La guinda del Valencia que ya suma 58 cesiones: de no querer préstamos a recurrir a la fórmula con Elliott, Van Oevelen y Maffeo
Desde que llegó Meriton en 2014 se ha convertido en una costumbre sobre todo acentuado en este último tramo desde 2020: esta campaña el objetivo era no traer 'temporeros' pero...
Una de las máximas de este Valencia a la hora de planificar el mercado para la temporada 2026-27 era huir de los cedidos. Ese mercado al que tanto ha recurrido el club de Mestalla para salir del paso se había convertido en una costumbre a lo largo de la última década -especialmente desde 2020 cuando se cerró el grifo de la inversión- . Lo que sucede es que en este mercado el Valencia había implementado una de sus normas que era no traer jugadores que vengan a préstamo. El mercado ha ido involucionando de tal forma a lo largo de tres meses para el Valencia que ha tenido que 'morir' en aquello que no quería. Las cesiones. Lo que abanderaba en el ideario de Ron Gourlay -lo transmitió de puertas hacia fuera en reuniones con 'externos'- era no tener jugadores que no son propiedad del club porque defendían que ese tipo de futbolistas sin arraigo de propiedad no es lo ideal en este momento... pero salta por los aires cuando a mediados de agosto falta por confeccionar el grueso de la plantilla. La planificación estancada durante 40 días tras el 'caso Meunier' ha llevado a recuperar lo que no querían. Los temporeros. Por urgencias. Por necesidades. Las dos últimas semanas han venido el portero neerlandés Van Oevelen cedido del Ipswich Town, Pablo Maffeo del Olympiacos y en última instancia Harvey Elliott del Liverpool. Tres de una tacada en apenas dos semanas. El dinero invertido en la compra de Arnau Martínez por esos más de cinco millones de euros provocó que el presupuesto total que se tenía destinado a otros puestos -más ofensivos- quedaba cubierto y sin capacidad de mayor inversión. El Valencia, con las tres cesiones que ha firmado en este mercado, ya suma 58 cesiones desde 2014. Sale casi a una media de cinco por temporada. Es una forma de aligerar costes y no estar atado ni vinculado a más gastos lo que convierte esta plantilla en inestable año tras año con lo que es difícil que haya un proyecto definido. Tal vez era uno de los puntos que Gourlay pretendió cortar... pero al final han sido víctimas de su propia gestión con lo que han tenido que recurrir a ese mercado de préstamos.
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