Skip to content

Sunday, September 27, 2026

Gigantum.net
Soccer

España siembra el pánico

La campeona del mundo lanza en Wembley un mensaje de ser indomable

· 712 words

La selección española estrenó la segunda estrella con una victoria de las que dejan huella. Lo hizo en un escenario único como Wembley y de una manera que refuerza su condición de campeona del mundo. España dominó durante muchos minutos, acumuló ocasiones claras de gol y demostró personalidad cuando el partido se complicó. Tras adelantarse en el marcador, supo resistir la poderosa reacción inglesa y acabar imponiéndose para firmar un triunfo de prestigio por 1-2 en el templo del fútbol. La tercera conquista de Wembley en diez visitas (1981, 2018 y 2026) fue la más brillante. La más impactante. Porque España dejó la impronta de un equipo dominante, capaz de salir en busca de la victoria en cualquier escenario. Porque el poderoso frente ofensivo llevó a los de Luis de la Fuente a un escenario en el que muchos equipos se habrían derrumbado ante la avalancha del final de la primera parte y la puesta en escena de la segunda. El asombro por cómo se movió España en Wembley estaba en las palabras de todos los comentaristas de las televisiones británicas. "Miras a España y notas una cosa: el momento de los pases. Ese es un equipo que tiene una identidad. Conocen sus fortalezas, saben adónde va el próximo pase y todos se ven cómodos en el sistema. Nosotros tnemos jugadores increíbles, pero tener buenos jugadores no te convierte automáticamente en un buen equipo. En este momento, Inglaterra parece una colección de individuos en lugar de un equipo. España lo es", explicaba James Carragher. Las palabras de elogio recorrían la prensa mundial tras el partido de Wembley. "España estira su invicto", se leía en Olé. El diario argentino destacaba la forma en la que la selección española amplió hasta 40 su racha de partidos oficiales sin perder. Un registro que hace tiempo se convirtió en el mejor de su historia y que no deja de crecer. Esa mano de hierro con la que España domina el mundo en su segunda edad de oro presenta una fisonomía que justifica el temor que ha desatado entre sus rivales. En el camino recorrido desde la derrota del 28 de marzo de 2023 en Glasgow, la selección ha derrotado a seis de las otras siete campeonas del mundo: Argentina, Uruguay, Alemania, Francia (tres veces), Inglaterra (dos) e Italia (dos). Con Brasil no se ha medido en partidos oficiales. Entre las campeonas de Europa, ha vencido a franceses, alemanes, italianos, portugueses, daneses y checos. Con Rusia no ha jugado y a Holanda la eliminó en los cuartos de la pasada Nations League tras empatar los dos partidos y resolver la eliminatoria en los penaltis de Mestalla. La sensación de poder de España se amplía si se analiza el cómo. De la Fuente ha generado un ecosistema dominante desde escenarios muy distintos. La selección ha mantenido su línea ganadora a pesar de la acumulación de bajas que para otro equipo sería un virus demoledor: Unai, Carvajal, Laporte, Rodri, Lamine Yamal, Nico, Morata... En diferentes momentos han entrado jugadores que han mantenido e incluso elevado el nivel de juego del equipo que causó admiración en la Eurocopa: Raya, Cubarsí, Pedro Porro, Zubimendi, Baena, Oyarzabal... El partido ante Inglaterra fue un ejemplo de madurez. España se puso en marcha con una primera media en la que pudo lograr una diferencia escandalosa. Pero al descanso se fue perdiendo y a punto estuvo de verse con 3-1 en el marcador. Entonces apareció el equipo capaz de cambiar de registro, de marcha. De la Fuente mandó al campo a Pedri, Oyarzabal y Baena y el partido viró hacia un lugar en el que España desactivo la reacción inglesa y el equipo de Tuchel fue incapaz de entender qué pasaba, por qué lo que era viento a favor paso a ser una tempestad que la llevó a zozobrar. Llegará la derrota, porque es ley del fútbol. Pero España ha logrado que cada rival que tiene delante, por muy superpotencia que sea, como es el caso de Inglaterra, piense que se enfrenta a un coloso. A un enemigo al que sólo podrá vencer si baja la guardia. Y esta España, como se vio en Wembley, no está por la labor de dar facilidades ni de levantar la bandera blanca cuando la situación se pone peliaguda.

Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.