Skip to content
Gigantum.net
Soccer

La Araña sigue teniendo su punto

Horrible la primera parte, con uno menos por expulsión de Hjulmand buena parte de la segunda, el Atlético rescata un empate gracias al primer gol de Julián desde el mes de abril

· 671 words

Tiene su punto este punto, que antes de que rodara la pelota hubiera sabido a poco, que después de que haya rodado sirve incluso para presumir. Porque el Atlético estuvo horrible la primera parte, porque el Atlético jugó en inferioridad buena parte de la segunda, ingredientes que hubieran podido bastar pero que no bastaron para que el Stuttgart embolsara su tercer botín consecutivo. Y no bastaron porque La Araña picó de una maldita vez, desde abril había llovido, con un zurdazo preciso para devolver unas tablas que ya no se romperían por mucho que Hjulmand dejara a su equipo con uno menos en esa tendencia que se trae a meter la pierna cuando no debe. No se había jugado un minuto y Oblak ya había justificado su jornada laboral. Un minuto, conviene insistir. Primero salió triunfador de un mano a mano ante El Khannouss para forzar córner, después sacó un disparo de Vagnoman desde la frontal a la salida del mismo. Tal sucesión de acontecimientos llegó desde una pérdida absurda de Llorente, la primera de muchas en clave rojiblanca. Porque aquello que nació mal, enseguida fue a peor. Lo del primer acto fue una escabechina, no hay camuflaje de última hora que valga, con el Stuttgart manejándose con más determinación pero sobre todo con más fútbol, aunque conviene detenerse en la banda derecha del Atlético, un auténtico horror por el que se gustaron Fuhrich y El Khannouss. Naufragaban Llorente y Pubill atrás, se extraviaba Giuliano por delante, nunca llegaban al auxilio Barrios y Jonathan David, reconvertido a interior con el resultado que podía suponerse. Porque Simeone parecía haber envidado con dos puntas, lo que por otra parte fue en detrimento de Kang-in, pero al canadiense se lo veía fuera de cacho y a Julián directamente no se lo veía. Durante un buen tramo la única noticia positiva pasó por el resultado, en lo que se sucedían los acosos sin derribo de Fuhrich, Stiller o Leweling. Sin pelota el Atlético perseguía sombras, con pelota el Atlético era incapaz de asociarse. No había por dónde coger aquello, más allá de que se antojara harto complicado en clave local sostener ese nivel de presión. Efectivamente, sobre la media hora pareció escampar. Y fue cuando llegó el gol, faltaría más. Se empeñó en ello Pubill, al que convendría llevar de peldaño en peldaño, no vaya a ser, dejándose una pelota incomprensible en la frontal, otra pelota incomprensible, para que esta vez a Leweling le saliera todo bien, incluida la dosis de talento para hacer un recorte como el que hizo, incluida la dosis de azar para que el disparo posterior se envenenara más aún rozando en Hjulmand. Hasta ahí había llegado Oblak, impecable con las manos, manifiestamente mejorable con los pies. Entonces sí, entonces el Atlético atendió a que se estaba jugando un partido de Champions. Así que en el suspiro que separaba del descanso, ni un segundo de prolongación, tuvo a bien juntar varios pases seguidos y rematar de cabeza incluso algún saque de esquina que otro. Pero con eso no merecía ni consiguió las tablas que tan poco empeño había puesto en conservar. Contemplados en perspectiva esos 45 minutos, casi que se había quedado corto un Stuttgart en el que Hoeness había recuperado a Mittelstädt y en el que Demirovic se había quedado en el banquillo. Pagó los platos rotos el bueno de Jonathan, sustituido por Lookman en el refrigerio. Y la primera que tocó el nigeriano tomó forma de asistencia para Julián. Efectivamente, el Stuttgart ya no era para tanto. Y, galvanizado por la diana del argentino, el Atlético dibujó un tramo potable en el que Barrios no anduvo demasiado lejos del segundo. En éstas se le fue la pinza a Hjulmand, en éstas tocó resistir. Con Johnny al rescate, primero, y con Le Normand, Vargas y Sorloth desnaturalizando a un equipo que en todo caso tiró por fin de oficio y orgullo. Las últimas del Stuttgart se marcharon fuera ante el suspiro rojiblanco. Tiene su punto, y tanto que lo tiene.

Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.

Tuesday, October 20, 2026

© 2026 Gigantum.net. Content gathered automatically from external sources; rights to each text belong to whoever originally published it.