El bolsillo de Cucurella, a examen en el Clásico
El lateral ya encontró la fórmula para frenar a la Lamine Yamal en Stamford Bridge
Cucurella le tiene en el bolsillo". Robert Sánchez fue tajante después de la goleada del Chelsea al Barcelona (3-0). El guardameta español señaló directamente a su compañero como el responsable de neutralizar a Lamine Yamal en Stamford Bridge, en una noche en la que el lateral izquierdo firmó una actuación sobresaliente. Pero detrás de la contundencia de la frase, el español llevó a cabo un plan defensivo que puede servir de referencia para el Clásico. Aquella noche, Cucurella fue elegido mejor jugador del partido de fase liga de la Champions League 2025/26. Participó en la jugada del primer gol y provocó la acción que acabó con la expulsión de Araújo. Sin embargo, el gran mérito de su actuación estuvo en cómo limitó la influencia de Lamine, uno de los futbolistas más difíciles de controlar cuando recibe abierto y puede encarar hacia dentro. "Le mostraba la línea de banda, hacia su pierna derecha", explicó Roberto Martínez, observador técnico de la UEFA, en el análisis publicado tras el encuentro. Ahora bien, para saber si Cucurella tiene realmente al extremo azulgrana "en el bolsillo", hay que ir más allá de una noche y entender qué hizo para incomodarlo. Su capacidad para orientar a Lamine hacia su pierna derecha, alejándolo de su zurda, el recurso con el que más daño suele hacer. Esa fue una de las claves. En lugar de intentar robar el balón a cualquier precio, Cucurella buscaba conducir a Lamine hacia la zona en la que tenía menos recursos para generar peligro... ya que el lateral confiaba en su velocidad y en su intensidad defensiva para resolver el uno contra uno. Además, cuando Lamine intentaba volver hacia dentro para buscar su pierna izquierda, encontraba siempre una cobertura. "Era muy difícil para Yamal ir hacia su pierna izquierda porque había otro jugador del Chelsea cubriendo ese espacio", explicó Martínez. Ahí estaba una de las claves de la misión de Cucurella. El lateral cerraba el camino hacia dentro y orientaba al extremo hacia fuera, pero sabía que no estaba solo. Rui Faria, también observador técnico de la UEFA, puso el foco en otro aspecto: la agresividad con la que Cucurella interpretaba las recepciones del extremo. "Presiona agresivamente, sin darle tiempo ni espacio para recibir y girarse para una situación de uno contra uno", señaló. Cucurella no esperaba a que Lamine recibiera, controlara el balón y pudiera levantar la cabeza para elegir el siguiente movimiento. En muchas ocasiones, daba un paso adelante antes de que el azulgrana pudiera girarse, reduciendo el tiempo del que disponía para arrancar el regate. "La decisión de presionar inmediatamente, en lugar de recuperar una posición más retrasada, refleja la conciencia de Cucurella sobre el equilibrio colectivo de su equipo y la posición del bloque", terminó de explicar. Ese análisis adquiere especial relevancia de cara al Clásico. Si Cucurella vuelve a tener la responsabilidad de frenar a Lamine, necesitará que el equipo reproduzca las ayudas que hicieron posible su exhibición ante el Barcelona. La participación de Diomande puede resultar determinante. Su trabajo en la banda izquierda no debe limitarse a ofrecer profundidad cuando el equipo tenga la pelota: también tendrá que ayudar a controlar las incorporaciones del lateral azulgrana y evitar que Cucurella se vea obligado a defender durante todo el partido situaciones de dos contra uno. El extremo deberá estar atento a las incorporaciones por su costado, acompañar los movimientos cuando sea necesario y ayudar a cerrar los espacios sin quedar permanentemente hundido junto al lateral. El objetivo será impedir que el Barça pueda aislar a Cucurella y obligarlo a elegir entre dos amenazas al mismo tiempo.
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