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Saturday, September 12, 2026

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"Vamos a pedir no jugar aquí"

Felines, que debutó en LaLiga como entrenador del Rayo en el Bernabéu, se frustró ante la cadena de goleadas en Chamartín

· 846 words

El Rayo Vallecano se presentó en Primera en la temporada 1977-78. El equipo de la franja se ganó pronto el apodo de matagigantes, una leyenda que comenzó a forjarse cuando el 30 de octubre derrotó al Madrid por 3-2 con el gol de Landaburu al final. En la campaña de su estreno en la élite, en Vallecas cayeron los seis primeros al final de la Liga (Madrid, Barcelona, Athletic, Valencia, Sporting y Atlético de Madrid) y sólo ganó el Elche (0-1). Fueron tres temporadas consecutivas en Primera en las que el Rayo mostraba una cara muy distinta en casa que fuera. Pero hubo un estadio en el que nunca fue capaz de poner en problemas al equipo de casa y regresó a la barriada con una goleada en la mochila: el Santiago Bernabéu. A Chamartín llega ahora el Rayo con cuatro derrotas mínimas y un empate en sus últimas cinco campañas. Son la otra cara de una presentación en la casa del Madrid en la que en tres partidos encajó 16 goles y marcó tres. En ese clima de alta tensión, el Rayo fichó a Rafa Iriondo, un técnico campeón de Copa con el Athletic y el Betis. Eso fue el 31 de enero, el mismo día que el Rayo se enfrentaba al Espanyol en Copa. Ganó 2-0 en la ida de los cuartos y con Felines en su banquillo. Era el debut de la leyenda del Rayo como entrenador de su equipo. Con el tiempo encima y el acuerdo con Iriondo fijado para que empezara a entrenar el lunes, la visita al dentista en Chamartín quedaba al mando de Felines. “Era algo que ya esperaba. La verdad es que, como rayista que soy, me debo al club y acepto las decisiones de los que mandan con disciplina. “Tanto Peñalva como yo sabíamos que nuestra posición al frente del equipo era temporal. Lo que hace falta es que, con la llegada de Iriondo, todo se arregle, y juntos llevemos al Rayo al lugar que le corresponde”, comentaba Felines el día de antes del partido con el Madrid. Con la boca pequeña explicaba que podían dar un disgusto al Madrid. Los blancos eran segundos, pero venían de dos derrotas seguidas en Liga: San Mamés y Mestalla. Su alivio era que la Real, líder, había desperdiciado con dos empates (Atlético de Madrid y Las Palmas) la oportunidad de abrir brecha. Esa Liga se decidió por un punto a favor del Madrid y con sólo una derrota de la Real: ante el Sevilla en la penúltima jornada. Esa campaña acabó con doblete blanco en la famosa final de Copa ante su fililal, el Castilla (6-1). La crítica en el Madrid se centraba en los delanteros. A cero se habían quedado los de Boskov ante el Athletic (3-0) y Valencia (0-0). De ese duelo de dudas salió perdiendo el más débil. Pura lógica. El Rayo, que ya llevaba la herida mortal del descenso en su cuerpo, fue presa fácil para el Madrid. La crisis de los delanteros blancos encontró en las fatigas rayistas una cura perfecta. A los diez minutos de partido ya habían marcado dos de los tres delanteros que mandó Boskov al campo: Santillana y Juanito. Antes de los veinte llegó el gol del tercero, con la firma de Laurie Cunningham. De nada alivió al equipo de Felines que el jugador del Madrid más en forma, Juanito, se lesionara al llegar al cuarto de hora. El partido acabó en una paliza, con siete goles en el marcador blanco y ninguno en el del Rayo. Santillana, que no veía puerta desde el 16 de diciembre, firmó dos y entró en una racha en la que anotaría 17 más. A la jornada siguiente, el Madrid daría un golpe de autoridad en la Liga al ganar 0-2 en la casa de un Barcelona que deambulaba por la zona media-baja de la clasificación. La sensación de satisfacción por la goleada en el vestuario del Madrid no tapaba que el rival apenas había ofrecido resistencia. “Quizá el Rayo haya dado facilidades. Ha intentado jugar con alegría y nuestros primeros goles le han desmoralizado”, aseguraba Juanito. Felines era mucho más contundente al analizar un 7-0 que se sumaba a las dos claras derrotas del Rayo en sus primeras visitas a Chamartín: 5-2 y 4-1. “Hay que decir en la Federación que nos quiten estos partidos con el Madrid, pedir no jugar más aquí. Llevo tres años viendo al Rayo aquí y siempre ocurre igual. Los jugadores salen acomplejados, con miedo, sin ideas. Parece como si nunca se hubieran calzado las botas. No creo que el Madrid se encuentre con otro chollo como éste. Venimos aquí y parecemos un equipo de seda”, comentaba apesadumbrado. El entrenador era una voz más dentro de un vestuario con un mensaje común: “Todo lo hemos hecho mal”. El Rayo no volvió a Primera hasta la temporada 1989-90. Perdió con el Madrid de Toshack. Por 5-2 El 7-0 de 1980 pasó a la historia el 20 de diciembre de 2015. Ese día, el Madrid de ganó al Rayo por 10-2.

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