Skip to content
Gigantum.net
Soccer

El síndrome de la taquilla vacía en el vestuario del Tenerife: "Genera dolor pero Jesús cohesionará al grupo"

Dos psicólogos deportivos, y los testimonios de Escudé y Moisés Hurtado, que vivieron de cerca las tragedias de Puerta y Jarque, ayudan a entender cómo se reconstruye un equipo después de perder a uno de los suyos

· 1,858 words· updated November 7, 2026 at 06:33 AM

El Tenerife afronta ahora el desafío más doloroso: superar la muerte de Jesús de Miguel y encontrar fuerzas para volver a competir. José Antonio Luengo y Miguel Morilla, psicólogos deportivos, y los testimonios de Escudé y Moisés Hurtado, que vivieron de cerca las tragedias de Puerta y Jarque, ayudan a entender cómo se reconstruye un equipo después de perder a uno de los suyos. Hay ausencias que marcan un antes y un después en un vestuario. El CD Tenerife se enfrenta a una situación para la que ningún equipo está preparado. La trágica muerte de Jesús de Miguel tras una fatal entrada en el Heliodoro por parte del meta del Andorra Jesús Owono ha golpeado de lleno al corazón del vestuario blanquiazul, que ahora tendrá que afrontar un proceso de duelo antes de recuperar la normalidad. Porque el fútbol tiene que continuar, pero las emociones no entienden de calendarios. "Es muy duro, necesitamos ayuda profesional. Es una acción sin precedentes a la que nos enfrentamos por primera vez. Estamos muy dolidos. El tinerfeñismo está de luto. Tratas de entenderlo, pero es difícil de aceptar", reconocía en las horas posteriores al fallecimiento, Felipe Miñambres, presidente del Tenerife, poniendo voz al sentimiento de una entidad completamente conmocionada. La dimensión de lo ocurrido obliga a mirar más allá del terreno de juego. "Jugadores, mujeres de jugadores y todos nosotros vamos a necesitar ayuda. Ya desde hoy la hemos tenido y la seguiremos teniendo. Necesitaremos ayuda profesional y de todos nuestros seguidores", explicaba Miñambres, consciente de que la tragedia ha afectado también al entorno más cercano de los futbolistas: "Lo llevaremos siempre en el corazón. Es una desgracia muy grande". José Antonio Luengo, psicólogo deportivo, conoce la importancia de cómo se gestiona un episodio de estas características dentro de un vestuario. De hecho, formaba parte de la estructura del Getafe CF cuando en la madrugada del 26 de agosto de 2001 en la playa del Gurugú, en Castellón, fue asesinado a tiros Sebas, componente de la plantilla azulona entrenada por Felines. Su primera recomendación es no intentar acelerar el proceso ni esconder el dolor. "El duelo es esa sensación terrible y devastadora de dolor y sufrimiento que impide levantarse con normalidad. El grupo es el componente elemental que trabajamos: lloramos juntos, nos abrazamos, nos comprometemos, aprendemos a convivir en este nuevo escenario...". Luengo encuentra una imagen especialmente significativa para explicar lo que sucederá a partir de ahora en las instalaciones del Tenerife: el síndrome de la silla vacía, trasladado al fútbol como el síndrome de la taquilla vacía. "Va a estar muy presente, genera dolor, pero es un factor fundamental porque Jesús va a cohesionar al grupo". La ausencia de Jesús de Miguel será una realidad cotidiana. Estará en los pequeños detalles, en los hábitos que compartían y en los espacios que hasta hace unos días ocupaba. Por eso, el psicólogo considera fundamental que el grupo pueda expresar sus emociones sin miedo: "Lo importante es hacerlo todo en grupo, sesiones con los futbolistas para hablar y expresar lo que sienten, ventilar las emociones. Tras los momentos traumáticos vividos, el choque es brutal y devastador, por lo que es importante no contener las emociones". Algo está claro: no todos reaccionarán de la misma manera. Habrá futbolistas que encuentren antes la capacidad de levantarse y otros que necesiten más tiempo. "Hay personas más fracturadas y otros que emergen para ayudar y apoyar al grupo. No todos los jugadores son iguales porque hay muchos que seguro que sienten que no podrán saltar al campo ni jugar". En ese escenario, los capitanes, los veteranos y los jugadores con mayor madurez emocional adquieren un papel determinante. Son quienes pueden ayudar a sostener al grupo en los momentos de mayor debilidad. Luengo recomienda identificar esas figuras y construir alrededor de ellas "una especie de 'Guardia de Corps' que proteja al vestuario". También considera importante mantener un contacto directo con la familia de Jesús a través de algún miembro del vestuario y facilitar encuentros y videollamadas con antiguos compañeros para compartir recuerdos. El psicólogo advierte, además, de que hay cuestiones que pueden dificultar el proceso: la investigación policial, las dudas sobre el protocolo o el hecho de poner el foco sobre Owono. "El objetivo debe ser proteger emocionalmente a los futbolistas y permitirles atravesar el duelo sin añadirles nuevas cargas", afirma. No es la primera vez que el fútbol español tiene que afrontar una tragedia de estas dimensiones. Julien Escudé sabe lo que significa recibir una noticia que cambia para siempre la vida de un vestuario. Compartió equipo con Antonio Puerta y vivió aquellos días que marcaron para siempre la historia del Sevilla tras el fallecimiento el 28 de agosto de 2007 después de desvanecerse en un partido contra el Getafe. "A nosotros nos pilló primero con Antonio en el hospital y recibimos la noticia en una charla de Monchi en el hotel de concentración en Atenas, antes de jugar contra el AEK en la previa de Champions. Todo el grupo estaba destrozado porque un compañero que estaba contigo hacía poco ya no estaba", recuerda. El impacto fue inmediato. La cabeza de los futbolistas estaba lejos del partido y de cualquier preocupación deportiva. "El estado anímico del grupo, con lo que pasaba por la cabeza, nos afectó en ese partido y en el resto de los días". El Sevilla tuvo que aprender a convivir con una realidad que nadie podía imaginar. Las conversaciones en el vestuario y la necesidad de estar cerca de la familia de Antonio fueron parte de aquel proceso. "En Sevilla entendimos la situación, la de la familia de Antonio, y la importancia de poder estar cerca de ella", afirma Escudé. Escudé deja también una reflexión que puede servir de guía al Tenerife: "En ningún momento podemos pensar que este tipo de accidentes puede ocurrir. Lo importante es sentirse arropado, la identidad del grupo, del club, el haber vivido un momento tan difícil y, de cara a eso, intentar sonreír a la vida, sentirnos privilegiados por hacer lo que más nos gusta y poder compartirlo con la afición". El exfutbolista sevillista y comentarista de Radio MARCA entiende que una tragedia de este tipo puede reforzar el sentimiento de pertenencia: "Lo de Antonio unió muchísimo al sevillismo. Le puede pasar al Tenerife. Es un duelo que va a durar". Encargado de recomponer ese vestuario fue Miguel Morilla, doctor en psicología y experto en la especialidad deportiva. Nueve años antes había sido el creador del primer departamento de psicología en clubes de fútbol. El drama le golpeó de lleno al vestuario del que vivía pendiente. Morilla parte de que el duelo "depende fundamentalmente de dos aspectos: por un lado, la importancia que tenga para cada persona la pérdida y, por otro, la estrategia que tenga para elaborar ese duelo". Por eso, subraya, la manera de afrontarlo "es muy individual". Recuerda que el equipo de psicólogos del club, unos ocho, no estaba preparado ante la muerte de Antonio Puerta: "Ninguno teníamos formación específica en este ámbito, por lo que tuvimos que formarnos rápidamente". Casi todos estaban en el estadio y, tras confirmarse el fallecimiento, el presidente les pidió desplazarse al hospital para atender a la familia, los jugadores y el cuerpo técnico. Durante el trayecto acordaron realizar dos tipos de intervención, una general y otra individualizada, según la cercanía de cada persona con Puerta. Explica que "no era lo mismo" un compañero desde las categorías alevines que un recién llegado. La parte general consistió en una dinámica de grupo, dirigida por el propio entrenador, en la que cada uno compartía anécdotas, recuerdos y emociones. Después se trabajó de forma individual con jugadores, sobre todo canteranos que se consideraban hermanos de Puerta, y con los familiares. También propusieron acciones para acompañar el duelo de la afición, ya que Antonio "era un jugador muy querido". Morilla advierte de que en los primeros momentos hay que evitar frases como "tienes que ser fuerte", "no llores" o "esto se pasa enseguida", que "pueden resultar perjudiciales". Defiende dejar que cada uno exprese lo que siente, porque el sufrimiento compartido "se divide y se minimiza". Sobre la superación, es tajante: más que superar la pérdida, "lo que se consigue es aprender a convivir con el recuerdo y con el dolor". Ninguna madre, afirma, diría que ha superado la muerte de su hijo, sino que convive con ese dolor. El tiempo ayuda, pero "transcurre al ritmo que le corresponde. Hay que pasar por las fases de negación, rebeldía y aceptación, aunque quizá no se trate de una aceptación plena, sino de seguir adelante por los demás, por las personas cercanas y por uno mismo". Morilla también se acuerda de la figura de Owono. "Quizas fue una entrada temeraria como hay muchas en el fútbol, pero no se puede estigmatizar a un chico que lo más grave que ha podido pensar es cortar una jugada, muy lejos de querer hacer daño y provocar, por supuesto, una muerte. Y no se está siendo justo". También el Espanyol tuvo que aprender a convivir con un vacío imposible de llenar. La muerte de Dani Jarque el 8 de agosto de 2009 marcó para siempre al club y a quienes compartieron vestuario con él. Moisés Hurtado fue uno de ellos y recuerda que cada futbolista afrontó aquella tragedia desde su propia intimidad. "Son cosas muy personales. En el caso de Dani, no hubo ninguna terapia en grupo. No tuvimos un psicólogo. Yo pasé el luto y la tragedia hacia dentro, soy introspectivo, pero hay quien lo exterioriza más porque así lo necesita", explica Moisés. Su experiencia introduce una reflexión importante para el Tenerife: no existe una única manera de afrontar la pérdida. Algunos necesitan hablar, compartir recuerdos y expresar el dolor; otros prefieren procesarlo desde el silencio. Ninguna reacción debe imponerse sobre otra. Hurtado también establece una diferencia entre lo que vivió entonces y los recursos que existen actualmente en el fútbol profesional. "Ahora hay más preparación psicológica, los tiempos han cambiado y hay mucho profesional que se dedica a este tipo de situaciones. Hay dinámicas que pueden ayudar en casos tan complejos". En su caso, el Espanyol no encontró una respuesta colectiva a través de una intervención psicológica específica. "No hubo una terapia grupal o conjura de vestuario", recuerda Moisés Hurtado. Una experiencia que permite entender que la reconstrucción de un vestuario no siempre responde a un patrón y que cada grupo necesita encontrar su propio camino. El Tenerife tiene ahora por delante un proceso que no se resolverá en una semana de luto ni con un homenaje. La ayuda profesional, el acompañamiento a los futbolistas y sus familias, la cercanía de los compañeros y el respeto a los diferentes tiempos emocionales serán fundamentales. El objetivo es aprender a convivir con la ausencia de Jesús de Miguel, 'Demi'. La taquilla vacía seguirá ahí. También los recuerdos, las conversaciones y los momentos compartidos. Quizá, con el paso del tiempo, esa ausencia que hoy provoca tanto dolor termine convirtiéndose en un vínculo todavía más fuerte entre quienes tuvieron la suerte de compartir vestuario con él. El balón volverá a rodar. El Tenerife volverá a competir. Pero en ese vestuario siempre estará 'Demi'.

Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.

Saturday, November 7, 2026

© 2026 Gigantum.net. Content gathered automatically from external sources; rights to each text belong to whoever originally published it.