Qué pasó en Mestalla... un 14 de octubre: la riada de 1957 y el estadio anegado por completo de agua
Fue una de las noches más trágicas que vivió la ciudad inundándola toda y Mestalla no fue excepción: ahora bien, actuó de refugio con sus gradas para evitar mayor tragedia humana
Un 14 de octubre siempre es una fecha recordada en Valencia. Por las lluvias torrenciales que provocaron que el antiguo cauce del río Turia, que pasa por en medio de la capital valenciana, se viera desbordado y dejara toda la ciudad inundada. Mestalla tampoco se libró. El agua llegó a una altura impactante tal y como se ve reflejado en los distintos registros fotográficos del pasado... y del presente a día de hoy. El campo, ubicado cerca del viejo cauce, sufrió graves daños materiales, pero al mismo tiempo desempeñó un papel humano conmovedor como refugio de salvación para cientos de vecinos del barrio. Sus gradas fueron la tabla de salvación de muchos. La fuerza del agua inundó por completo las instalaciones, dejando el terreno de juego totalmente impracticable... lugar donde no se pudo jugar durante mucho tiempo. Po todo ello, el Valencia se vio obligado a seguir la competición pero lo hizo jugando lejos de Mestalla. Encadenó hasta cinco partidos seguidos como visitante mientras la ciudad y el estadio intentaban recuperarse de la catástrofe. De hecho, existe una placa conmemorativa instalada por el club en la zona de los vestuarios que es la zona más profunda que hay del estadio donde queda reflejada la altura a la que llegó el agua. Esta marca indica el asombroso e imponente nivel que alcanzaron las aguas negras dentro del propio recinto blanquinegro. Mestalla se convirtió en parte esencial de aquel momento tan crítico vivido en la ciudad con la riada del 57. Mestalla se convirtió en refugio aquella noche fatídica... Los cuerpos de seguridad y bomberos evacuaron a multitud de familias cuyas viviendas corrían peligro, y se utilizaron las gradas altas y los accesos del estadio como zona segura para pasar la noche y protegerse de la corriente de agua. Aquella noche trágica en la capital se cobró la vida de 81 personas, pero el balance humano de la riada fue trágico... Se sospecha que el número real pudo ser mayor, llegando hasta 300 víctimas mortales.
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