Skip to content

Monday, September 21, 2026

Gigantum.net
Soccer

El Málaga está siendo sorprendido por Primera tras un ascenso inesperado

La opinión de Antonio J. Merchán

· 578 words

El Getafe probablemente sea uno de los peores escenarios posibles para un equipo que necesita reaccionar. Y más todavía cuando la urgencia aprieta y el partido se juega en el Coliseum. Aun así, el Málaga estuvo durante muchos minutos a la altura de las circunstancias. Compitió, tuvo el balón y durante la primera parte incluso hizo méritos para marcharse por delante. El problema volvió a aparecer después del descanso. El equipo de Bordalás sabe perfectamente cómo jugar este tipo de partidos: permite que el rival tenga el control cuando le interesa y espera su momento. Cuando el físico del Málaga comenzó a bajar, apareció la realidad de una plantilla con muy pocas soluciones desde el banquillo. Otra derrota. Otro 1-0. Y siete jornadas después, el casillero de victorias sigue a cero. Los números dicen que el Málaga es colista y que, si nada cambia, el camino de regreso a Segunda parece evidente. Pero creo que sería un error darlo por hecho. Y, sobre todo, sería injusto cargar toda la responsabilidad sobre Juanfran Funes. Porque aquí hay una historia que ya conocemos. La inversión en la plantilla ha sido escasa, la planificación deportiva volvió a dejar demasiadas incógnitas y, una vez más, parece que la responsabilidad de encontrar soluciones termina recayendo casi exclusivamente sobre el entrenador. Si las cosas salen mal, será muy sencillo señalar al que ocupa el banquillo. Mucho más complicado será mirar hacia arriba. Juan Ramón Muñiz, al que sabes que aprecio especialmente y cuya familia también me merece un enorme cariño, sufrió en su día una corriente de opinión muy injusta. También la sufrió posteriormente Sergio Pellicer. Y existe ahora el riesgo de que Juanfran Funes termine recorriendo exactamente el mismo camino. Muñiz consiguió evitar otro descenso después de aquel ascenso inesperado y dejó una base de jugadores que posteriormente demostraron su enorme valor. Pellicer fue todavía más allá. Durante mucho tiempo ejerció de escudo para el club. Aguantó críticas, decisiones y situaciones difíciles sin trasladar los problemas al exterior. Protegió a sus jugadores y, mientras tanto, hizo encaje de bolillos para devolver al Málaga al fútbol profesional. También apostó por la cantera. Dio oportunidades a futbolistas que terminaron convirtiéndose en protagonistas del fútbol español y, en algunos casos, llegando incluso a la selección. Y pese a todo ello terminó saliendo por la puerta de atrás después de una mala dinámica de resultados. Ahora puede repetirse la historia con Funes. Y sería un error. Porque basta con mirar de dónde viene el técnico de Loja. Un entrenador formado en la cantera, que llegó al filial en una situación complicada y que, con trabajo, terminó consiguiendo ascenderlo tres temporadas después. Su llegada al primer equipo no fue fruto de un capricho, sino la consecuencia de un camino recorrido dentro de la casa. Después llegó el ascenso a Primera. Otra vez el Málaga consiguió convertir una situación que parecía complicada en un éxito deportivo extraordinario. Como ocurrió en Tarragona, como ocurrió con Pellicer, el trabajo terminó imponiéndose a una realidad que sobre el papel parecía mucho más complicada. Por eso este parón debería servir para algo más que recuperar fuerzas. Debe ser una oportunidad para que quienes tienen que tomar decisiones revisen lo que no se ha hecho bien. Todavía hay margen para corregir errores, aunque algunos sean ya demasiado evidentes. Y, sobre todo, para no volver a cometer el mismo error de siempre: buscar al culpable más cercano. ¡Memoria, Compromiso y Fe!, sobre todo esto último.

Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.