El recital de Arda no merecía este sofocón
'En Copa de Balón', una opinión de Elías Israel
En vísperas del derbi del Metropolitano, la pasión turca se alimenta en el Real Madrid y los viejos vicios, también. Arda Güler ha cogido el tono, se le nota henchido de confianza y, cuando ese talento brota, al madridismo valora la variedad y la sutileza del elegido. Fue salir del campo y el Madrid empezó a sestear de una manera lamentable. Lo pudo pagar con dos puntos. Lo bueno: igual que en el bazar de Estambul te sirven un té y luego se negocia. Arda parece haber aprendido de ese protocolo; una pausa con el balón antes de soltarlo es oro. Esa pausa es justo lo que le falta a un Madrid que va a mil por hora. Por muy buenas que sean, y son extraordinarias, las flechas doradas que vuelan en ataque, Arda tiene la capacidad de tensar ese arco que da sentido al fútbol blanco. Un equipo que solo corre vende siempre lo mismo. Con Arda, el Madrid vuelve a tener surtido: la pausa, el pase de fuera, la conducción y el balón parado. Güler también tiene sus imperfecciones: seguramente podría mejorar algo su físico, su capacidad defensiva o la continuidad en el manejo del tempo de los partidos, pero en este Real Madrid es la esmeralda que da brillo a todo lo que le rodea. El equipo blanco, por comparación está muy necesitado de magia. La presencia de Tchouaméni le hace muy bien para liberar su calidad. Fue salir Arda del campo y el sesteo se hizo perceptible y reaparecieron los fantasmas de las dos Ligas anteriores. El problema es que los puntos de Elche valen lo mismo que los del Metropolitano. El Madrid no puede jugar con fuego de esa manera, aunque le acabe saliendo bien. Levantar el pie del acelerador de manera tan ostensible es una temeridad porque te pintan la cara como ocurrió. El Elche vendió cara su piel e hizo soñar a sus aficionados. Un destello de Bellingham, la generosidad de Mbappé y el oportunismo de Espí, el fichaje más rentable en lo que va de curso, evitó el incendio. El partidazo de Güler no merecía semejante sofoco. En el bazar de Arda se regatea hasta la felicidad.
Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.