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Soccer

Lamine Yamal se deja de gaitas

El zurdo abre pronto con un golazo una sufrida victoria de España, que se dejó ir antes de tiempo ante la República Checa

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Llevaba España cinco minutos sin hacer un gol, una minicrisis en este paraíso, cuando Lamine Yamal se perfiló y regaló a los fotógrafos un escuadrazo. Fue lo mejor de un partido en el que España sacó la almohada antes de tiempo. Es el problema de sentirse más guapo y poderoso que el de enfrente. El partido iba para pasatiempo tras el chicharro de Lamine, acompañado de otra diana de Rodri, pero los checos, cuando se quitaron las cadenas, rozaron el Panenkazo en el Tartiere. Hicieron un gol y se les anuló otro tras pifia de Raya, aunque el árbitro había pitado antes. Los checos se sintieron estafados y terminaron el encuentro con un mosqueo que llegaba a Praga. Krejci se ganó la expulsión y el final fue poco decoroso. Merino, como figura en los guiones, se casó otra vez con la red para sentenciar el choque. De la Fuente auguró un tantarantán cercano para España. El problema es que en el ambiente se ha instalado la sensación de que es fácil sacar todos los días matrícula de honor. En la segunda parte, con los cambios y la relajación, el equipo se dejó el equilibrio y el orden en la caseta. El inicio fue otra película. Poco tardó España en quitar el balón, el partido y las espinilleras a los checos. Es la especialidad de la casa. En el mediocampo se juntaban Rodri, Pedri, Olmo y Baena, que es como llevar la pelota a una sala secreta del Pentágono. Para quitarle el mando a la selección española se necesita una banda organizada de forajidos. Los checos han puesto el proyecto en manos de Santi Denia, campeón olímpico en París, poca broma y supuesto antídoto para De la Fuente, con el que compartió muchas horas en las tuberías de Las Rozas. Uno y otro disponen de distinto material. Santi habría pagado por cambiar cinco minutos el banquillo. El seleccionador español sólo mantuvo a Lamine y Baena de los que golearon a Croacia. En los laterales, nuevos propietarios. En la derecha, Fresneda, bala del Sporting portugués, ejerció el cargo con solvencia; en la izquierda, Fran García, mostró el almacén habitual de ímpetu. En la punta, otro novato. No es sencillo hacer de Roberto, el ariete de nuevas que utilizó De la Fuente. Para un delantero de esa especie es como entrar de repente en los Rolling Stones sin desentonar. Lo mismo le sucedió a Serginho en aquel Brasil del 82, una fusta que acompañaba a un centro del campo que parecía haberse caído de una marmita de artistas. Roberto abrió huecos, peleó y cumplió. Los pinceles son de otros. En la puerta checa aparecía Kinsky, célebre en su momento por el concierto que ofreció como portero del Tottenham en el Metropolitano. En esta ocasión, más aseado, aunque exhibió algunos movimientos extraños, nubló algún gol a los rematadores españoles. Lamine Yamal y Baena no comparecieron tras el descanso y dejaron la plaza a Víctor Muñoz y Yeremy Pino. Los checos, con Hlocek como jefe de las travesuras, se acercaron con un gol de Slama. La nube del empate se acercaba. Tras el revuelo por el gol anulado a los checos, España puso el candado al partido. Merino siempre está ahí.

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Saturday, October 3, 2026

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