España va a toda velocidad
Nunca arrancó dos partidos seguidos con goles antes de los 105 segundos
La España de las dos estrellas se ha puesto en marcha como si lo vivido durante el Mundial fuera una rampa de lanzamiento para tomar aún más velocidad. Dos partidos y dos victorias. Y no de las que quedan como trámite, como rutina. En Wembley, el equipo de Luis de la Fuente dejó la impronta de ser una selección poderosa, capaz de manejar partidos en contextos muy distintos y situaciones de estrés. Tres días después, frente a Croacia en Sevilla y con rotaciones, ganó de manera contundente. Porque los croatas son siempre una roca a la que cuesta desgastar. España les marcó cuatro goles. Más allá de esa cifra, resalta que el corazón croata no tuviera fuerza para pelear ante lo que tenía delante. Tanto en Wembley como en el Sánchez-Pizjuán, España estaba arriba en el marcador antes de que el reloj alcanzara los 120 segundos de juego. En el templo inglés necesitó 104 segundos para adelantarse; en Nervión, los croatas encajaron el 1-0 a los 70 y sin haber sido capaces de entrar en contacto con la pelota. Nunca antes, en la larga historia de la selección, España había arrancado dos partidos consecutivos con goles tan rápidos. Los dos llevaron la firma del mismo autor: Lamine Yamal. Uno, el de Wembley, con la malicia del juego de la calle y de ver que un rival se iba a meter en problemas. A sus 19 años, deja su nombre como el tercer goleador más rápido de todos los que le han marcado a Inglaterra en Wembley. Sólo el escocés Tommy Ring (6-4-1957, 2-1 para Inglaterra) y el magiar Nándor Hidegkuti (25-11-1953, en el histórico 3-6 de Hungría en Wembley) batieron antes a los ingleses en su catedral, ambos antes del primer minuto de juego. El otro, el de Sevilla, con un remate marca de la casa con el interior para finiquitar una jugada parida desde el otro lado del campo. Dos goles madrugadores. Esa manera de entrar en los partidos dice mucho de una selección que, después de ganar el Mundial, no ha enviado una sola señal de relajación. Al revés. Las ideas de mejorar y elevar la exigencia aparecen de manera constante. Y no quedan en expresiones, porque la forma de actuar del equipo refleja ese hambre que apunta ahora a la Liga de las Naciones. Al intento de tener a la vez los cuatro grandes títulos que se pueden ganar: Mundial, Eurocopa, Liga de las Naciones y el oro olímpico conquistado en París en 2024. La siguiente parada es en Oviedo. Ante la República Checa, el país que tiene a los mandos al campeón olímpico, Santi Denia, y a la mano derecha de Luis de la Fuente hasta la Eurocopa, Pablo Amo. Ellos conocen muy bien a esta España. Eso puede ser una ventaja. Pero saben mejor que nadie que es un equipo con el colmillo afilado, que se ha propuesto marcar una época y que en cuanto ruede la pelota acabarán las sonrisas y los abrazos.
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