Las abuelas de oro
MARCA cumple su promesa y celebra con la familia de Dani Olmo el Mundial de España
"Si España gana el Mundial, vuelves, ¿eh? y lo celebramos juntas ¿vale? Nosotras traeremos pastitas... “, me comentaron ilusionadas Dora y Milagros a finales de mayo cuando hicimos el reportaje especial de Forjados sobre su nieto, Dani Olmo. Cuatro meses después, nos reencontramos en el mismo lugar, en Terrassa, y cumplimos las tres la promesa que nos hicimos. Felices. Yo me encargué, como me ofrecí, de llevar el cava. Para brindar. Había que celebrar la estrella. Ambas nos explican, en el nuevo encuentro, cómo disfrutaron el torneo y el orgullo inmenso que sienten por su descendiente y por todo el combinado de Luis de la Fuente. Estas dos entrañables y extraordinarias abuelas también son de oro. Sufridoras incansables, Dora Piñol y Milagros Forte disfrutan los éxitos de su nieto Dani Olmo. El camino no fue fácil: el internacional tuvo que dejar de adolescente su hogar para crecer como futbolista y se fue a Croacia. Luego, a Alemania. Antes de sus éxitos en el Barça y en la selección absoluta, toda la familia compartió los miedos, ambiciones, dudas y buenos y malos momentos del centrocampista. Pero ahora todos celebran sus éxitos. El último de ellos, el pasado Mundial, que ambas abuelas, a las que la experiencia les ha convertido casi en entrenadoras, padecieron y sufrieron por igual. “Vi la final con muchos nervios porque yo jugaba a la vez que ellos... Les empujo en todos los partidos. Hasta chuto. Mira si jugué que terminé sudando... Y él estuvo muy bien, hizo un gran partido. Siempre que los partidos se complican, él cambia el ritmo...”, comenta divertida la analista futbolística Milagros. “Sentí una gran satisfacción porque sé cuánto se merecían ganar este Mundial. Esta selección ha sido muy buena, es un grupo muy unido. Es como una familia, y en una familia así tiene que haber mucha mala pata para que se rompa. No han sido egoístas. Han sido todos para uno y uno para todos”, añade la abuela paterna de Olmo. “Jugó muy bien todo el torneo, ¿verdad? y en la final, también destacó. Pero a veces creo que no debe darle tanto el balón a los otros y debe marcar él, pero él me dice que está bien así... Pero qué te voy a decir yo sobre lo buen jugador y lo buen chico que es si soy su abuela”, apunta, ocurrente, Dora, que asume su devoción por su nieto, ¡cosa de abuelas!, y los sesgos que puede tener en su valoración. Las dos están orgullosas de lo logrado por todo el combinado nacional y de que Dani haya conseguido tocar la cima. “Al verlo ganar, sentí alegría, tristeza... Fue una mezcla de emociones, pero me hizo muy feliz por él. Él es muy humilde y le cuesta exteriorizar los sentimientos, pero sé cuánto lo soñó, desde pequeño... Ha trabajado tan duro para llegar hasta aquí... Su vida y su pasión han sido siempre la pelota. De pequeño, se la tenía que esconder cuando estaba en casa porque me lo rompía todo. Es muy ambicioso, y lo logró, volvió con el Mundial. Todos lo lograron”, asegura, casi con lágrimas en lo ojos, Dora, mientras Milagros asiente y comparte la emoción de sus palabras. “No le han regalado nada a lo largo de su carrera. Se lo ha trabajado todo mucho. Pero ahora ves lo contento que está, hasta dónde ha llegado y piensas que todos los sacrificios que ha hecho, y hemos sufrido juntos, han valido la pena, que todo lo que ha sufrido ha tenido recompensa. Tiene mucho mérito lo que ha hecho. Siempre le felicito, y lo hice tras el Mundial, por lo grande que es. Por lo que ha conseguido y por cómo es. Es un chico tan bueno, tan buen compañero...”, comenta Milagros y también Dora en nuestra charla. Las dos coinciden en que pese a la vida que lleva, Dani Olmo cada día les envía wasaps de buenos días y buenas noches y siempre les responde los mensajes, también durante la concentración en el Mundial. Aunque lamentan no verlo tanto como quisieran. En eso son, cómo no, como el resto de las abuelas... Dora y Milagros comparten, además, las ambiciones de su nieto. Y quieren más títulos de la selección. Ellas también se han acostumbrado a ganar. “Mari Carmen, te dije que ganaríamos el Mundial, y lo hicimos. Tengo poderes... Y ahora ganaremos la Nations League otra vez. Y, oye, lo volveremos a celebrar juntas, ¿vale?”, dice Milagros. “Sí, sí, volveremos a vernos con más títulos... si estamos vivas, claro”, nos espeta Dora. “Claro, mujer, seremos como Matusalem. Si hasta tenemos que verlo de entrenador...”, le contesta la consuegra, entre risas. Yo ya he guardado el cava en la nevera, deseando volver a encontrarme y pasar un gran rato junto a mis abuelas favoritas, a las que ya he pedido que me adopten...
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