Los entresijos del mundo de las agencias de representación: ¿minas de oro desconocidas?, “competencia desleal” y el “mito” de las comisiones
MARCA habla con varias de las agencias de futbolistas más importantes a nivel mundial y nacional para saber cómo trabajan, sus relaciones con el jugador, sus responsabilidades en casos como el de Julián Álvarez, y las leyendas en torno a su ecosistema
En esta vida, hay cosas que todo el mundo da por hecha su existencia, pero que muy poca gente conoce en profundidad. Los océanos, el tiempo como concepto, el cerebro humano, y como no, las agencias de futbolistas. Solemos hablar en la jerga periodística y futbolera de que ‘X’ jugador pertenece a ’X’ agencia, dando por sabido que aquel que se encuentra al otro lado de la pantalla o el papel ubica a cada empresa de representación como si fuese un equipo. Sin embargo, no siempre ocurre así. Y la pregunta que surge entonces es, ¿cuáles son las agencias que hay detrás de los principales futbolistas? El Informe del CIES (Centro Internacional de Estudios del Deporte), publicado en abril de 2026, recoge el ranking de las agencias de fútbol más poderosas según el valor estimado de transferencias de los jugadores representados. La número 1 es ‘CAA Stellar’ (2.560 millones de euros), agencia de jugadores como Elliot Anderson, Fermín o Camavinga. En el puesto número 2 está ‘Gestifute’ (1.860 M€), la empresa de Mendes, con Lamine, Vitinha y Mourinho como cabezas visibles. Completando el podio se encuentra ‘The.Team’ (1.250 M€), agencia de Federico Valverde, Grimaldo o Manzambi. En el cuarto lugar está ‘Unique Sports Group’ (1.110 M€), empresa que representa a Gordon o Guéhi. En mitad de la tabla aparece ‘Roof Uta & Klutch Sports Group’ (820 M€), agencia de Lookman o Havertz. El puesto número 6 es para ‘As 1 Sports’ (710 M€), con Nuno Mendes, Luis Díaz y Bruno Fernandes como principales activos. En el 7 está ‘Roc Nation’ (670 M€), donde destacan Vinicius, Endrick y Diomande. En el top 8 aparece ‘Sports Entertainment Group’ (620 M€), con Gakpo y Guardiola como estrellas. En el penúltimo lugar de la lista se encuentra ‘Bertolucci Assessoria’ (590 M€), agencia de Gabriel, Bruno Guimaraes o Matheus Cunha. El ranking lo cierra ‘MS Foot’ (530 M€), con Dembélé a la cabeza. No obstante, en MARCA hemos querido ir más allá de dicha clasificación y hablar con algunas de estas agencias para saber cuál es su trabajo, su relación con el jugador, cómo actúan en términos de fichajes y con qué criterios establecen sus ‘famosas’ comisiones. La génesis de este desconocido decorado surge en el proceso de captación. Y es que sí, además de en el que se sumergen cada verano o enero, las agencias de representación tienen su propio mercado de fichajes. De ello habla Cristian Pérez, agente de Sports Entertainment Group (SEG), agencia ‘top 8’ mundial según el CIES: “La primera toma de contacto siempre la hacemos para explorar la posibilidad y el estatus del jugador. Si el jugador en ese momento está feliz y contento con el trabajo que está haciendo su agente, nosotros ya lo descartamos. Si creemos que hay alguna posibilidad le explicamos cuál es nuestro proyecto, nuestra forma de trabajar, qué le podemos ofrecer o en qué mercados le podemos dar visibilidad”. Asimismo, existe el caso contrario, en el que el jugador acude a la agencia de representación, tal y como cuenta Rodolfo Orife, de Gersh. Esta agencia ha crecido en gran medida tras la adquisición de YouFirst, que ya en 2022 fue incluida por Forbes en el ‘top 10’ de agencias deportivas más valiosas del mundo. Entre sus filas tienen a personalidades de la talla de agencia de Luis de la Fuente, Trent Alexander-Arnold, Fabián Ruiz o Alexia Putellas, y cuenta con un valor de 838,24 millones de euros según Transfermarkt. “Es gratificante ayudar a futbolistas como Fabián con el que empezamos a trabajar hace más de 10 años, y acompañarlo en este proceso hasta convertirse en Campeón del Mundo, Eurocopa, dos Champions League consecutivas, candidato al Balón de Oro, etc. Después de tantos años y por nuestra manera de trabajar, en ocasiones son incluso los futbolistas los que se ponen en contacto con nosotros para que los representemos”, desvela Rodolfo Orife. En este paradigma, añade Thiago Freitas, director de operaciones de Roc Nation, influye mucho la etapa del jugador en cuestión: “Todo depende de la edad, del sitio en el que está el jugador, del nivel y perspectivas que tiene este jugador. Nosotros captamos por referencias de otras personas a través de nuestro proceso de scouting, por la observación que se hace de vídeos, por contactos que se dan por las redes sociales. Luego, otras veces, lo hacemos por medio de personas que trabajan en los clubes y hacen un diagnóstico de que un chico necesita algo más, que el club no puede ofrecer, y por eso llegan a nosotros. Son diferentes maneras de aproximarse a un jugador, pero lo que buscamos siempre es seguridad y firmeza”. No obstante, la vorágine de este mercado también puede llevar a situaciones complejas, señala Antonio Sanz, director de comunicación de Bahía Internacional (agencia de representación de Mikel Merino y Pau Cubarsí, entre muchos otros): “Hay una competencia desleal en la profesión de agente. No se respetan los acuerdos. Los jugadores suelen tener un acuerdo de una o dos temporadas contigo y en mitad de la temporada algunos jugadores, no todos, empiezan a escuchar a otros agentes. Los agentes se entrometen en la vida de tu jugador y tu empresa. En fin, hay una competencia feroz y, para mí, desleal en algunos puntos”. Todos consideran que las agencias de representación han evolucionado de forma cuantiosa en los últimos años. Hasta el punto en el que estas empresas se han convertido en multinacionales que ofrecen una gran variedad de servicios. “En Gersh tenemos un servicio 360, es decir, hay distintos departamentos para ayudar al jugador a mejorar su carrera. Tenemos un departamento legal, financiero, de comunicación, servicios, marketing, ‘player performance’, o sea, rendimiento deportivo, nutrición… Básicamente somos un equipo enorme dedicado a ayudar al futbolista para que el jugador se preocupe de lo que ocurre en el césped y poco más”, explica Rodolfo Orife. Ese abanico de servicios también está disponible para el agente, cuenta Cristian Pérez (SEG): “Disponemos de cualquier herramienta que puedas necesitar. Trabajamos con las mejores herramientas de big data, de análisis de jugadores y mercados para saber dónde encaja mejor un jugador determinado”. Thiago Freitas considera que el servicio más importante que ofrecen en Roc Nation es el de diagnóstico: “Procuramos mostrar a este jugador lo que es a la mirada de las personas que toman las decisiones en los clubes. Pero también les mostramos cómo eran los jugadores que hoy están en los grandes clubes a su edad”. Dentro de esas prestaciones se encuentra el trato con el jugador. Una relación que suele variar en función del deportista en cuestión. “Normalmente hablamos diariamente con el futbolista, sobre cómo ha ido el entrenamiento, cómo está, si está cargado o tiene alguna molestia”, señala Antonio Sanz, de Bahía Internacional. Igualmente, existen perfiles totalmente opuestos. “Hay deportistas que solo buscan un soporte cada 30 días sobre una compilación de todo lo que hizo en su club. Son gente con familia, mujer e hijos y tienen su propia vida”, apunta Thiago Freitas. Y en este apartado también entra la personalidad del agente, añade Cristian Pérez: “Yo para eso soy muy cercano, Yo necesito contacto constante con los jugadores, más que nada porque el componente emocional es clave en este negocio y saber lo que piensan en cada momento, lo que sienten, cuáles son sus expectativas, cómo quieren actuar en el próximo mercado, cómo se encuentra con su familia es clave. Al final siempre hablamos mucho de empresas, pero yo siempre digo que yo soy mucho más de personas”. La pregunta básica que nos solemos hacer en lo que a las agencias de representación se refiere es tan simple como compleja: ¿Cuál es su papel en una negociación? Así lo explica el propio Cristian, agente de SEG: “Por un lado, nuestro papel es intermediar entre los clubes para que lleguen a un acuerdo, porque la valoración que puede hacer el club de un jugador no tiene por qué ser la misma que hace el club de destino. Esta es una de las mayores guerras y situaciones más difíciles. Y luego, una vez se da este acuerdo, tratamos de conseguir las mejores condiciones económicas con nuestros clientes”. En ese tipo de negociaciones, es necesario encontrar el equilibrio digno de un funambulista para no tensar la cuerda hasta el punto que pueda romperse, y más en casos como las renovaciones: “Este asunto es el más complejo porque hay un componente emocional y de sentimiento de pertenencia con los clubes que entran en juego. Aquí ya no solo es la parte económica, es la parte personal. Es verdad que también importan el componente deportivo (el estatus que va a tener dentro del equipo ) y el económico, no vamos a ser hipócritas. Pero lo cierto es que si el jugador está contento y siente pertenencia con el club, seguramente acepte unas condiciones diferentes a las que aceptaría si no fuese así”. Pero estos acuerdos no siempre tienen un final feliz. “Si tensas la cuerda, la puedes romper. Te puede salir bien si cede la parte contraria o te puede salir mal y te quedas sin oferta. En muchas ocasiones ha habido jugadores que no han aceptado la oferta, se han puesto en el mercado, han visto que no le mejoraban ese contrato, y cuando han vuelto al club de origen les han dicho que la oferta había caducado”, confiesa Antonio Sanz (Bahía Internacional). Esto, puntualiza Cristian, puede pasar por la distinta valoración que hace el club en cuestión respecto a la agencia de representación o el jugador. O también, remarca Thiago Freitas, por la naturaleza del club en sí: “Esto ocurre especialmente en países que son exportadores de jugadores como Brasil”. No hay que irse muy lejos en el tiempo para ver que las renovaciones no son el único conflicto dentro del ‘mercato’. Suele ser habitual ver cada verano a jugadores que quieren salir de su club por diferentes motivos. Estas semanas el caso más sonado ha sido el de Julián. Existe el dicho de que los futbolistas juegan donde quieren, pero por algo es un dicho, y no una realidad. La pregunta es: ante esta situación, ¿qué puede hacer un agente? Thiago Freitas, director de operaciones de Roc Nation, lo tiene claro: “A largo plazo debemos trabajar para que el jugador esté siempre donde quiera estar, pero nunca sin respetar los contratos que tiene. El jugador debe buscar la vida que quiere, pero aún más debe dar su vida por el contrato que tiene. Muchas veces tenemos que dejar claro al jugador que en el momento que firma un contrato debe estar preparado para que las cosas no vayan bien y comprender que el interés de otro club no genera una obligación de que su actual club permita una salida”. Antonio Sanz recuerda el caso de Sergio Agüero, quien “quiso jugar en el Real Madrid y terminó jugando en el Manchester City”. Apunta que, en este tipo de contextos, desde Bahía Internacional les plantean una estrategia a los futbolistas, aunque “es el mercado el que te va marcando hacia dónde va la carrera de cada uno”. En todo caso, no cree que sea malo jugar donde uno quiere: “Es hasta es bueno. Si tú quieres jugar en el Real Madrid y tienes la oportunidad de jugar en el Real Madrid, ¿por qué no vas a jugar en el Real Madrid o en el Barcelona, o en el Athletic de Bilbao o en la Real Sociedad? Yo creo que el jugador cuanto más cerca está del equipo con el que sueña mejor jugador es”. Y es que, para Cristian Pérez (SEG), esta situación tampoco interesa al club: “No es interesante tener un jugador que conlleva un coste y que no está contento por cualquier motivo. Para el club conlleva un coste que no se va a reflejar en el campo, porque las situaciones anímicas van a hacer que no esté el 100%. Al final es mantener un equilibrio entre las condiciones que tienes firmadas con el club y lo que ello supone y el deseo del jugador”. Esta circunstancia es mucho más sencilla, añade Cristian, cuando el futbolista no tiene tiempo de juego o es el club el que decide venderlo. “En este caso se le pone en el mercado. Es decir, nosotros a partir de ese momento le buscamos posibles destinos. Cuando se habla de ‘mover al jugador’ quiere decir que su perfil está siendo hablado con muchos clubes y con muchos países en función de los gustos o del jugador en sí. Es muy habitual, sobre todo en verano, que es un mercado mucho más amplio, que ciertos clubes por situaciones de plantilla, por gustos de entrenador, o por situaciones económicas, no cuenten con un jugador en su planificación para el siguiente año y nos pidan buscar una salida”, desvela el agente de SEG. Para este tipo de casos una agencia internacional como SEG es fundamental, ya que cuentan con ramificaciones en todos los países: “Tenemos acceso a la totalidad de los equipos. Eso a nosotros nos facilita el trabajo un montón, en el sentido de que tienes acceso a clubes que, seguramente, por ti mismo sería mucho más difícil llegar y con relaciones seguramente más establecidas y de muchos más años que si yo personalmente hablo con un cierto club. Al final, ese es nuestro trabajo, buscar posibilidades para nuestros clientes. Hay veces que esas posibilidades aparecen en España, y otras veces que te tienes que ir a otro mercado importante de las cinco grandes o a un mercado más secundario”. Aquí ya no solo influyen las relaciones con otros agentes, sino también, los vínculos entre clubes y las preferencias que tienen estos por determinadas agencias o agentes: “No está bien decirlo, pero esto ocurre. En todos los clubes pasa que tienen cierta preferencia por ciertos agentes. No quiero decir que a otras agencias no les hagan caso o que no valoren sus jugadores, sino que seguramente en momentos de más necesidad la primera llamada va a ser a cierta agencia”. Ninguno habla de que haya agencias vetadas, porque ante situaciones de urgencia, cualquier solución es buena, pero Antonio Sanz, de Bahía Internacional, sí que habla de casos en los que un club intenta ir a por un jugador y una agencia negocia con ellos y acaba dando un giro de 180 grados y se lo llevan a otro club: “Es lógico que el primer club se enfade y se piense dos veces el trabajar contigo”. Asimismo, cada vez es más usual ver al agente como un intermediario entre clubes, además de como un representante de un determinado jugador. “Nosotros en SEG hemos intermediado en el fichaje de Baleba por el Manchester United, a pesar de no ser de nuestra agencia. Es otra parte de nuestro trabajo. El tener un nombre y tener una repercusión como agencia nos facilita llegar a este tipo de acuerdos con clubes”, desvela Cristian. Para finalizar este apartado, Thiago Freitas (Roc Nation) quiere desmitificar la leyenda de que los jugadores son controlados por sus agentes: “Eso no es verdad. Los agentes son contratados por los jugadores para la defensa de sus intereses”. Y no hay mayor mito o leyenda urbana en el mundo de la representación que el tema de las comisiones. Siempre se atribuyen grandes cantidades de dinero a los agentes, especialmente en operaciones de gran calado. Según el informe de Agentes de Fútbol de 2025 elaborado por la FIFA, el año pasado se repartieron 1.370 millones de dólares en comisiones totales a agentes, estableciendo un nuevo récord histórico y representando un aumento de más del 90 % en comparación con 2024, lo que refleja tanto una mayor actividad de traspasos como movimientos de jugadores de mayor valor. Lo que desconoce la gente es de dónde sale ese dinero. “El mayor mito que hay es que los agentes cobran de los traspasos. Nuestros honorarios los acordamos con nuestros futbolistas. Hay un error muy común y es que la gente piensa que cuanto mayor es el traspaso, más cobra el agente. En nuestro caso, de hecho, tratamos de abaratar los traspasos para conseguir mejor contrato a nuestros jugadores”, señala Loren del Pino, agente de GERSH. Los porcentajes en las comisiones varían en función de la agencia en cuestión, pero, entre todos, apuntan a que suele estar entre el 2 y el 10%. “Quien paga las comisiones a los agentes son los jugadores. Es parte de las cantidades que el club tiene para el jugador. Y es siempre importante recordar que ningún jugador en el mundo tiene la obligación legal de contratar a un agente. Los jugadores tienen agentes porque piensan que tener un agente es importante”, explica Thiago Freitas (Roc Nation). También depende, señala Cristian Pérez (SEG), de si se trata de un fichaje de un jugador que está libre o un traspaso habitual: “Ya nos gustaría a todos ganar esas cantidades que se piensa la gente que ganamos. Además, ser agente conlleva mucho trabajo detrás. Es decir, la comisión es el resultado, pero nadie se da cuenta de todo lo que hay entre el momento que se empieza a trabajar y que se consigue ese resultado. Son muchas horas sin dormir, mucha presión”. En cuanto al futuro de las agencias de representación y el fútbol, cada uno tiene su visión, aunque no distan mucho entre sí. La principal coincidencia de la que hablan es de la llegada de las grandes empresas. “Cada vez el agente pequeño va a tener más dificultades, sobre todo, porque al final sí que hace falta ese potencial económico para acceder a ciertos jugadores. Creo que la tecnología va a ser otra de las situaciones que se está desarrollando ya y que puede ser importante y tener impacto en los próximos años. Hay plataformas que ya actúan como intermediarios entre clubes, agencias, jugadores y que facilitan ciertos contactos. Es decir, nunca va a reemplazar a la actividad de un agente, pero sí que va a cambiar un poco las reglas de juego y cómo se actúa”, augura Cristián Pérez (SEG). Algo parecido a lo que espera Antonio Sanz, de Bahía Internacional: “Nosotros, además de que sean buenos jugadores, también buscamos buenas personas y creo que el objetivo que está marcado es seguir trabajando, seguir ayudando a los chicos a que crezcan, hacerles sentir importantes y hacerles dichosos con la profesión que han elegido. Respecto al ámbito de la representación creo que cada vez entrarán más fondos de inversión y compañías muy potentes”. En Gersh, buscarán “abrir mercados y tener más alcance”, para ello se apoyarán “dentro de la agencia, en aquellas personas que trabajan con nosotros para el futbolista en distintos departamentos: comunicación, departamento legal, servicios, marketing…”. Por último, Thiago Freitas (Roc Nation), nos deja un curioso vaticinio: “Es importante recordar que los jugadores no son productos. No son algo que se venda y se compra. Yo creo que con el tiempo, cada vez más, los jugadores se van a volver socios del dinero que los clubes generan y va a ser más interesante para los jugadores seguir donde están, especialmente en los grandes clubes. Los jugadores van a ser como los propietarios de las franquicias en Estados Unidos, parte también de la sociedad y eso va a cambiar todo en el fútbol”.
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