De Bruyne, con un doblete, protagoniza otra pesadilla turca
Güler, con doble amarilla, se perderá el duelo ante Italia y podría regresar antes a Madrid
Cuando enciendes la televisión para ver un partido de Turquía, últimamente parece que estás viendo siempre el mismo culebrón. Esta vez, sin embargo, el protagonista fue Kevin De Bruyne, autor de un doblete que terminó por hundir a los otomanos. Francia e Italia habían dejado a los de Montella tocados ante su público (con pitos incluidos) y el partido ante Bélgica se presentaba como una oportunidad para cambiar el rumbo. La reacción empezaba por el once. Toque de atención o no, el técnico italiano modificó la alineación con hasta seis cambios. Çakir regresaba a la portería tras cumplir sanción y la medular también era inédita, con Yüksek y Elmaz formando pareja. Van Bommel, en cambio, agitó menos el árbol, con tres cambios para buscar otra versión belga. Esa versión llegó acompañada de un tempranero golazo de Kevin De Bruyne en el 10', que volvió a recordar al futbolista que tantas veces encontraba la red bajo las órdenes de Guardiola. Los problemas turcos no hacían más que aumentar. El gol les sentó mal y De Ketelaere y Lukébakio probaron suerte, sin encontrar el segundo. En el desconcierto turco apareció su estrella. Arda Güler asumió responsabilidades y se echó el equipo a la espalda. De sus botas nacieron las mejores ocasiones, aunque una y otra vez se topó con Lammers. No solo con disparos, también con centros. Con su 'guante' encontró a Bardakci, pero el desenlace volvió a ser el mismo: Lammers. Cierto es que el madridista pecó de individualista en alguna llegada, pero es lo único diferencial que tiene Turquía. El arreón duró poco. Los 'Diablos Rojos' volvieron a la carga y tuvieron dos ocasiones clarísimas para doblar la ventaja. Primero fue Vanaken, con un taconazo, y después Lukébakio, en un mano a mano que Cakir salvó con la yema de los dedos para mandar el balón a la madera. En la última del primer tiempo, Demiral se encontró con un balón muerto dentro del área. Sólo, con todo a favor, incomprensiblemente lo mandó a las nubes. Los segundos 45' arrancaron frenéticos, con tres ocasiones claras en apenas tres minutos. Kadioglu probó desde lejos y, en la réplica, Lukébakio encaró al propio lateral para volver a encontrarse con la madera. Sin tiempo para respirar, Turquía volvió a rondar la portería belga con Akgün, recién incorporado, pero de nuevo apareció Lammers. En ese intercambio de golpes, Bélgica volvió a golpear. Otra vez Kevin De Bruyne, con un latigazo en el 59', para firmar el segundo y hundir más a los otomanos. En el 76', otro despiste de la zaga turca terminó de sentenciarles. Los belgas sacaron rápido una falta, encontraron a De Ketelaere y el atacante asistió a Lukaku, que puso el 3-0. Desde entonces, no hubo más. La única amenaza llegó de las botas de Güler, con un lanzamiento de falta que despejó el guardameta. Turquía se encontró con otra pesadilla, esta vez protagonizada por De Bruyne, que agranda todavía más sus problemas. Bélgica, segunda de grupo con seis puntos, visitará ahora a Francia con dos bajas de peso: De Bruyne y Tielemans.
Topics in this story
Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.