Teresa Perales es eterna: ¡alcanza las 100 medallas con un oro europeo!
Se despide de Kocaeli como campeona de los 50 metros espalda S2 y pleno de podios en el campeonato continental
No hay palabras para definir lo que hace Teresa Perales cada vez que se tira a la piscina. La nadadora mañana, una leyenda desde hace años, redefine los límites de lo imposible en cada campeonato. A sus 50 años -en diciembre cumplirá 51- y tras haber tenido que reinventarse y aprender a nadar sólo con un brazo después de Tokio 2020, este sábado ha conquistado el oro en los 50 metros espalda S2 en el Europeo de natación de Kocaeli (Turquía), su quinto podio en la ciudad otomana tras las 3 platas (100 metros espalda, 100 metros libre y 50 metros libre) y el bronce en 50 metros braza. Pero no es una medalla más, es la número 100 internacional en su carrera: 28 en Juegos, 23 en Mundiales y 49 en Europeos. La española se coronó campeona de Europa este sábado con un registro de 1:09.26, por delante de la italiana Ángela Procida (1:10.26), su gran rival y amiga. La ucraniana Anhelina Maltseva completó el podio con su bronce (1:10.26). Perales firma pleno de podios en Kocaeli: 5 de 5. Ni siquiera los más cercanos a Perales, como su entrenador Darío Carreras, es capaz de encontrar una explicación lógica al alto rendimiento de Teresa pese al cúmulo de adversidades físicas de los últimos años. "Tiene magia en el agua. Nada medible o analizable explica su rendimiento en competición", asegura el técnico del CN Pozuelo. "El secreto lo tiene muy bien guardado porque yo no logro saberlo. Tiene todo lo bueno de cada etapa de un nadador y lo exprime al máximo. Y luego, sin duda, esta la ilusión y la confianza que van de la mano de la ambición, que es su gasolina", añade Carreras. Porque Teresa siempre es capaz de encontrar un reto con el que ilusionarse y, cuando lo consigue, busca el siguiente. Tras igualar las 28 medallas de Phelps en Juegos se marcó el objetivo de alcanzar las 100 internacionales. Ahora, el siguiente son Los Ángeles 2028. Sigue teniendo en su móvil la cuenta de los días que faltan. Parte de su éxito está también en el grupo humano a su alrededor que trabaja con ella al detalle, con una precisión de cirujano y una planificación milimétrica. "Siempre encuentra un objetivo, siempre parece el más importante y eso le hace mantener la ilusión de una debutante", dice Darío. Una de sus máximas es que "hay que atreverse a soñar en grande" y es lo que ella lleva décadas haciendo. Muy lejos quedan ya los días en los que Perales odiaba nadar de niña o cuando una neuropatía la dejó sin movilidad en las piernas con 19 años y se tiró al agua de una piscina con un chaleco salvavidas y su hermano a un lado y su tío, al otro, por seguridad. Poco podía imaginar entonces que en el agua no sólo encontraría la libertad, sino también su hábitat. En su primera competición internacional, el Mundial de Nueva Zelanda en 1998, logró un bronce en 50 metros libre (clase S6). Fue el inicio de una carrera de leyenda que ha convertido a la 'Marquesa del agua' en centenaria y eterna.
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