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Wednesday, August 26, 2026

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Soccer

Mbappé desatasca al Madrid de Mou

Los tres goles del francés inician la mejoría blanca, evidente en la segunda parte. La Real resiste mientras Oyarzabal tiene fuerzas. Jude y Arda crecen en el juego ofensivo blanco

· 777 words

Al Madrid de Mou le penalizan sus pecados pasados y no tener margen de error. Desde el primer día, el Barça da la sensación de que va a conceder poco, y atar los puntos en el Bernabéu es fundamental. Eso hizo el Madrid tras un primer tiempo discreto, falto de ritmo y de intensidad, que remendó en el segundo ofreciendo lo que se espera del equipo blanco. Vertical, intenso y preciso, con Mbappé como factor desequillibrante, abatió a una Real que resistió mientras pudo Oyarzabal. El partido nació feo. Calcó Mourinho la alineación de Cornellá en su retorno al Bernabéu. No fue en su anterior etapa un devoto de las rotaciones, pero quien más quien menos esperaba alguna variante, como Cucurella o Diomande, fichajes estelares del verano, pero nada. El crack es José, aclamado de forma atronadora por el Madison Square Bernabéu al cantar las alineaciones. Un espectáculo, oiga. Con pirotecnia y todo. El caso es que, con semejante despliegue de efectos, al Madrid le costó entrar en calor. La Real se presentó sin fichajes en Madrid. Cerró a Héctor Fort horas antes del duelo, sin tiempo para incluirle en el once, así que Mikel Oyarzabal comandó a un equipo ya hecho y recibió el homenaje del madridismo como campeón del mundo junto a Cucurella. Precioso gesto del club blanco al incluir al crack de Eibar en el homenaje. Suya fue la primera ocasión clara del partido, en una dejada espléndida de Kubo en la frontal que remató Mikel de zurda, abajo, potente. Encontró la respuesta óptima de Courtois, que sacó con el pie. Al ratito de dominio con balón de la Real respondió el Madrid con otro ratito de posesión larga. Una circulación paciente, con un par de buenos primeros toques de Bernardo y Bellingham, pero sin culminar jugada. De hecho, la primera ocasión clara vino con un robo de Valverde que permitió a Mbappé dejar la puntilla para Vinicius. El brasileño cruzó raso y Remiro replicó a Courtois. Parada de mérito. El ritmo decayó tanto que asomaron los primeros pitos del curso para el juego blanco. Fue después de una volea de Sergio Gómez que se fue junto al palo por poquísimo. La reacción de Mou fue poner a cinco futbolistas a calentar, para que espabilara el resto. Funcionó el señuelo, porque Valverde arrancó por poderes, metió el pase diagonal a Mbappé y el francés resolvió de lujo: control orientado y zurdazo a la escuadra. Al fin una jugada de vértigo, vertical, de riesgo. Y aunque pudo sentenciar justo después Kylian en una arrancada a todo trapo, la Real encontró el premio a su buena prestación. Una pelota larga a Ochieng puso en apuros a Konaté, la pelota salió escupida al lado contrario y Sucic cruzó a la red, aprovechando que Carreras cerraba el medio con Huijsen. Por la amarilla o por el gol en contra, Carreras se quedó en el vestuario tras el descanso. Entró Cucurella, y el Madrid subió un punto de intensidad. Arda apareció en el enganche, con Jude más retrasado, y conectó con Mbappé, pero el francés volvió a fallar con el estoque en el mano a mano. Y en otra arrancada del galo intervino Remiro para bloquear el pase de gol de Cucurella. A la Real le costaba salir, así que Matarazzo hizo cambios. Retiró a Oyarzabal, que se llevó la segunda ovación de la noche, y a Aramburu, pero apenas tuvieron tiempo de aportar. Atacó en estático por derecha el Madrid, Valverde verticalizó para Mbappé y entre el francés y Bellingham construyeron una pared preciosa, rapidísima, imposible de defender. Esta vez sí, Kylian cruzó con finura. Golazo. Ahí acabó la resistencia de la Real, que se descosió en su intento de apretar el partido. Con 'Cucu', el Madrid ajustó atrás, lo que permitió subir la presión. De un robo en derecha nació el tercero, con Dumfries y Konaté mordiendo, nació el tercero, que trató de resolver Bellingham. Le taponaron el remate, pero Beitia pagó la novatada y consintió el robo de Jude. Regaló el gol a Vini, que estrenó su cuenta tras la renovación. Le vino bien, porque no había tenido una actuación demasiado atinada. Dejó para el final lo mejor. Un pase tocadito, diagonal, perfecto para el desmarque de Mbappé, que picó sobre Remiro. Golazo antes de dejar paso a Diomande, el eléctrico. Regaló dos regates estupendos. Detalles, como los de Carlos Espí, que salió en el 85' y estuvo a punto de marcar en el 91'. Lo hizo Brahim, pero era fuera de juego. La cuenta se quedó en cuatro, a uno del Barça en su estreno, pero el Madrid de Mou parece dispuesto a dar pelea.

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