas. ¡Qué barbaridad de tipo! A mí, que no le he tratado, me demostró, en plena euforia del éxito en la alfombra roja, que es lo que parecía. Y aunque De la Fuente se ha cansado de decir que su equipo-selección está lleno de buenas personas, no lo compruebas hasta que escuchas a un tipo como Unai. Solo ver cómo Joan García o David Raya le felicitaron demuestra además lo querido y respetado que es dentro del grupo. Este tipo de deportistas engrandecen, no solo su persona, sino a todos los que le rodean, y de ahí su admiración. Sin estridencias, sin peluqueros artistas, sin ir a la última de las tendencias de la moda, pero con sinceridad y modestia reflejó su alegría por el trofeo recibido compartiendo su satisfacción con toda su gente. No olvidó a nadie, y lo hizo sin leerlo, porque lo llevaba en el corazón. No se le iba a olvidar ninguno, no tenía ese miedo, porque hablaba desde el alma, no desde el marketing, y eso en la actual sociedad no solo se agradece, sino que es un ejemplo. Por eso me gustaría verle dentro de unos años pegado a la formación. Será un seguro de principios y de fútbol. ¡Enhorabuena por el trofeo y mi admiración a tus padres, hermanos, amigos y entrenadores, que te han traído hasta aquí siendo así! En unos pocos minutos has mostrado más valores que muchos en cientos de partidos.
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