El Celta, tampoco en Europa
Sigue sin ganar esta temporada tras una nueva derrota en el tramo final ante el Omonia
El Celta no parecía tener un viaje difícil para su primer partido europeo de la temporada, y sudó la gota gorda para intentar sacar algo positivo del coqueto y medio lleno estadio del Omonia Nicosia, que aún anda mezclando una plantilla muy nueva esta temporada. Con todo, otro partido más, el primero europeo, en el que no llega la primera victoria, al igual que en la Liga... y donde se venía un empate reguleras, la cosa terminó en derrota por un zapatazo inesperado de un defensa en el minuto 88'. Es lo que hay con el Celta esta temporada. Con rotaciones (Burcio en el centro del campo y arriba únicamente repitió Ferran Jutglá respecto al partido contra el Málaga) y ya de noche en Chipre, pronto tomó el mando el equipo gallego con Durán y Driouech tirando del equipo. Europa sin embargo no permite errores o titubeos, y una salida flojeras del propio Driouech con robo de Ewandro, acabó con un zurdazo del brasileño a la escuadra que sacó Radu con una manopla de póster. Un recuerdo para el Celta en el minuto 10'. Recompuso la presión, y la primera gallega llegó en el 15', con una gran jugada de Núñez dejando atrás para que Durán rematara de primeras con corte milagroso de Satka. Repitieron 10 minutos después con tiro algo flojo de Pablo a las manos del veterano Fabiano. En ese punto el Omonia se defendía fuerte, sin muchos problemas todo sea dicho, y a veces reducía el juego a patadones buscando arriba a Diony, o buscando algún error de pase como en el 30' con un tiro lejano de Maric a las manos de Radu. En la siguiente, recuperó Duverne, el lateral derecho que casi clava otro zurdazo en la otra escuadra: otra manopla de Radu lo evitó. Total, que el control era del Celta, pero con posesiones muy largas y lentas; y las dos ocasiones y claras, del equipo chipriota, empujados por la habilidosa movilidad de Ewandro. Porque Román tuvo una dejada de Burcio al borde del área en una jugada larga y bien trenzada, y la mandó a la grada. Sin tino un día más, pero con Radu atrás, autor de la tercera mano mágica a otro tiro lejano pero a puerta de Andreou en el 38'. En la segunda parte, sin cambios en ambas formaciones, salió con más hambre el once de Giráldez y a la primera tuvieron un tres para dos en una contra, pero el pase de Jutglá no le llegó a Pablo Durán dentro del área. En la vuelta, Tankovic le regaló a Diony un balón picadito que no controló bien el galo por los pelos. No había dominador claro, como en la primera parte. A los 10 minutos cambió las puntas Giráldez para buscar otra forma de atacar con Hugo González y Swedberg, pero la vida siguió igual. Núñez tuvo una volea excelente y puso en aprietos a Fabiano ya en el 65' y cuando el cansancio defensivo del Omonia empezó a pesar llegó la mejor del Celta, un pase en profundidad a Swedberg, que venía de tarjeta a amarilla, controló mal, recuperó cruzando el área y el pase filtrado a Durán lo clavó dentro... pero estaba en milimétrico fuera de juego en el 68'. Giráldez lo vio claro, y metió más pierna fresca con Hugo Álvarez y Febas para el arreón final, con Borja Iglesias en punta. Y la tuvo el primero con una combinación fugaz de Swedberg y Carreira... pero el zurdazo fue a las manos del meta local. El Omonia quitó a Diony, sacó bloque bajo, conformista, y Borja perdonó en un remate a bocajarro tras un córner, que luego prolongó Javi Rodríguez con otro pelotazo alto. Era el 0-1, pero no lo fue... El arreón era total: en el 84' Román remató de volea, con el Celta ya volcado, y Fabiano la sacó abajo en una buena estirada; en la siguiente Marcos Alonso embocaba el 0-1 pero la sacó con el brazo Balkovec... en posible penalti que no pitó el colegiado húngaro. Pero esto es Europa y cuando la cosa frisaba ya el 90', en uno de los pocos momentos de cierto control del Omonia, se animó el mismo Balkovec, muy esquinado en la izquierda, le favoreció algo el bote y la inercia y alguna alineación planetaria, y sacó un latigazo tan espectacular que se coló por la escuadra sin que, esta vez, pudiera Radu llegar. Casi increíble, pero no infrecuente, sobre todo con la tibieza con la que circula el Celta, que no termina de arrancar esta temporada.
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