España se apunta a la batalla del Mundial sin el rey Pogacar con Ayuso, Mas y la ‘Blasi-manía’: "Un verdadero equipazo"
El equipo de expertos y comentaristas que retransmitirán el Campeonato del Mundo de ciclismo en ruta de la UCI en Eurosport y HBO Max comparten en MARCA sus previsiones y expectativas sobre los grandes favoritos, las posibles sorpresas y las opciones de España
Montreal se prepara para coronar a los nuevos reyes del arcoíris en un Mundial que nace con una sensación poco habitual en los últimos años: esta vez no existe una figura capaz de oscurecer por completo a todas las demás. Tadej Pogacar no estará y su ausencia cambia el paisaje de la carrera masculina, altera las jerarquías y abre una puerta que muchos llevaban tiempo esperando. Del 20 al 27 de septiembre, Eurosport y HBO Max ofrecerán en directo y al completo el Campeonato del Mundo de ciclismo en ruta de la UCI, y algunos de sus expertos y comentaristas han compartido con MARCA su mirada sobre lo que puede ocurrir en Canadá. Alberto Contador, Eduardo Chozas, Dori Ruano y Laura Álvarez ponen nombres a los favoritos, buscan posibles sorpresas y, sobre todo, dibujan las opciones de una España que llega con razones para creer en las dos grandes carreras. La ausencia de Pogacar es el primer punto de partida. Durante las últimas temporadas, buena parte de las grandes citas han comenzado con una pregunta casi inevitable: cuándo atacaría el esloveno y quién tendría fuerza suficiente para intentar seguirle. Montreal no tendrá esa sombra. “Vamos a vivir un Campeonato del Mundo más abierto, sin ese favoritismo tan marcado que hemos visto en los últimos Mundiales”, explica Chozas. No significa que la carrera vaya a ser más sencilla; probablemente ocurrirá justo lo contrario. Sin un hombre que concentre todas las miradas, aumentarán los movimientos, las responsabilidades se repartirán entre varias selecciones y el cálculo táctico será mucho más complejo. Habrá más puertas abiertas, pero también más posibilidades de equivocarse. En ese escenario aparecen Isaac del Toro, Paul Seixas, Remco Evenepoel o Wout van Aert, algunos de los nombres que Chozas coloca en primera línea. Todos tienen argumentos individuales suficientes para imaginarse con el maillot arcoíris, pero un Mundial no se gana únicamente con las piernas del líder. Las selecciones importan, y mucho. Francia puede construir una carrera alrededor de Seixas, Bélgica dispone de un bloque poderoso y capaz de manejar distintos escenarios y Del Toro, en cambio, puede encontrarse algo más expuesto si la prueba exige perseguir o controlar durante muchos kilómetros. “El que tiene un eslabón un poco más suelto es Isaac del Toro, que no cuenta con esa capacidad de tener una gran selección detrás”, apunta Chozas. En una clásica de casi siete horas, esos pequeños desequilibrios pueden terminar pesando tanto como una subida o un ataque. Alberto Contador comparte la idea de que la ausencia de Pogacar multiplicará las alternativas y hará mucho más difícil controlar la carrera. "Va a ser un Campeonato del Mundo más abierto que en otras ocasiones", asegura el ganador de siete grandes vueltas, que amplía la nómina de aspirantes con nombres como Mathieu van der Poel, Tom Pidcock, Ben Healy y Juan Ayuso, además de Seixas, Del Toro, Evenepoel y Van Aert. Contador apunta también a Giulio Ciccone, Quinn Simmons y Brandon McNulty como posibles sorpresas en una prueba en la que Bélgica deberá gestionar con inteligencia sus dos grandes bazas. "Van Aert y Evenepoel tendrán que hacer un buen trabajo de organización para intentar que no se les escape la carrera", cuenta a MARCA. El exciclista madrileño concede opciones reales de medalla a España, especialmente a través de Ayuso y Enric Mas. "La selección española tiene que ser protagonista y perfectamente puede estar en la lucha por las medallas", afirma Contador. El estado de Mas será una de las claves después del enorme esfuerzo realizado para conquistar LaVuelta, aunque el triunfo también le ha proporcionado una confianza que puede compensar el desgaste acumulado. Si ambos llegan recuperados y España consigue conservar sus dos cartas hasta la fase decisiva, el equipo nacional tendrá argumentos para intervenir en la pelea por el arcoíris. España entra en esa batalla con dos líderes de perfiles distintos. Juan Ayuso aporta la capacidad para sobrevivir a una carrera exigente y, al mismo tiempo, conservar una velocidad final capaz de resolver una llegada entre pocos corredores. Enric Mas representa otra clase de amenaza, quizá más silenciosa: la del ciclista que puede ir creciendo conforme la prueba devore kilómetros y elimine nombres. Chozas cree que la dureza del Mundial puede hacer que el ganador de LaVuelta sea el último español en pie cuando la carrera entre en su zona definitiva. La imagen con la que describe el recorrido explica hasta qué punto el desgaste puede cambiarlo todo: esa subida de Montreal, después de 270 kilómetros, será “como el Tourmalet”. No por sus números desnudos, sino por el cansancio acumulado antes de afrontarla. Una cota que en frío puede parecer manejable se convierte en una pared cuando las piernas llevan seis horas peleando. Ese es el reto táctico de España: llegar al momento decisivo sin haber quemado antes a sus dos mejores cartas. “Habrá que confiar en que la selección trabaje bien y que siempre haya algún corredor metido en las escapadas”, señala Chozas. La frase resume buena parte del plan. Tener presencia en los cortes permite trasladar la responsabilidad a otros países, obliga a Francia, Bélgica o cualquier otra selección poderosa a gastar efectivos y evita que Ayuso o Mas tengan que reaccionar personalmente ante cada movimiento. En un Mundial, casi siempre hay una carrera antes de la carrera. Y muchas veces el campeón se decide precisamente ahí, en ese desgaste que no aparece en la fotografía final. Las sorpresas, en cambio, parecen más difíciles de fabricar. Montreal exige fondo, resistencia, capacidad para subir y fuerzas para seguir acelerando cuando el cuerpo ya lleva horas pidiendo tregua. Chozas cree que es complicado que un nombre completamente inesperado llegue de repente hasta las medallas, pero se permite una apuesta: Lorenzo Finn. El joven italiano, todavía en edad sub-23, disputará la carrera élite y aterriza en Canadá como uno de esos corredores cuya presencia merece ser seguida aunque el desafío resulte enorme. “Se lo pongo muy difícil, pero ahí queda el apunte”, concede Chozas. En los Mundiales, además, la juventud tiene a veces una ventaja: todavía no conoce del todo aquello que debería temer. La carrera femenina tiene otra forma, pero comparte esa idea de resistencia. Dori Ruano habla de un recorrido para ciclistas completas, capaces de superar repechos, cambiar de ritmo y conservar velocidad cuando el día ya ha hecho suficiente daño. Los 180 kilómetros convierten la prueba en una cita especialmente exigente y empujan el Mundial hacia el terreno de las corredoras que saben manejar esfuerzos largos. Demi Vollering aparece en el centro de casi todas las miradas, aunque alrededor de ella hay argumentos suficientes para impedir que la carrera tenga un guion único. Kim Le Court Pienaar, la campeona mundial Magdeleine Vallières, Noemi Rüegg, Kasia Niewiadoma, Elisa Longo Borghini o Lotte Kopecky forman parte de ese grupo capaz de discutir el oro. Kopecky es quizá la gran incógnita. No ha mostrado durante esta temporada la misma continuidad de otros años y su caída en la Bretagne Classic añade interrogantes sobre cómo puede responder cuando la carrera entre en su última hora. Pero su pasado obliga a no borrarla. “Con Kopecky todo puede pasar”, advierte Ruano, recordando además que ya en 2023 siguió una preparación poco convencional antes de terminar proclamándose campeona del mundo. Elisa Longo Borghini aparece también como una corredora especialmente peligrosa cuando una prueba se vuelve táctica: menos explosiva que otras favoritas, quizá, pero inteligente, resistente y capaz de leer carreras que se desordenan. Laura Álvarez imagina un Mundial que podría terminar en un sprint reducido. Si sucede así, Vollering y Le Court adquieren todavía más peso. La neerlandesa llega después de una temporada extraordinaria, con Tour de Francia, Giro de Italia y Tour de Flandes, y persigue uno de esos títulos que todavía faltan en un palmarés construido para marcar época. “Para mí, es la principal favorita”, explica Álvarez. Le Court presenta un perfil distinto, quizá con una punta de velocidad más peligrosa si la carrera desemboca en un pequeño grupo. Franziska Koch, Kopecky o Longo Borghini completan para la comentarista de Eurosport un abanico en el que la táctica de cada selección puede resultar decisiva. Y ahí aparece de nuevo España. La ‘Blasi-manía’ llega también a Montreal. Paula Blasi ha dejado de ser únicamente una promesa para convertirse en una corredora a la que el resto empieza a mirar. Ese reconocimiento es al mismo tiempo una virtud y una dificultad. Cuanto más respeto despierta una ciclista, menos libertad encuentra. Dori Ruano considera que España dispone de “dos grandes bazas” con Blasi y Mavi García. La experiencia y el fondo de Mavi pueden abrir la carrera desde lejos; la juventud y la explosividad de Blasi pueden encontrar su momento más adelante. Si sabe guardar la calma y administrar sus fuerzas, Ruano cree que la joven española puede incluso entrar en la pelea por las medallas. Laura Álvarez también percibe una selección española capaz de dejar huella. Buena parte de los esfuerzos estarán orientados a proteger a Blasi, pero el hecho de que el Mundial se dispute sin pinganillos introduce una variable que puede favorecer a quienes compiten con intuición y saben leer el instante sin esperar instrucciones. Ahí la combinación entre la frescura de Blasi y la experiencia de Mavi García puede adquirir un valor añadido. Álvarez tampoco descarta a Mireia Benito si la carrera entra en un escenario favorable. España, en definitiva, dispone de diferentes caminos para tratar de estar delante. Montreal será una carrera de nombres, pero sobre todo de resistencia y paciencia. Un Mundial sin Pogacar deja un enorme espacio por conquistar entre los hombres; Vollering y compañía afrontan una batalla femenina en la que cada kilómetro puede ir estrechando el círculo de candidatas. Y España aparece en ambos tableros con cartas suficientes para no limitarse a esperar acontecimientos. Ayuso tiene velocidad para rematar, Mas fondo para sobrevivir, Blasi la frescura de quien está creciendo a toda velocidad y Mavi García la experiencia de quien sabe que en un Mundial nunca existe un único momento decisivo. Porque el arcoíris no suele conquistarse únicamente en el ataque final. Antes hay que estar donde toca, dejar que otros gasten, resistir cuando comienzan a desaparecer compañeros y rivales y conservar todavía un último gesto cuando la carrera lleva horas intentando quitártelo todo. Montreal decidirá quién llega hasta ese instante. Y España quiere estar allí.
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