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Tuesday, September 29, 2026

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Soccer

La selección devuelve el precio de la entrada

Al otro lado del espejo

· 357 words

Contaba ayer aquí que no quedaba papel en Sevilla, tampoco lo hay para el sábado en Oviedo (ante Chequia), ni para el del 15-N en el Metropolitano (contra Inglaterra). Hoy toca decir que esta selección devuelve el precio de la entrada con el formidable espectáculo que despliega y, podríamos decir, por la forma en que asegura la alegría de un buen resultado. Anoche despachó con un 4-1 a Croacia, equipo serio y duro, al que desarboló en los primeros 20 minutos de una manera impresionante. Ese arranque emparentó con el de Londres, pues abrió enseguida el marcador Lamine (que está de dulce, al nivel de aquellas semifinales de la penúltima temporada ante el Inter) y luego se masticó una goleada que no llegó a producirse. Un tramo de juego excelso, rápido y profundo, con Baena tocando el violín, Fermín hecho un titán y Cucurella subiendo por la banda como acostumbraba antes de llegar al Madrid. Croacia tuvo el mérito de aguantar el chaparrón, equilibrar el partido y hasta alcanzar el empate. Es un equipo con cuajo. Tiene juego, tiene espíritu, tiene en Perisic un héroe que arrastra al equipo. El gigante Beljo marcó con un cabezazo imponente, pero España no dejó que se le secara encima el empate, porque enseguida vino el 2-1 por medio de Pubill, otro titán, que cabeceó un centro con música de Lamine. Con la derecha, por cierto. En algún otro se podría decir que ‘con su pierna mala’, pero mejor digamos que con la ‘menos buenísima’. Ya en la segunda mitad, antes de que se precipitaran los cambios, marcó el 3-1. Dos goles, una asistencia y una docena de diabluras Misión complida. El 4-1 lo marcaría Nico Williams, en una maniobra que nos permitió verle de nuevo pleno de salud, fuerza y confianza. Fue una noche grata en todos los sentidos. De nuevo un desfile de jugadores, entre novedades respecto al once inicial de Wembley y el preceptivo aluvión de cambios tras la primera hora de juego sin que el funcionamiento se alterara lo más mínimo. Y una nota feliz y emotiva: la aparición final de Modric, aplaudidísimo por el Sánchez Pizjuán.

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