Misión: salvar al soldado Chupete
La Rosaleda abraza al delantero pese a su sequía
Hay abrazos que dicen mucho. El que recibió Chupete en La Rosaleda después del 2-5 ante la Real Sociedad fue uno de ellos. El delantero se marchó sustituido entre los aplausos de una afición que quiso levantarle el ánimo justo cuando más lo necesita. Juanfran Funes decidió retirarlo después de que Álex Remiro y los palos frustraran, una vez más, su intento de reencontrarse con el gol. Ahora, sin embargo, Chupete está lejos de aquel delantero que castigaba las áreas. No ha dejado de participar, sigue apareciendo y continúa buscando el camino hacia la portería, pero algo se ha apagado en los últimos metros. Le falta precisión, contundencia y, también, esa pizca de fortuna que tantas veces acompaña a los goleadores. Funes necesita recuperar a su principal amenaza ofensiva. Porque una cosa es que Chupete atraviese una mala racha y otra que el equipo se acostumbre a vivir sin sus goles. La temporada es larga, pero la diferencia entre un Chupete participativo y uno decisivo puede ser enorme para los blanquiazules. Los números ponen negro sobre blanco una sequía que ya empieza a ser prolongada. Chupete suma un solo gol en ocho jornadas de Liga, después de haber disputado 653 minutos y haber sido titular en siete ocasiones. Y ese único tanto tiene además una particularidad: llegó de penalti, en la segunda jornada frente al Deportivo. Desde entonces, nada. Seis partidos consecutivos sin marcar y una portería que se le resiste desde agosto. Tampoco está encontrando demasiadas ocasiones para romper esa dinámica. El delantero acumula 12 remates en LaLiga y únicamente tres de ellos han ido entre los tres palos. Son cifras que explican por qué su nombre aparece ahora ligado más a la sequía que al gol.
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