Del "esta entrevista es una mierda" al "no quiero que se entere el equipo contrario": ¿por qué los clubes permiten que se televise todo?
El reglamento audiovisual de LaLiga fija unos mínimos de obligado cumplimiento y, desde 2023, reparte un porcentaje del dinero televisivo según lo que cada club colabore con las cámaras
Pablo Maffeo atendió a DAZN al descanso del Valencia-Real Madrid de este sábado en Mestalla, con 0-2 en el marcador, y no ocultó su enfado. "No me apetece nada hacer esta entrevista, creo que es una mierda, no pinta nada aquí", dijo el lateral valencianista, que se quejó de las decisiones del árbitro. Finalmente, terminó aceptando responder a las preguntas y, después del partido, se disculpó con el periodista al que le tocaba llevar el micrófono en ese momento. No ha sido el primer episodio de la temporada en el que uno de los protagonistas de un partido reacciona de mala manera ante la presencia de las cámaras en su entorno de trabajo. En la jornada 5, en el Sánchez-Pizjuán, el técnico del Sevilla, Luis García Plaza se encaró con el micrófono de DAZN cuando en la pausa de hidratación la pértiga se acercó al banquillo del Sevilla. El técnico lo explicó después del partido: "¡Es que no quiero que se entere el equipo contrario de lo que voy a decir, ya está, solo eso!". Semanas después explicó en COPE que, cuando el Sevilla juega, en casa el micrófono entra en su banquillo en la segunda parte; pero ese día el Valencia dijo a última hora que no entraba y a él no se lo comunicaron. García Plaza reconoció además que los entrenadores no se comportan igual cuando tienen el micrófono delante y que tiene a un colaborador pendiente de la charla del banquillo rival en cada pausa de hidratación. Estas situaciones se explican por el Reglamento para la Retransmisión Televisiva de LaLiga, en vigor en Primera División desde la temporada 2016-17 e incorporado al Reglamento General de la competición. Su base legal es el Real Decreto-ley 5/2015, que centralizó la venta de los derechos audiovisuales del fútbol y atribuye al Órgano de Control de LaLiga la competencia para "establecer el patrón para la producción y realización" de las retransmisiones. El propio texto establece que sus normas son "de obligado cumplimiento", salvo las que figuran como recomendaciones, y cuyo incumplimiento conlleva sanciones económicas. En cada encuentro, dos directores de Partido nombrados por LaLiga revisan una lista de comprobación. Cada infracción suma puntos negativos, que al final de la temporada se convierten en una cantidad que el club tiene que pagar. El reglamento distingue entre lo obligatorio y lo voluntario. Son obligatorias, entre otras cosas, la entrevista al entrenador antes del partido, las entrevistas "flash" y "superflash" al terminar, las ruedas de prensa y el acceso de las cámaras de LaLiga al túnel y a los banquillos. Sobre el descanso, la norma permite a las televisiones con derechos pedir entrevistas dentro del plan de producción, y si LaLiga las aprueba, el club "deberá colaborar en su realización". En cambio, la grabación de la charla técnica en el vestuario es facultativa. LaLiga solo pide a los clubes "el mejor esfuerzo" para facilitarla. El caso más reciente de un club que no cumplió es el del Athletic. A finales de agosto, después del partido en el Camp Nou, la plantilla rojiblanca se negó a hablar con los medios en protesta por la decisión de la directiva de retirar las invitaciones que recibían los futbolistas para los partidos en San Mamés. No atendieron ni a las televisiones con derechos, ni a las que les hace el propio club. Días después, algunos medios informaron de que LaLiga sancionaría al club, ya que las entrevistas ante los medios de comunicación son de obligado cumplimiento en el reglamento audiovisual. ¿Cómo se aplica la sanción? Restando puntos en la ejecución del plan de medios en lo que club recibe de variable por derechos audiovisuales. Desde 2023, el dinero 'anima' a los clubes a cumplir más allá de los mínimos obligatorios. La Junta de Primera División aprobó en agosto de aquel año, con 18 votos a favor, 2 abstenciones y un voto en contra, el del Real Madrid, un cambio en el reparto de los ingresos televisivos. Esta modificación afecta al bloque de "implantación social", que supone un 25 % del total. La mitad de los dos tercios de este porcentaje se distribuye en función del grado de colaboración en las nuevas acciones voluntarias que se plantean atendiendo a las peticiones de los broadcasters. Esa colaboración se pondera además por la audiencia de cada club. Según LaLiga, el objetivo era conseguir "una mayor disposición" de los clubes para facilitar entrevistas a entrenadores y cuerpo técnico, grabaciones de las arengas en el vestuario o una mayor participación de los jugadores. Se calculó entonces que el fondo rondaría los 130 millones de euros, repartidos según un sistema de puntos de 175 a 500. El mínimo se cumplía con las entrevistas flash y la producción habitual. La cifra cambia cada temporada, porque el fondo es un porcentaje de lo que se reparte. Como referencia, en la temporada 2024-2025 los 42 clubes se repartieron 1.432 millones de euros por derechos televisivos. Y lo que está en juego seguirá creciendo: LaLiga prevé superar los 6.135 millones de euros en ingresos audiovisuales domésticos en el ciclo 2027/28–2031/32, un 9 % más que el periodo anterior, con DAZN y Movistar Plus+ como operadores. La tendencia no es solo española. Después de un Mundial en el que las pausas de hidratación fueron obligatorias en todos los partidos -aunque más con fines publicitarios- la Conmebol ha llevado esa práctica a la Copa Libertadores. En su manual para los clubes, durante esas pausas "se permitirá la aproximación de cámaras y micrófonos específicos" de la Conmebol a los banquillos de cada equipo. En España, la decisión de abrir o no esos espacios sigue recayendo en parte en cada club. Pero desde 2023 tiene un coste: menos puntos en el reparto y, por tanto, menos dinero para los clubes.
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