'Terapia Ancelotti' para Vinicius
El brasileño reencontró el gol con la Canarinha en la remontada ante Australia, y recibió el respaldo público de un Ancelotti que le cedió el penalti para devolverle la confianza
Vinicius está en plena búsqueda de sí mismo. No solo del gol, que por fin ha vuelto a celebrar ante Australia, sino también de ese fútbol desacomplejado que un día lo aupó a la cima. El brasileño llevaba desde agosto sin ver puerta, poco más de un mes que se le ha hecho eterno, y su condición de intocable en el Real Madrid ha quedado más en entredicho que nunca. Los buenos minutos de Diomande en su banda han obligado a replantear un estatus que parecía incuestionable. A ese cuestionamiento se ha sumado un rendimiento por debajo de lo esperado a las órdenes de Mourinho, que el Bernabéu ha castigado en más de una ocasión con pitos dirigidos a él. La combinación ha instalado al extremo en un momento delicado, de esos de los que solo se sale por la única puerta que un futbolista de su pedigrí reconoce: la del gol. Y esa puerta, esta vez, se abrió lejos de Chamartín. Fue en este parón de selecciones, largo en su doble acepción. Largo por las tres semanas de compromisos, y largo por las distancias que Brasil debe recorrer para cumplir con una gira que le ha llevado a medirse a Australia y que le enfrentará también a la India. Más de 30.000 kilómetros y 50 horas de vuelo. El primer paso lo dio Vinicius desde los once metros, un gol que sirvió para calmar las aguas de un partido embarrado y para desenquistar a la Canarinha de Ancelotti tras un Mundial que se quedó muy por debajo de las expectativas. El propio seleccionador abrigó a su pupilo y le recetó confianza. "Conozco muy bien a Vinicius. Es un jugador fundamental para Brasil, lo ha sido en mi historia futbolística y lo seguirá siendo en el futuro de la selección", proclamó Ancelotti. "Es cierto que no está en su mejor momento, pero aun así puede marcar diferencias, y es lo que ha hecho hoy: crea nuestro tercer gol y luego lo transforma de penalti". Y remató, por si quedaba alguna duda: "Tengo paciencia con Vinicius porque él se lo merece". Detrás de aquel penalti hubo ensayo y error. Carletto quiso que lo lanzara el propio Vinicius, a diferencia de lo ocurrido en el Mundial ante Noruega, cuando la pena máxima recayó en Bruno Guimaraes, que la falló con el marcador aún en tablas en un duelo que acabó con Brasil eliminado. El técnico, esta vez, priorizó devolverle la confianza al extremo antes que cualquier otra consideración. Guimaraes también desveló el gesto que se escondía tras la jugada. "Bruno es quien lanza los penaltis cuando Raphinha no está, y yo pensaba tirarlo, pero él sabe que estoy necesitando un poco de confianza, que llevaba partidos sin marcar", relató Vinicius. Su compañero lo confirmó sin asomo de reproche: "Aquí no hay ninguna vanidad. En el último partido del Mundial, Ancelotti me mandó tirar a mí; hoy se lo mandó a Vini, que también necesitaba marcar. Queremos el bien de Brasil. Feliz por él". Ahora, con el gol ya en el zurrón y el respaldo de su seleccionador como aval, Vinicius encara el reto de trasladar esa inyección de moral al día a día del Real Madrid. El mimo de Ancelotti ha sido el primer bálsamo; el verdadero examen, sin embargo, le espera en Chamartín, donde deberá reconquistar a la grada y afianzar su puesto. El camino de vuelta ya tiene un primer paso dado.
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