¡Ay el Balón de Oro si este hubiera sido el Bellingham de la temporada pasada!
La contracrónica de Miguel Ángel Lara
Santander vuelve a estar en la hoja de ruta del Real Madrid en LaLiga. Tres lustros después del 0-0 de septiembre 2011, con Mourinho en el banquillo, el equipo blanco reactivó sus duelos con el Racing. Una rivalidad añeja, porque son dos de los diez equipos que dieron vida a la Liga allá por el mes de febrero de 1929. Y lo que hizo el Madrid fue lograr una victoria contundente, un triunfo fuera de casa al fin sin el agua al cuello. Además de un buen puñado de sensaciones de que es un equipo lanzado. Y no sólo porque sume seis victorias seguidas. Va más allá de números y estadísticas. Decía Mourinho en la previa del partido que le dejó con la boca abierta ver que Jude Bellingham había acabado decimoprimero en el Balón de Oro. Con el nivel actual, no es solo eso: es que debería haber sido el ganador. El problema es que la temporada pasada Bellingham solo fue Bellingham en el Mundial. El de ahora vuelve a ser el jugador monumental que se presentó en España en 2023. Su puesta en escena en El Sardinero fue la de un futbolista que vive varios pisos por encima del resto. Un partido tremendo de principio a fin. No hizo falta esperar mucho para encender el nivel de crispación arbitral que se vive en la Liga. El penalti señalado por la caída de Mbappé, que Munuera Montero indicó de manera inmediata como pena máxima, disparó la tensión. El banquillo del Racing se indignó al ver la repetición y los gestos de que el francés se había tirado encendieron a la grada. Rugió el "así, así gana el Madrid" como hacía tiempo no se oía. La mecha estaba encendida. El corregido al Racing en la segunda parte enfureció aún más a El Sardinero e hizo que el histórico grito nacido en Gijón volviera a atronar a oirllas del Canábrico. Explicaba Mourinho a MARCA en la previa del partido que le duele el giro que ha tomado la temporada en la posición de lateral derecho, que no le agrada haber planteado el curso con Dumfries y Trent para ese puesto y que ya esté claro que lo mejor para el equipo es colocar ahí a Fede Valverde. Con el uruguayo reservado, Mou eligió a Trent como titular. El inglés ha quedado relegado a la tercera vía. La titularidad en Santander es un guiño, un mensaje para que sepa que cuenta, que habrá partidos para él y para que, al menos, se lo piense cuando se acerque el mercado de invierno y la búsqueda de minutos le invite a mirar destinos más cercanos a casa. Volvía uno de los clásicos de la Liga, un duelo que no se veía en Cantabria desde 2011 y que enfrentaba a dos de los diez fundadores del campeonato en uno de los templos que mantienen nombre y ubicación desde 1929. Después de una larga travesía, de penurias, de personajes novelescos en su presidencia, de terror, de farándula, de todo, Santander vuelve a disfrutar del fútbol de élite. Es una ciudad entregada a su equipo, confiada en que el regreso sea para que el Racing vuelva a ser en Primera lo que fue. Por el entusiasmo de su gente no va a quedar. Es esa una combinación que se ha convertido en un arma de poderes nucleares para el Madrid. Mourinho ha entendido que esa fuente de talento es capital para su equipo, para su plan de juego. El turco piensa rápido, ve espacios donde otro ven muros y su zurda es un prodigio. El 0-3 fue un misil de Diomande a la escuadra. Un mensaje más del costamarfileño de que Vinicius ahora mismo no puede ser más que suplente suyo, una excelente rotación. Por ejemplo, en Atenas. Ese gol, que era la sentencia, el cierre, dejó una imagen más que llamativa: la de Mourinho saliendo del banquillo para pedir a sus jugadores que celebraran el gol en campo contrario y no permitieran al Racing sacar rápido. Zorro viejo, concentración máxima. Porque Mou sabe que, por mucho Madrid que sea, este es un equipo que aún conserva rastros de bisoñez. Ya es una realidad que Dean Huijsen se ha encontrado consigo mismo. El central del Madrid ha espantado los fantasmas que le invitaban a dar patadones sin sentido, a despistarse en las marcas o a meter a su equipo en complicaciones. El de ahora es un central frío, de buena lectura de los movimientos del rival y capaz de entender cuándo hace falta mandar la pelota a hacer puñetas y cuándo se puede tocar, salir o desplazar en largo. Su proceso de aprendizaje continúa, pero ya tiene lecciones aprendidas. Es una consecuencia directa de la presencia de Diomande por delante de él. La mejor versión de Cucurella desde que llegó al Madrid va de la mano del cambio de su pareja de baile en la banda izquierda. Vinicius da al equipo cosas que no tiene Diomande, pero parece evidente que, a nivel de equilibrio y de potencial del equipo como conjunto, no hay color. Y, de todas las mejoras, que son evidentes, la de Cucurella es especialmente llamativa. Ya es el único jugador que ha sido titular en todos los partidos del Madrid de esta temporada. Le ha marcado a todos los equipos con los que se ha enfrentado en Liga en España. Y mantiene la lucha cerrada a la que le ha desafiado Raphinha para el Pichichi. Con 0-3 al descanso parecía un escenario ideal para que descansara. Pero el plan de Mou pasa por tener a Kylian en el campo el mayor posible. Con un calendario amenazante y el marcador disparado, Kylian siguió buscando goles -estrelló un remate en la madera- hasta el final del partido. Otro partido entero, y van once de catorce.
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