Koldo Asua, el profesor de vida al que Unai Simón ha convertido en viral
Trabajó durante 13 años en el Athletic en la atención del jugador, concertando convenios escolares, potenciando la residencia y creando un vínculo especial con las familias
El Trofeo Yashin, festejado este martes a la llegada de Unai Simón a Lezama, descubrió al gran público a Koldo Asua, fallecido en 2021 a los 76 años y durante 13 años figura importante en el trato a los futbolistas de Lezama. Profesor de lengua en el Colegio Jesuitas, exentrenador de fútbol en dicho colegio y en el Danok Bat, Asua fue pieza importante en el Departamento de Atención al Jugador que siempre necesita mimar el Athletic. Estuvo en el club en dos etapas diferentes (2004-09, 2011-19) y en la segunda de ella fue uno de los ascendentes que tuvo Simón en la entidad. “Me gustaría darle las gracias a Koldo Asua, que en paz descanse. Que me enseñó a entender el fútbol de una manera diferente a la que yo lo tenía o lo que comprendía. Me enseñó que el fútbol más allá de títulos, de ganar partidos y de reconocimientos individuales. Lo importante de verdad es el legado que uno deja cuando esto acabe. El ser reconocido por ser buenas personas, buenos compañeros más allá de los triunfos que tengamos”, lanzó Simón en su intervención en la Gala celebrada en el London Palladium. No dejó a nadie indiferente. El discurso fue aplaudido y largamente ponderado entre todos los que conocieron a Asua, referencia para muchos de los futbolistas que, como Simón, un día llegaron a Lezama para ser jugadores de fútbol. Y Koldo siempre les insistió en que lo primero de todo era ser personas, que debería ser la llave al mundo para todo futbolista. Simón lo conoció cuando Asua empezaba su segunda etapa en el club, esta vez bajo el mandato presidencial de Josu Urrutia. El primer presidente que le echó el ojo y le hizo ser importante en el corazón de la cantera fuer Fernando Lamikiz. Asua era el vínculo entre el club y la familia que se separaba de un hijo adolescente que quería ser futbolista. Asua, que por ejemplo fue clave junto a Txema Noriega en el fichaje de Javi Martínez cuando el luego campeón del mundo era un poderoso juvenil en Osasuna, tenía un aula muy particular de futuras estrellas. Algunos vivían en la residencia del club, otros lo hacían en caseríos cercanos a Lezama, según las necesidades y carácter de cada uno. Bajo su etapa de trabajo en el club, el Athletic concertó un convenio escolar con La Salle y también con la Universidad de Deusto. Simón es uno de los agradecidos al trabajo de Asua, pero de igual manera siempre se han manifestado Laporte, Muniain, Iñaki Williams o Mikel San José, que en su día tuvieron también un rápido tránsito hacia la exigencia profesional en el deporte alejados de su familia. Pocos días después de su muerte el Athletic jugó en San Mamés frente al Betis. Ganaron los leones por 3-2 y el primer gol del partido fue de Iñaki Williams tras asistencia de Muniain. Los dos mostraron a San Mamés una camiseta con leyenda en recuerdo a Koldo Asua. Fueron muchos los futbolistas de entonces y de antes que lamentaron que no hubiera un minuto de silencio antes de ese partido para que San Mamés participase en el recuerdo. No fue una decisión caprichosa del presidente Elizegi, que se limitó a seguir el protocolo del club respecto a portar brazaletes negros o minutos de silencio. Socio del Athletic antes que trabajador del club, Asua despachaba por infinidad de campos en los que jugaban las categorías inferiores del Athletic, pues allí estaban los futbolistas en los que tenían que enraizar sus mensajes. También era habitual verle en Lezama, entre vestuarios, salas de reuniones y campos. No había chico que no se llevara un saludo o carantoña de Asua, que llamaba a todos por su nombre y cuando la confianza crecía o el futbolista ya estaba en el filial o el primer equipo no dudaba en llamar su atención por el mote que tenía en la residencia o el vestuario. Todos esos futbolistas a los que saludó de chicos eran los que ya entrados en el primer equipo se apartaban del grupo para buscar y saludar a Asua cuando intuían su figura en uno de los pasillos de acceso a cualquiera de los campos en los que trabajaba la cantera.
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