Van Mathias bate un récord mundial y rescata el mito del bigote mágico de Spitz
El americano rebaja la plusmarca de los 100 braza y Kate Douglass iguala el de los 50 libre
La segunda jornada de los Trials estadounidenses de piscina corta en Westmont (Illinois) arrojó un récord del mundo que rescata uno de los episodios más hilarantes de la historia de la natación, el deporte de los cuerpos depilados por obligación de la aerodinámica. Van Mathias, de 2000, nadador forjado en la universidad de Indiana y con el bigote como distintivo, batió el récord del mundo de 100 braza que tenía el bielorruso Ilya Shymanovich desde 2021. El estadounidense nadó los cuatro largos en 55.14, catorce centésimas más rápido que su antecesor, para arrojar el primer récord mundial de su vida, algo también poco frecuente en la natación que a sus plusmarquistas los estrena a menor edad. Es su mostacho lo que evoca otros figuras inolvidables de otros nadadores históricos que también lo lucieron como Matt Biondi (ocho oros entre Seúl'88 y Barcelona'92), John Naber, el autor de cuatro oros con otros tantos récords mundiales en los Juegos de Montreal 76 y, sobre todo, Mark Spitz, el nadador que había protagonizado la mayor hazaña de la historia de este deporte en Munich 1972 con siete oros hasta la exhibición de Michael Phelps en Pekín 2008. Spitz dejó crecer pelo debajo de su nariz por un acto de rebeldía frente a un entrenador que le aconsejó que se lo afeitase, pero cuando antes del comienzo de la cita muniquesa barruntaba hacerlo sucedió un hecho que cambió su idea. En plena guerra fría con la Unión Soviética, el versátil nadador fue a entrenarse y los técnicos soviéticos se arremolinaron en torno a su calle. Al salir, le preguntaron sobre las razones por las que lucía ese bigote. —Este bigote desvía el agua de mi boca —dijo con total seriedad—. Me hace más hidrodinámico y me ayuda a nadar más rápido. Los soviéticos creyeron esa teoría y al año siguiente aparecieron en los Mundiales de Belgrado todos sus nadadores con él, aunque su resultado fue pobre: no ganaron ninguna medalla de oro y sólo Mikhail Khryukin arrancó una plata. Mientras, en el sector femenino de la velocidad, Kate Douglass sigue con su singular duelo con su compañera de entrenamientos en Virginia, Gretchen Walsh. Volvió a batirla en los 50 libre e igualó el récord del mundo que su amiga (27.55) había instaurado hace un par de semanas. El duelo entre ambas, también escenificado en la piscina de 50 metros, está llevando la disciplina más rápida de la natación a otro nivel. Además, Caeleb Dressel, el que revolucionó los Juegos de Tokio en 2021, nadó muy rápido los 100 estilos. Lo hizo en 50.34, récord de los campeonatos, aunque lejos del mundial que él posee desde 2020 (49.28). Nada mal para una prueba que sólo había nadado previamente una vez en los últimos cinco años.
Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.