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El peaje por perder el control

Incapaz de anestesiar el juego con dos goles de ventaja, el Sevilla deja escapar dos puntos ante el Levante tras un final de locura

· 952 words

El Sevilla es un equipo con colmillo, energía y verticalidad, pero le cuesta un mundo anestesiar el juego cuando el contexto lo exige. En el Ciutat de València mostró una buena versión ofensiva, generando un gran volumen de oportunidades y logrando una ventaja de 0-2, pero le permitió respirar a un Levante que nunca hinca las rodillas. Con todo a favor, los hispalenses terminaron atrapados en un caótico intercambio de golpes que desembocó en el 3-3. El amargo regusto de dejar escapar dos puntos que tenían en el bolsillo, como ya ocurrió en Cornellá, obedece a un problema evidente y a la vez difícil de resolver. Mientras tanto, seguirá habiendo días en los que les toque pagar el peaje. Luis García Plaza apostó de inicio por el mismo once que jugó contra el Barcelona a excepción de Sangante, que dejó su lugar a Kike Salas. Con un trivote muy rocoso en la medular compuesto por Agoumé, Kochorashvili y Fofana, este último volvió a ser el elegido para jugar en posiciones más adelantadas y exprimir así su inagotable despliegue físico. En punta de lanza, Robbie Ure repitió titularidad con la presión añadida de empezar a ver puerta, ya que no marcaba desde su etapa en el Sirius. Una alineación reconocible que poco a poco se va consolidando. Robbie Ure firmó su mejor partido como sevillista. Aunque había cuajado actuaciones meritorias en escenarios muy exigentes, en los que supo aportar tirando de oficio, todavía le faltaba crear más peligro en ataque. Al cuarto de hora, leyó una cesión atrás de Ndukwe, robó la pelota y regateó a Ryan para anotar el 0-1. El Levante es uno de los equipos que más errores comete en el inicio del juego y el Sevilla, el más productivo en las recuperaciones cerca del área rival, por lo que el guion del partido hasta entonces era previsible. El fútbol directo del Sevilla, con balones en largo y al espacio, no solo beneficie a Ure, sino también a un Fofana que cumple a la perfección su papel de box to box. El francés se entiende bien con el escocés y forman una dupla excelente para esta propuesta. De hecho, protagonizaron los mejores minutos de los suyos en el tramo final del primer tiempo. Tras el descanso, el ariete sirvió de cabeza la asistencia para el 0-2 de Félix Correia, que también se estrenó como goleador. El luso, tan errático arriba como currante en las ayudas defensivas, encontró el premio cuando empezó a moverse más por los pasillos interiores. El Sevilla se había encontrado muy cómodo en la primera parte, con un buen trabajo posicional para tapar líneas de pase y sin realizar concesiones a un Levante que no le había creado peligro. Sin embargo, una vez logrado el segundo tanto, cambió el sino del encuentro. "Hasta el 0-2 hemos sido muy superiores. Hemos hecho una primera parte muy buena y podríamos haber marcado más goles. Hay una jugada clave y es que ellos hacen el 1-2 muy rápido, que les hace crecerse", explicó posteriormente Luis García Plaza. Más allá de dos ocasiones claras falladas por Ure -una en cada parte-, el Sevilla pecó de su principal carencia: adormecer el ritmo cuando el marcador le sonríe. Uno de los motivos fue el flojo partido de Agoumé, quizá el más capacitado para esta labor. Lento en la toma de decisiones, amasó demasiado la pelota, abusó de desplazamientos largos y le faltó contundencia en los duelos. Todo lo contrario que Kochorashvili, más dinámico y jugando siempre a un toque. Sin el georgiano, los visitantes perdieron fluidez para desgastar a los locales en el tramo final del choque. "Hay que matar los partidos y no dejar crecerse al rival", reconoció también García Plaza. Esta vez, el técnico madrileño no ayudó con sus decisiones desde el banquillo. Alfon y Julio Díaz empeoraron la amenaza ofensiva que entrañaban Félix Correia y Miguel Sierra, que se marchó lesionado. El extremo manchego no se encuentra tan cómodo partiendo desde la derecha, ya que no puede utilizar su mayor virtud como es el disparo. Más eficaz parecía la entrada de Isaac por Ure, pero el lebrijano pasó de héroe a villano en diez segundos con su gol y su expulsión en la celebración del mismo. El Levante, que no venía destacando por voltear resultados en contra, aprovechó el ida y vuelta constante y la superioridad numérica para agarrarse a sus opciones, embotellando al Sevilla en su área a base de juego directo. Y cuando tanto va el cántaro a la fuente, ni siquiera un Vlachodimos que recordó al del año pasado -con cinco paradas, algunas milagrosas- pudo evitar el empate definitivo de Ndukwe, que cerró el círculo de una noche delirante. Quien perdona en Primera División lo acaba pagando y ese fue el caso de un Sevilla penalizado por su propia idea futbolística. A corto plazo, se antoja complicado poner solución a un déficit que se intuye desde hace bastante tiempo, y ahí es donde entra la mano de Luis García Plaza. El entrenador ha conseguido que este equipo experimente un crecimiento innegable, aunque el margen de mejora pasa por recurrir a ideas imaginativas que suplan las necesidades de la plantilla. A pesar del sinsabor del resultado final, el Sevilla acumula muy buenos números con 14 de 24 puntos posibles en la clasificación. Además, mantiene su condición de invicto a domicilio, es el tercer mejor visitante de la categoría y finaliza la octava jornada liguera en quinta posición liguera. Eso sí, la próxima parada del calendario lo llevará a visitar al Madrid en el Santiago Bernabéu, un estadio donde no vence desde hace casi dos décadas. Otra prueba de fuego para poner a prueba la competitividad del conjunto nervionense.

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Tuesday, October 13, 2026

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