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La tarde más movida de Lamine

El 10 del Barça fue protagonista y acabó siendo el blanco de las críticas en La Cartuja

· 519 words

Lamine Yamal vive, de manera permanente, con los focos apuntando hacia su figura. Es estrella, absoluto protagonista allá por donde pisa y el principal futbolista al que apuntan las miradas en todos los estadios en los que juega. Y eso tiene sus consecuencias. La condición habitual de ser estrella es convertirse en el blanco de la ira de la afición rival. Y el jugador del Barça puede apuntar La Cartuja, después de lo vivido ante el Betis, como uno de esos lugares donde no despierta precisamente simpatía. Lamine pasó por todas las situaciones, vivió todos los estados de ánimo y pisó prácticamente en todos los charcos que aparecieron por el verde de la casa temporal del Betis. La noche empezó a lo grande para el 10. Abrió la veda en un partido frenético con un gol de bandera. Marca de la casa. Salida hacia dentro en conducción y disparo con el interior a la escuadra. Un gol al alcance de muy pocos. En lo puramente futbolístico, Lamine dio un recital. A ese golazo sumó una asistencia a Gabriel Jesus, varios pases de fantasía -Adeyemi falló un mano a mano previo regalo del extremo- y, en definitiva, una actuación más para quitarse el sombrero. El MVP con el que salió bajo el brazo del verde fue más que merecido. Pero hubo más. Mucho más. Lamine propició una de las acciones polémicas del partido. En un pequeño alboroto frente los banquillos, con Valles recriminando a Fermín que permaneciese en el suelo tras el gol de Abde, Lamine apareció pasado de revoluciones para ponerle el cebo a Facundo Bernal, que picó con demasiada facilidad. Del empujó del jugador del Barça se pasó al cabezazo, doble, del centrocampista del Betis. Y los de Pellegrini se quedaron con diez. Mejor para el Barça, imposible. A partir de ahí, La Cartuja la tomó con el extremo. Pitada unánime cada vez que recibía el balón y un punto extra de agresividad en el duelo de los jugadores del Betis cuando Lamine era el objetivo. Cómo lo debió ver Flick que optó por quitar a su estrella cuando el partido, con 2-4, ya estaba resuelto. Vio peligrar el Clásico para su jugador franquicia. Y no había otra salida. La charla del técnico alemán con Lamine tras la sustitución olía a advertencia. A cambio para evitar una posible expulsión que le apartase del Clásico. A medida para calmar las aguas y recetar una dosis de tranquilidad a la grada verdiblanca. Después, el alemán sorteó la pregunta en rueda de prensa con una finta que hubiera firmado su jugador: "Teníamos que cambiar a Lamine era evidente. Le he dicho que estaba orgulloso, que había jugado de forma fantástica". Fue, seguramente, una de las noches más movidas que Lamine ha vivido en su trayectoria como azulgrana. Ya sabe lo que genera, y lo que provoca. Eso sí, dentro de toda esa marejada, el 10 del Barça salió con otros tres puntos en el bolsillo, un gol y una asistencia. Y un claro mensaje con el PSG y el Real Madrid en el horizonte: Lamine se crece en los grandes escenarios.

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Saturday, October 17, 2026

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