No era día de Copa, sino de duelo
Al otro lado del espejo
La Federación decidió suspender la jornada de Copa ante el impacto del terrible accidente del AVE. ¿Y cómo no? ¿Quién podría tener ánimo anoche para presenciar un partido, o jugarlo, o arbitrarlo, o abrir las puertas del campo y luego cerrarlas, o, llevado a lo nuestro, narrarlo en directo o hacer la crónica? La palabra deporte contiene en su composición su naturaleza: deportarse, salir de lo cotidiano, con parentesco con distraerse, divertirse. Pero ante esta situación, ¿quién puede alejar de su pensamiento el dolor que todos compartimos con las víctimas, unido a la estupefacción que produce ver que el AVE, aquel símbolo feliz de la prosperidad prometida en los no tan lejanos años de la Expo 92, se iba a convertir al cabo del tiempo en algo inseguro, o más bien peligroso? No hay manera de mirar para otro lado. Para el periodismo deportivo estos son días desconcertantes, que nos enfrentan a lo fútil de nuestra tarea. El deporte da ejemplos, da alegrías, pero no puede dar soluciones. En el mismo país cuyo deporte emerge con poderío flaquea imprevistamente su sistema ferroviario hasta tal punto de que los continuos retrasos o el incendio repentino de una locomotora no sé dónde llegan a perder importancia ante la certeza del riesgo mortal, no se sabe dónde ni cuándo. No era día de Copa, sino de perplejidad y duelo. Recuerdo ahora que cuando el desastre de Heysel el partido se jugó y hubo muchas críticas por ello, pero se podía entender: suspenderlo hubiera sido sacar a la calle de golpe a dos masas antagónicas de miles de hinchas. Un par de horas de partido sólo podían servir para preparar medidas, y aunque sea mezquino citarlo, la victoria de la Juve por un penalti fuera del área pudo servir para galvanizar ánimos. Recuerdo también la perplejidad en los primeros partidos tras la matanza yihadista en los trenes de Atocha, o las dudas tras los aviones estrellados el 11-S en las Torres Gemelas, cuando el mismo día se jugó la jornada de Champions y el siguiente no. El deporte, el fútbol y sus cultores estamos fuera de lugar en días así.
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