Estados Unidos: un gigante amenazado
El rival de España en las semifinales del Mundial, dominador planetario, es el favorito pero...
Hay relatos que se explican perfectamente desde los datos. La tiranía absoluta impuesta por el baloncesto femenino de Estados Unidos es un caso perfecto. Sólo los números abruman: ocho oros olímpicos seguidos, cuatro Mundiales también consecutivos, casi 20 años sin perder un partido (el 21 de septiembre se cumplen), con un balance de 73-0 y acabar un Mundial con una media de 40 puntos de ventaja sobre sus rivales. Ningún otro deporte de equipo a nivel internacional, en chicos o chicas, ha mostrado semejante dominio de un país. El femenino sí es un Dream Team extendido en el tiempo. Cada equipo era casi mejor que el anterior, conformando una extraordinaria máquina de precisión para jugar al baloncesto que martilleaba una y otra vez sobre el rival. Ataques fugaces y mortales, físico incontestable, ritmo frenético y jugadoras con una calidad descomunal. Una hegemonía sin fisuras... hasta ahora. EEUU recibió el primer aviso serio en la final de los pasados Juegos en París 2024. Victoria agónica y para muchos injusta, 67-66 sobre Francia, en un partido que las galas supieron llevar a su terreno, sacando de su hábitat al gigante. Casi ganan y hubieran acabado con 18 años de dominio total. Las estadounidenses se salvaron en aquella ocasión y también ante Italia, hace pocos días, en el Mundial 2026. Segundo aviso y este más serio. Francia, entonces, era otra de las favoritas en sus Juegos, pero Italia no estaba en las quinielas a la hora de hablar de medallas. Las italianas lo tuvieron cerca, de nuevo embarrando el partido, llevando a las estadounidenses al terreno en el que se sienten más incómodas, cuando tienen que alargar posesiones, que es cuando mejor funciona el rigor táctico que no suelen tener. Las europeas ganaban a tres minutos para el final, 51-50 y perdieron 52-55 en otro partido a pocos puntos, con alguna que otra decisión polémica y con un intento triple sobre la bocina de Zandalasini para empatar. Son indudables señales de debilidad, de una fragilidad que no habían mostrado nunca. Es un escenario nuevo para jugadoras que en gran parte aún están saboreando sus primeros sorbos de experiencia internacional. Es un equipo fabuloso para remar con viento a favor, ha ganado muchos de sus partidos de forma muy holgada en Berlín, pero con muchas dudas y fisuras si el viento se vuelve en contra. Como pasó contra Italia. Cuando se hizo público el equipo que jugaría el Mundial, los expertos se fijaron más en las ausencias: Sabrina Ionescu, Kelsey Plum y, sobre todo, A'ja Wilson. Son bajas tremendas especialmente la de Wilson, la mejor jugadora del planeta hoy en día, la jugadora que, en caso de problemas, siempre está para sacar la basura. Esa figura indispensable no está en este 'Dream Team'. Al contrario, en el equipo que está en Berlín han surgido muchas incógnitas sobre el rendimiento de algunas jugadoras, especialmente en partidos igualados. Jackie Young es su mejor anotadora, 11 de media, con Napheesa Collier, 9,8 y Breanna Stewart por detrás, 9,5. La calidad de Caitlin Clark es indiscutible, al igual que la de Paige Bueckers, pero hay muchas dudas con otras jugadoras como Angel Reese, que para muchos no tendría sitio si hubieran venido todas, o Chelsea Gray, una de las veteranas, pero lejos de su prime. Pero la debilidad de EEUU no es tanto en el juego, que sigue siendo físico y a veces demoledor para su rival, como en la química. El equipo no parece unido, no se llevan bien, no es un ambiente que pueda ser capaz de repeler los malos momentos, al contrario, parece que han importado algunos de los males que se respiran en la propia WNBA. Si hay problemas, se absorben y se crean más problemas, no se repelen o se solucionan. Y ese desorden se nota en la pista. El equipo norteamericano también ha desmotrado que le sigue costando adaptarse a los torneos FIBA. Todos los equipos tienen su plan de entrenamientos por los horarios que les designaban, y los cumplían. A EEUU no le gustó el horario en un par de ocasiones, renunciaron a él y se buscaron un campo de entrenamiento alternativo. Lo han repetido para estas semifinales y en el día previo, no entrenan en el Uber Arena. Son los caprichos del gigante. Que a nadie le quepa duda que EEUU sigue siendo un extraordinario equipo. Es favorito ante España y si llega a la final, lo será también. Pero hay que pensar que las distancias, que hace años eran abismales, se han ido acortando, como pasa en los chicos. Tras el Mundial de Berlín la hegemonía puede continuar (o no) pero lo que quedará es que equipos como Francia o España están empezando a estar mucho más cerca del gigante. Falta saber si tanto como para derribarlo.
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