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Wednesday, September 9, 2026

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Soccer

Al Madrid se le atraganta el gol

Los blancos lideran Europa en grandes ocasiones creadas (27), pero también en falladas (19); ante el Inter tuvieron una de sus menores posesiones en la Champions en las últimas décadas

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El Real Madrid tiene un lujo y una condena en la misma jugada. Genera ocasiones a espuertas, pero las desperdicia con una facilidad poco característica de un equipo con su nivel pólvora. Lo que va de temporada refleja un estado halagüeño y alarmante a su vez. Los blancos encabezan el continente en grandes ocasiones creadas, con 27, y lo lideran también en el reverso de esa estadística: 19 falladas, la peor tasa de acierto de toda Europa. Dicho de otro modo, el Madrid perdona siete de cada diez balones claros que fabrica. Muy de cerca le sigue el Barcelona, con las mismas creadas y 15 erradas. El problema, además, se ha hecho costumbre en los dos últimos encuentros. Ante el Betis, en La Cartuja, el equipo firmó uno de esos partidos que se pierden contra toda lógica. Dominó, mereció y acumuló hasta tres goles esperados, con un penalti fallado por Mbappé incluido, para acabar cayendo sin premio. Ante el Inter, la película cambió de género pero no de moraleja. El estreno europeo fue un correcalles, un toma y daca abierto y cargado de ocasiones para ambos bandos, en el que el Madrid volvió a asomarse una y otra vez al gol sin la puntería necesaria para sentenciar. Si la noche acabó con los tres puntos en el bolsillo fue, en buena medida, gracias a un Courtois descomunal, autor de varias paradas de mérito que se erigieron en el verdadero seguro de vida del equipo. Sus primeros milagros a las órdenes de Mou. La receta de los goles llevó el sello inconfundible del trabajo del técnico luso. La presión alta funcionó a las mil maravillas en los primeros compases, y de ese acoso nacieron los dos tantos. Primero Mbappé, que persiguió la salida del Inter hasta forzar el error y culminar la asistencia de Brahim; después Valverde, que no dio por perdido un balón que el meta Josep Martínez creía dominado. Pero el guion volvió a torcerse por la vía de siempre. Con el partido de cara para dormirlo antes del descanso, el Madrid perdonó cuanto quiso y dejó vivo a un Inter que, lejos de rendirse, terminó asustando. El gol de Lautaro en el tramo final convirtió una velada que se vislumbraba plácida en un sufrimiento innecesario, pero también común en noches de Champions. Los números de posesión también exponen la realidad de este fenómeno. El 35,62% de balón que el Madrid tuvo ante el Inter lo sitúa entre los partidos con menos posesión del club en toda la Champions desde que existen registros de Opta. Exactemente en el octavo lugar. Por encima dominan varios duelos ante los Barça y los Bayern de Pep Guardiola. El registro más bajo de esa lista, un asfixiante 23,61% de posesión, lo firmó aquel Madrid del Clásico de 2010/11 que dirigía, precisamente, José Mourinho. Dieciséis años después, con el luso de nuevo en el banquillo, el equipo vuelve a abrazar esa misma renuncia al balón para golpear a la contra. Es parte de la identidad. El mourinhismo asume ese peaje de ceder el mando del juego a cambio de una pegada letal en la transición. El problema es que, de momento, esa pegada le está fallando en el último eslabón. El propio Mourinho, no obstante, dejó claro que este tipo de noches no son de su agrado, por mucho que terminen en final feliz. "Encuentro loco y una locura que no me gusta mucho", reconoció en rueda de prensa. "Me gusta más poder marcar cinco, seis o siete, pero teniendo un control absoluto y no necesitando la actuación de un portero absolutamente increíble". El luso, que prefiere ganar jugando mal a perder jugando bien, sabe de sobra que lo ideal es una tercera vía: ganar rematando lo que se genera.

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