Mourinho explica su lema de "no me traiciones" y anima a sus jugadores a que "infrinjan normas"
Jose Mourinho esclarece por qué volvió al Real Madrid y ofrece su visión sobre las superestrellas: "Los que generan problemas con su ego no lo son"
Jose Mourinho, entrenador del Real Madrid, se subió al coche del 'Bet it drive show' para darse una vuelta por Madrid con Yevhen Krazhan y confesar el motivo por el que decidió volver al Madrid. "Regreso porque el club quería que volviera, pero también influyó la forma en que se dirigieron a mí. Dejé el Real Madrid en 2013, creo, y desde entonces siempre mantuvimos una relación cercana. Me fui en excelentes términos con el club, el presidente y la junta directiva; por eso siempre estuvimos en contacto", explicó el técnico luso. Mourinho recuerda que "al final de la temporada pasada, el club se puso en contacto conmigo. Me dijeron: 'Te conocemos, nos conoces; conoces el club, la cultura y a la gente. Sabemos cómo trabajas. Queremos que reconstruyas el equipo. Te necesitamos. Necesitamos que reconstruyas y que inicies de nuevo una década prodigiosa como la que vivió el club. Te necesitamos a ti; necesitamos a una persona con tu perfil'. Yo estaba feliz en el Benfica, feliz en Portugal. Había dejado mi país hacía tantos años que, al volver al Benfica, me sentía muy a gusto. Pero el Real Madrid es el Real Madrid. Todos en el club entendieron que mi regreso suponía una gran oportunidad. Así que, de nuevo, dejamos Portugal en buenos términos; no podría estar más feliz ni tener mayor motivación de la que tengo ahora". "Me gusta aspirar a lo grande, pero siempre con los pies en la tierra. Una de las cosas que sentí al trabajar en algunos clubes es que no se actuaba con realismo. Quiero superar los objetivos. No quiero que las metas sean bajas, pero sí que sean realistas. Sentía que, dado el gran éxito que he tenido con objetivos ambiciosos a lo largo de mi carrera, en cierto momento la gente me miraba y pensaba: 'Sólo por él, podemos fijar metas descabelladas'. Pero en el fútbol no existen los milagros, y creo que tampoco los hay en ningún otro ámbito. Existe el talento, el trabajo en equipo, la ambición y la empatía; sin embargo, hay que jugar con ambición, pero con una ambición realista. El Real Madrid es un club donde, naturalmente, se aspiran a los objetivos más grandes; pero, al mismo tiempo, el talento y la organización de los que dispones también están a la altura de esas aspiraciones", compartió. Sobre su forma de trabajar Mourinho subrayó que "siempre me gusta mantener una gran comunicación con los jugadores. Muchas veces les digo: 'Esta es mi idea para este partido, esta es mi estrategia, así es como lo analizo con mis ayudantes, así es como queremos jugar'. Pero más importante que la forma en que yo quiero jugar es lo que ellos sienten. '¿Sientes que puedes hacer esto por mí? ¿Sientes que puedes cumplir con las tareas que te asigno? Si no, dame tu opinión'. Así que siempre existe lo que yo solía llamar, ya sabes, descubrimiento y orientación. Descubrimos juntos. Intentamos llegar a la situación ideal en la que el entrenador esté contento y cómodo, pero el jugador también se sienta cómodo. No creo que funcione si un jugador hace algo en lo que no cree. Por eso creo que esa relación entre el líder y aquellos que —digamos— representan al líder en el campo es fundamental". "Como decía uno de mis buenos profesores en la universidad: 'no entrenas a futbolistas, entrenas a hombres'. Luego el hombre es futbolista, pero ante todo es un hombre; un hombre joven, en este caso. Así que esa faceta humana del trabajo es muy importante", destacó. Mourinho le confesó a Kraszhan uno de sus lemas 'no me traiciones': "No me traiciones. Cuando digo 'no me traiciones' hablo, por supuesto, de fútbol. No me traiciones y siempre estaré ahí para ti. Pase lo que pase". "Eres futbolista las 24 horas del día. Esa es también la cuestión. Entrenas dos o tres horas al día, pero eres futbolista las 24 horas. Así que todo repercute en tu trabajo: lo que comes cuando no estás en el club, lo que bebes, cómo duermes, e incluso aspectos de tu vida privada. Por desgracia, un futbolista no puede esquiar ni andar en bicicleta; si lo hace —y hay quien lo hace a escondidas del club... El contrato no me importa. Me importa cómo enfocas tu trabajo. Si te caes de la bicicleta, quizás te pierdas tres partidos, o algo peor: puedes romperte una pierna o sufrir una contusión que te impida rendir al máximo nivel. Tienes un grupo de amigos, eres joven, soltero, tienes 22 o 23 años; tus amigos salen de discoteca los miércoles, jueves y viernes por la noche, pero tú no puedes ir. Solo puedes salir la noche posterior al partido, siempre y cuando no tengas otro encuentro a los tres días, algo que puede suceder", dijo sobre la vida y compromiso de los futbolistas. Mourinho reconoce que "hay muchas cosas a las que debes renunciar para ser futbolista. Pero, al final, la carrera es corta. Cuando llegas a los 35 años, más o menos, ya tienes muchos años por delante para disfrutar de la vida de otra manera. Pero el fútbol, en el fondo, no es un trabajo, es una forma de vida. Si lo consideras una afición, estás acabado. Si te consideras futbolista solo durante un par de horas al día, no llegarás a la cima. Al final, es una forma de vida. Hace poco vi un documental sobre Rafa Nadal. Por supuesto, él no es futbolista; es, sin duda, un deportista increíble. Es impresionante a lo que renunció y los sacrificios que hizo para lograr esa carrera. Al final, siempre existe una relación entre lo que consigues y lo que das para conseguirlo". "Hay normas y normas. Existen reglas que no son negociables. Y hay otras que me encanta que los jugadores infrinjan. Intento explicarlo: si hay que presentarse a las nueve en punto, es a las nueve para todos. Y si llegas a las 9:15, aunque seas una superestrella, simplemente no puedes hacerlo. No acepto, no tolero que se rompa esa regla tan sencilla. Pero durante el partido, si un jugador —gracias a su talento, a su creatividad o a su intuición— rompe la norma y se arriesga a intentar algo diferente, a mí me pasa lo mismo. Preparo el partido con mis asistentes y mis analistas; intentamos reducir al máximo la imprevisibilidad del juego. Intento establecer un plan: 'Vale, va a ser así. Si vamos ganando, haré esto; si vamos perdiendo, haré aquello'. Pero, llegado el momento del partido, no pienso en los analistas ni en los asistentes. Simplemente tengo una intuición y actúo en consecuencia; lo hago. Y si al final el resultado no es el que esperaba, no me culpo, porque lo hice por el equipo. Lo hice porque sentía que era lo mejor. Así que, cuando se rompen las reglas de esa manera —digamos, arriesgando un poco con la estructura o la idea original— y lo haces guiado por una intuición... a veces incluso sientes que has recibido una inspiración divina. Me ha pasado alguna vez. Después del partido me pongo a reflexionar sobre lo que hice, y cuando el resultado es extraordinario, piensas: 'Vaya, el de arriba me impulsó a hacerlo'. Por eso confío aún más en el jugador que está en el campo. Así que, para mí, las reglas —las reglas innegociables— están fuera del campo. Dentro del campo, hay que romper las reglas", explicó el luso. Mourinho cree que "los futbolistas son artistas. Creo que cualquiera que alcanza cierto nivel —sin importar el ámbito— es alguien con talentos especiales. Ya sabes, en cualquier área, industria, trabajo o arte: cine, teatro, lo que sea. Cuando llegas a cierto nivel, no se trata solo de tu formación, de tu educación académica o de lo que aprendiste en la universidad; tienes dones que probablemente te dio Dios. Así que déjate llevar por eso, sigue tu instinto". Mourinho también habló de la gestión de las estrellas dentro de un vestuario de fútbol: "A quienes yo realmente llamo superestrellas nunca les supone un problema el ego, porque aquellos que generan problemas con su ego, para mí no son superestrellas. Para mí, una superestrella es un conjunto completo. Y ese conjunto incluye un aspecto de la personalidad en el que el ego es proporcional al talento. Pero llega un momento en que saben cuándo es suficiente; cuando no saben cuándo parar y quieren cruzar esa línea, entonces para mí dejan de ser superestrellas". "Aprendo cada día. Aprendo de los momentos difíciles. Aprendo de las personas con las que trabajo, especialmente de los jugadores" y que "para ganar, debemos trabajar unidos. Tenemos que jugar los unos para los otros, sacrificarnos los unos por los otros... Al final, siempre existe una relación entre lo que se consigue y lo que se entrega para lograrlo", comenta Mourinho durante el trayecto.
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