Acuña, que jugó en 18 equipos, recuerda su llegada al Madrid: “Raúl me dijo: ‘Chaval, ¿qué haces aquí afuera?’”
El delantero paraguayo repasa en el reputado podcast Offsiders una trayectoria longeva, tres roturas consecutivas de cruzado y un debut en Primera con Osasuna
Javier ‘Toro’ Acuña esperaba fuera del vestuario, con un balón y el frío de noviembre como compañía. Había subido a entrenarse con el primer equipo del Real Madrid de Manuel Pellegrini y todavía quedaba media hora para empezar. Entonces apareció Raúl. “Llega Raúl y me dice, chaval, ¿qué haces aquí afuera?”, recuerda el delantero paraguayo en el pódcast Offsiders. El capitán le mandó entrar. Al día siguiente volvió a encontrarlo fuera y se repitió la escena: “Abre la puerta y digo, ¿qué te he dicho ayer?”. Acuña conserva aquel recibimiento entre los recuerdos de su paso por el club blanco. También hubo un reencuentro con Marcelo. Se conocían de las selecciones inferiores, de medirse una y otra vez con Brasil y Paraguay en los Sudamericanos. El lateral tenía bien identificado a aquel delantero que no dejaba de perseguir balones. “Menos mal que estás conmigo. Eras un pesado cuando nos enfrentamos a Paraguay”, le dijo, según relata Acuña. “No parabas de correr, me dice, no parabas de correr”. El paraguayo tenía su explicación: “Tenía que pelearme y pelearme con todo”. Habían coincidido en sub-16, sub-17 y sub-20. En Madrid pudieron compartir las risas y la camiseta de entrenamiento. Acuña había firmado por el Real Madrid con 20 años. Su carrera avanzaba hacia una oportunidad que se torció durante un entrenamiento con el primer equipo: una grave lesión de rodilla le dejó sin debutar con la primera plantilla y sin acudir al Sudáfrica 2010. Fue uno de los golpes de una trayectoria que acumula cinco lesiones graves de rodilla. En Offsiders repasa una secuencia especialmente dura, con tres roturas de ligamento cruzado en tres años consecutivos. Hoy tiene 38 años, ha pasado por 18 equipos y sigue jugando en el Móstoles. El fútbol ni siquiera había sido su primera pasión. De niño miraba a Michael Jordan y a los Chicago Bulls. Su madre había practicado baloncesto y fútbol, deporte en el que llegó a representar a la selección paraguaya femenina. Él también tuvo que elegir. Acabó por dejar Encarnación y marcharse a Asunción, a cinco horas de casa, para entrar en Olimpia. A los 15 años ya había debutado con el primer equipo. Después llegaron las selecciones inferiores de Paraguay, los goles y el salto a Europa. Con 16 años aterrizó en Cádiz. La adaptación incluyó disputas contractuales, trámites con la FIFA y el aprendizaje de un adolescente en un vestuario con compañeros como Enrique, Besares, Abraham Paz y Oli. Acuña recuerda aquellos años desde la posición del joven al que le tocaba escuchar y observar. En su recorrido también aparecen Granada, Udinese y Watford. Con el conjunto inglés firmó por tres temporadas, aunque la falta de minutos le llevó a buscar una salida en el mercado invernal de la campaña 2013-2014. El estreno en Primera con Osasuna La oportunidad llegó en Pamplona. En Osasuna se reencontró con Javi Gracia, con quien ya había coincidido en Cádiz, y pudo debutar en Primera División. Su paso por el equipo navarro dejó tres goles en 16 partidos y una conexión con la grada que todavía recuerda: “En Osasuna estuve espectacular”. El ambiente de El Sadar ocupa un lugar especial en su relato: “Recuerdo que estaba Indar Gorri en la grada, eso era un espectáculo. Es un estadio que mola muchísimo”. También conserva la imagen del último partido de aquella temporada, ante el Betis. “Marcó Oriol Riera y justo al festejar se cayó el muro”, cuenta sobre el incidente en la grada de El Sadar. Osasuna ganó aquel encuentro y terminó por descender a Segunda. Doce años después de su paso por Pamplona, Acuña continúa en activo en el Móstoles, con 38 años y una carrera que comenzó en el primer equipo de Olimpia cuando tenía 15.
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